¿Y qué dicen las monjas que limpiaron el altar?
La imagen de las siete religiosas limpiando el altar que había sido ungido en la consagración del templo de la Sagrada Familia por Benedicto XVI ha provocado malestar entre algunos. A su juicio, la escena es una metáfora del insignificante papel de la mujer en la Iglesia.
La Vanguardia, 11/11/10 - Como recuerda la periodista, “en la ceremonia participaron otras mujeres: una seglar leyó una lectura, hubo una mujer con sus hijos y marido en las ofrendas, y, aunque no se la veía, estaba también la organista. Pero quienes se sienten dolidos indican que las religiosas limpiando transmitieron a su pesar la idea sobre la mujer vigente en la Iglesia”.
“Las protagonistas, pertenecientes a una orden religiosa denominada Auxiliares Parroquiales de Cristo Sacerdote, no lo ven de esa manera, y afirman no comprender el porqué de tanto revuelo. ‘Para nosotras fue un regalo, fue llevar nuestra labor cotidiana a un momento muy solemne; lo hicimos encantadas, con entusiasmo y con ilusión’, sostiene Antonia Cano, madre superiora de una pequeña comunidad de esta orden que cuida la sacristía de la catedral de Barcelona”.
Y añade: “¿Pero por qué se fijan sólo en ese acto de limpiar? Era una liturgia maravillosa, tendrían que informarse y estudiarla antes de hablar sobre eso (...). Lo que hicimos fue un honor para nosotras, lo hicimos con gozo y gratitud al Señor, no porque estuviera el Papa, porque lo importante es la acción directa para el Señor”.
Las religiosas de esta congregación –unas 200 en España– cuidan todo lo necesario para la acción litúrgica de la Iglesia. Por eso, recalcan que viven su cercanía al altar como un privilegio. Eso implica “cuidar los ornamentos, las casullas y albas, los cálices, los copones...; los colocamos en los altares, en la credencia y en el sagrario; y nos ocupamos de que todo esté en condiciones para la celebración de la misa”, explica Cano.
¿A quién iremos, Señor? Solo tú tienes palabras de vida eterna
Que les parece.
Una parte de mí, como mujer, reconoce, aunque no sea precisamente por este episodio, que las mujeres estamos en la Iglesia, como en otros lugares, para servir. Un don que muchos varones no tienen. ¿Don o servitud?
Yo encuentro muy bien en este caso concreto que las monjas cumplieran un cometido al que se han consagrado por vocación.
Pero pensando un poco en sensibilidades y en conveniencias. Me parece que cuando ese tipo de servicios se hace fuera de la Liturgia, encuentro normal que lo hicieran vestidas asi, de negro, con sus vestidos habituales. Pero en medio de una Liturgia, y más aun una Liturgia tan solemne y multitudinaria, habrían podido pensar que era necesario el revestimiento de las albas, como las llevan otros auxiliares del Altar, monaguillos o monaguillas, etc. un alba que las señalaria como auxiliares en esa Liturgia, incluso con el humilde servicio de limpiar el Altar, ya que no es mucho mayor el servicuio que hacen los monaguillos al tocar sus campanitas o sosteniendo los objetos de uso durante la Liturgia. En plena Liturgia, la entrada hasta el altar de figuras sinr revestir, causa como mínimo un choque visual indeseable. No debemos extrañarnos pues de que personas ajenas lo hayan remarcado y criticado. habríamos de reconocer, al menos, que se podría haber previsto una realización mejor de ese servicio.
Es mi parecer....
¿A quién iremos, Señor? Solo tú tienes palabras de vida eterna
Ángela, mi mujer, y yo asistimos juntos –desde el ‘privilegiado altar’ de nuestra casa– a la consagración de la Sagrada Familia.
Habida cuenta de que la transmisión de TV3 ofrecía magníficos planos no sólo de la basílica sino también de los asistentes y, por supuesto, del altar y de los celebrantes, no nos perdimos un solo detalle.
