A lo largo de 7 encuentros plantearemos los principales problemas con los que se enfrenta quien desea acercarse realmente a la lectura de la Biblia.
El impactante relato de Hechos que leemos el domingo de Pentecostés en todas las iglesias, en el que el Espíritu baja en forma de lenguas como de fuego y llena a todos de una fuerza nueva y divina, es conciso, pero tan adecuado a la imaginación, que prácticamente ha desplazado a todos los demás relatos evangélicos de la recepción del Espíritu. Efectivamente, cuando pensamos en la recepción del Espíritu Santo, nuestro recuerdo va inmediatamente hacia Pentecostés y el relato de Hechos, pero ese fundamental acontecimiento no es algo que entre del mismo modo ni en la redacción ni en la perspectiva catequética de todos los evangelios. Veamos cada enfoque un poco más detenidamente.
San Mateo desarrolla una teología del Espíritu Santo, pero no tiene ninguna escena separada que podamos indicar que es el momento de la primera recepción del Espíritu por la Iglesia, como un relato aislable. San Mateo no desconoce la acción del Espíritu, al contrario:[...continuar leyendo...]
Desde ayer el Vaticano tiene dos Papas que viven a pocos metros de distancia, dentro del mismo kilómetro cuadrado de territorio, el del estado más pequeño del mundo. El obispo de Roma, Francisco y su predecesor ahora están hombro con hombro: el primero en el pleno de sus poderes tras la elección del 13 de marzo, el segundo retirado, «escondido» al mundo, que pasará el último periodo de su vida en oración y estudio.
Mientras el Papa emérito estaba en Castelgandolfo, en el palacio que da hacia el lago, el problema no había surgido. La presencia de Joseph Ratzinger, discreta como siempre, no se advertía (solo llamó la atención cuando su predecesor lo visitó el 23 de marzo). Sin embargo, desde ayer, que volvió al Vaticano para vivir en el ex-monasterio de clausura “Mater Ecclesiae” oportunamente reestructurado para acogerle y asu pequeña “familia”, Benedicto XVI volvió a ser una presencia, un punto de referencia dentro de los muros del Vaticano. La decisión de no querer difundir las imágenes ni el video de su regreso es más que comprensible (solamente se difundió una foto para tranquilizar a los que temen por sus frágiles condiciones de salud debidas a la edad, mismas que, cabe recordar, fueron el motivo de la renuncia). Pero, aunque su presencia será muy discreta, seguirá siendo una presencia importante. Ya no solo está el Papa, está también el “Papa emérito”, como el mismo Benedicto XVI decidió hacerse llamar, eligiendo la categoría canónica existente.[...continuar leyendo...]