Y no nos escandalizamos con la imagen de las religiosas limpiando el ara, como tampoco lo hicieron dos amigos nuestros que estaban allí ni el centenar de fieles que vieron la ceremonia en la pantalla instalada en nuestra parroquia.
Luego tuvimos ocasión de escuchar y leer los ‘pobres comentarios’ que la prensa hizo de la imagen de las religiosas y de la misión de la mujer en la Iglesia.
Tales comentarios, por suerte, se descalifican a si mismos o, mejor dicho, a sus autores. Cuando hablan del papel de la mujer en la Iglesia, ¿lo hacen desde el desconocimiento o de la mala fe?
Desde el desconocimiento porque algunos no habrán tenido ocasión de reflexionar, Evangelio en mano, sobre la importancia de la mujer en la vida de Cristo y sus apóstoles, y en la de la Iglesia –la primitiva y la actual–.
Y desde la mala fe porque si lo han hecho (alguno habrá…) no son capaces de captar (no digo ya de transmitir) el verdadero mensaje de Jesús.
Y no me ‘enrollo’ más; paso página y repito contigo: «¿A quién iremos, Señor? Solo tú tienes palabras de vida eterna».
Un abrazo en XT!
Pitus minor
Estoy de acuerdo contigo Pitus, y me gustaría que mi comentario se interprete en el sentido que he querido darle, puesto que tampoco lo considero un acto humilante de servitud, que no lo era, sino de que me gustan las Liturgias bellamente realizadas.
Aunque la armonía en las formas no altera lo esencial del misterio. preferimos todos, me parece, que el sacerdote y ayudantes lleven los vestidos litúrgicos adecuados como signos que expresan la sacralidad del acto litúrgico. Por ejemplo, por aqui es bastante corriente que los celebrantes lleven un alba demasiado corta por la que asoman generosamente los pantalones. ¡Hace feísimo! Y aunque el misterio litúgico no se altera en absoluto, sí que distrae y resulta desagradable. Es a este tipo de cosas a las que me refiero; como también postulo siempre por el silencio y la actitud de respeto dentro de las iglesias, particularmente durante las celebraciones, que hoy día no veo que se respete en muchos lugares.
¿A quién iremos, Señor? Solo tú tienes palabras de vida eterna
Si se quiere criticar a la Iglesia y volver a los tópicos sobre el papel de la mujer en ella, siempre se van a encontrar pretextos. Para mi resulta lamentable que de una visita como la que hizo el Papa a Santiago y a Barcelona, con todo lo que se dijo, muchos medios sólo destaquen algo como esto...¿desde la ignorancia o desde la mala fe?...hay un tipo de ignorancia que es culpable, y es no querer (no "no poder" ) ver la verdad de las cosas e intentar falsificar la realidad. En este caso, obviar todo lo que dijo el Papa, que fue mucho y muy importante, y desviar la atención hacia chorradas como esta.
Sobre lo que comenta Maricruz de que hubiera sido deseable que las monjas se presentaran revestidas en el altar, la verdad es que desconozco las normas litúrgicas, pero dudo que si hubieran estado revestidas eso habría evitado las críticas. A mi juicio hay que evitar el tomarse en serio este tipo de críticas, pensando que quizá haya algún motivo que las justifique, algo que la Iglesia haya hecho mal. Es cierto que como seres humanos que somos, cometemos errores, pero no creo que tengamos la culpa de todo lo que ocurre (incluida la muerte de Manolete) ni nos merezcamos todo lo que nos pase.
Un abrazo.
Si se quiere criticar a la Iglesia y volver a los tópicos sobre el papel de la mujer en ella, siempre se van a encontrar pretextos.
Eso es cierto, pero pienso que debemos alguna vez asumir que estamos en un tiempo donde la publicidad es casi tan importante como lo que se publicita. Yo no digo "poner varones para que no digan que las mujeres en la iglesia...", porque eso sería una simulación y una doblez: si hay una congregación de mujeres que se dedican a eso, es bueno y encomiable que se las deje cumplir con su vocación... ¡pero no podemos no darnos cuenta que es extraño y provocativo que haya en la Iglesia una "vocación a la limpieza del altar"!
Ser extraños y provocativos es algo que tenemos que hacer sin amargura: si nos critican por ir contra el mundo, es por dos motivos: o porque lo estamos haciendo mal, o porque lo estamos haciendo bien... ![]()
A mí me da toda la sensación de que falta en todo lo que hacemos de cara al mundo ese «touche de charme», ese saber que estamos provocando y disfrutar también un poco de provocar. Todos los artículos que he leído sobre estas mujeres son a la defensiva, todos enfadados porque el mundo no entiende que el espíritu Santo llama a unas mujeres a limpiar.... ¡algo tan lógico y de suyo comprensible! ![]()
Recién acabo de escuchar por la COPE una publicidad, no sé si de la Conferencia Episcopal o del Arzobispado de Madrid (creo que de este último) convocando a participar en la misa de la Sagrada Familia del domingo 26 en la catedral de Madrid (así que supongo que es del Arzobispado). La publicidad comienza con un fragmento de Benedicto XVI hablando en castellalmán que dice "La Iglesia no está de acuerdo con que la vida humana......." La verdad que no sé qué más dijo, porque lo último que puede ser publicitario, es un mensaje negativo.
¿Significa eso ocultar que la Iglesia no está de acuerdo con que la vida humana sea disponible? NO!!!!!!!!!!!! significa que cuando se haga una publicidad no se comience por enunciar aquello con lo que la Iglesia no está de acuerdo, sino que se comience por lo que la Iglesia anuncia, y sólo después con lo que no está de acuerdo. Porque cuando nos vengan a decir que la Iglesia sólo sabe decir "no" tendremos, con una mano en el corazón, que aceptar que el "sí" lo dice en el puesto numero 39 del top 40 de los noes.
Y no es verdad que este Papa habla así, porque si hay algo que este Papa no hace, es poner el "no" por delante, entonces quien hizo el corte para emitirlo, pensó el mensaje del papa en términos mundanos (es decir, lo pensó como el mundo, pero sólo que en la otra trinchera), como quienes escribieron los artículos de "defensa" de las mujeres de negro las defendieron mundanamente.
Ser mundano no es hacer lo mismo que el mundo, sino ver las cosas como las ve el mundo: por ejemplo, enfadarse con el mundo porque no tiene la gracia que tenemos nosotros, es actuar mundanamente.
Y mil disculpas por traer siempre la misma cantilena.
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«La adversidad es el anillo espiritual que sella los esponsales con Dios» (Gertrudis la Magna)
Uno de los requisitos para ser perdonado es tener propósito de enmienda

¡De ninguna manera! Se trata de un "disculpen" puramente retórico, para quedar bien... no proyecto enmendarme en la cantilena. ![]()
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«La adversidad es el anillo espiritual que sella los esponsales con Dios» (Gertrudis la Magna)
Es cierto lo que dices Kanbei, y también lo que dice Abel. No es bueno vivir a la defensiva. Da la impresión de que no nos sintamos seguros de ser lo que somos. El mundo es dramático, siempre lo ha sido; mas no debemos pasar por este "valle de lágrimas" aunmentando su flujo, sino dando amor, y alegría, allí donde no los hay.
Intentands hacer lo que hacemos lo mejor posible. Y dando razón de nuestra fe, sin complejos, sin victimismos, creo que ayudaría a ganarnos algo de respeto, aunque solo fuera por parte de algunos... porque muchos son los llamados.... Pero como el objetivo no es ganarnos el respeto de nadie, sino de vivir y dar testimonio de la Verdad, vivir en la Luz, que se note en nuestros rostros iluminados... no de falsos deslumbramientos, sino desde esa Luz invisible que mana desde lo más santo y profundo de nuestro corazón donde el Espíritu Santo hace su morada. De esta manera los "signos" devendrán más transparentes de la Realidad que expresan...
¿A quién iremos, Señor? Solo tú tienes palabras de vida eterna
Da la impresión de que no nos sintamos seguros de ser lo que somos.
Ser extraños y provocativos es algo que tenemos que hacer sin amargura: si nos critican por ir contra el mundo, es por dos motivos: o porque lo estamos haciendo mal, o porque lo estamos haciendo bien...
Creo que ambas cosas están relacionadas. No nos sentimos seguros de ser lo que somos porque en el fondo aspiramos a vivir tranquilos sin ser señalados...quisiéramos que todo el mundo fuera creyente y añoramos épocas pasadas (que ingenuamente pensamos que eran mejores) en las que lo normal y lo bien visto era el ser creyente, aunque eso supusiera una doble moral (que normalmente no nos afectaba a los "bienpensantes", sino a los "descreídos" ). Si el mundo nos aplaudiera eso sería un mal signo, porque significaría que estamos haciendo las cosas a lo humano, y no como Dios quiere...pero aún sabiéndolo buscamos su aplauso y mendigamos su aprobación, y nos deprimimos y nos atrincheramos cuando no somos comprendidos o aceptados. No tenemos aún esa soberana libertad de la que gozaba Jesús, que estaba por encima de críticas y del qué dirán, y es porque somos todavía demasiado "del mundo" y demasiado poco de Dios. Como dice Abel hemos de ser positivos y mostrar al mundo un "sí", en lugar de pasarnos toda la vida detrás de una trinchera con el "no" en los labios...eso ciertamente no convierte a nadie, empezando por nosotros mismos.
Voy a adjuntar un texto de Mons. Fernando Sebastián que creo podría aportar algo, aparecido ayer en Alfa y Omega:
«Tenemos que comenzar de nuevo»
«Tenemos que dar gracias a Dios, porque, en estos últimos años, la agresividad del laicismo está haciéndonos ver la debilidad de nuestra fe». Así anima a afrontar la situación de descristianización de España monseñor Fernando Sebastián, arzobispo emérito de Pamplona, que acaba de publicar, en Ediciones Encuentro, Evangelizar, síntesis actualizada de la que ha sido siempre su gran preocupación pastoral. Escribe, entre otras cosas:
España está a punto de romper la continuidad de su tradición espiritual cristiana y católica, para instalarse en un contexto cultural nuevo, ateo, materialista y nihilista. No es cuestión de promover la guerra entre creyentes y no creyentes, ni se trata de estimular la resistencia numantina. El Evangelio de Jesús es capaz de vivir en todas las situaciones imaginables y puede sobrevivir a todas las agresiones, y de vencer convenciendo a sus mismos agresores. El Evangelio de Jesús sigue siendo la única levadura capaz de transformar la masa inerte de nuestro viejo mundo egoísta y resignado a morir, la única luz capaz de iluminar nuestras tinieblas y alumbrarnos nuevos caminos de esperanza y de alegría.
No podemos decir ya que la sociedad española es una sociedad católica. Hay muchos bautizados que no piensan ni viven de acuerdo con su Bautismo. Otros muchos han abandonado explícitamente la fe bautismal. Otros rechazan elementos de la doctrina católica, ya sean dogmáticos o morales. En algunas ciudades, es frecuente encontrar familias que no bautizan a sus hijos... Está claro que no podremos cambiar las cosas de la noche a la mañana, pero, con la ayuda de Dios y nuestra colaboración entusiasta, sí podemos cambiar la tendencia y comenzar una nueva era que llegue a su esplendor cuando Dios quiera. La urgencia resulta más apremiante si tenemos en cuenta que lo que ahora ocurre en Occidente es muy probable que pase en pocos años a otros continentes menos afectados hoy por el secularismo. No nos engañemos, nadie se librará de pasar la crisis de la confrontación con la modernidad laicista.
No hemos logrado despertar en nuestras Iglesias un movimiento auténticamente evangelizador. Lo que sí se percibe es una reacción al proceso secularizador y descristianizador, de tipo restauracionista y formalista que, si en algunas cosas puede estar justificada, no coincide con lo que tiene que ser el núcleo ni la inspiración de una época evangelizadora, orientada a romper el cerco cultural del cristianismo y a abrir nuevos espacios a la fe. Restaurar los usos externos de los años pasados no es lo mismo que recuperar la fuerza espiritual y la eficacia transformadora de las convicciones religiosas de los primeros cristianos. Tengo la impresión de que no se quiere reconocer esta situación de descristianización generalizada. Es preciso fortalecer la fe de los cristianos. Tenemos que aprender a vivir todos como miembros de una Iglesia verdaderamente evangelizadora y misionera. No podemos aceptar como normal la situación actual en la que tantos cristianos desertan de la Iglesia, en la que las generaciones jóvenes crecen en un mundo prácticamente ateo, sin una relación vital con la persona de Jesucristo ni con el Dios de la salvación. Todos los demás problemas que podamos señalar, por importantes que nos parezcan, son secundarios en relación con esta tarea primordial de la evangelización. Tenemos que ver cómo podemos llevar el Evangelio de Jesús a los ateos, a los indiferentes, a los agnósticos, pero también a los protestantes, a los musulmanes, a los budistas, a los animistas que viven con nosotros.
La presentación del Evangelio de Jesús tiene que producir en los oyentes una verdadera crisis de conversión. Crisis que es juicio sobre la vida anterior, esa vida normal que malgastamos dejándonos absorber y dominar por las cosas y los afanes de este mundo. Son pocas las actividades pastorales que buscan realmente esta conversión. Nos olvidamos de que la vida cristiana comienza con la conversión personal, o bien damos por supuesto que esta conversión quedó hecha anteriormente.
Tenemos que comenzar de nuevo.
Fernando Sebastián
http://www.alfayomega.es/revista/2010/716/15_contraportada.html
aunque eso supusiera una doble moral (que normalmente no nos afectaba a los "bienpensantes", sino a los "descreídos" ).
Se te está afilando el sentido del humor? ![]()
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El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
España está a punto de romper la continuidad de su tradición espiritual cristiana y católica, [...]
A mí me parece bien esta frasecita de marras. Pero en estas expresiones hay algo que me chirría, que no encaja, que me apena,... y no lo digo por este señor monseñor.
Cuándo dejaremos de ser estadistas y sociólogos en la Iglesia y miraremos a las personas, a cada corazón o dejaremos de pensar en la grey como piensan en las masas los líderes del mundo? Cuándo abandonaremos nuestros análisis grandilocuentes y magnificientes?
Que comenzar de nuevo no sea más de lo mismo que, por el momento, los obreros se afanan en vano más bien.
Para que haya luz en el mundo, lo único que hay que hacer es no apagarla.
Pero esto es otro debate.
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El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
Para que haya luz en el mundo, lo único que hay que hacer es no apagarla.
Juntalo con:
no estamos en el mundo para salvar a los demás, ni para salvarnos nosotros mismos, sino para mostrar que esa salvación existe, puesto que la recibimos nosotros mismos.
Y ya
Claro, queda que para que todo lo anterior sea, tengo que hacer.
Lo único que queda, es escoger "Hacer que".
Y dedicar la vida a limpiar altares es una opción.
Les confieso algo: si hubiera visto la foto en cualqueir otro lado, sin el comentario de prensa, me hubiera quedado con la belleza del Ara, ni se me hubiera ocurrido mirar a las monjitas.
Y luego, lo que dice Maricruz, está muy lleno de sentido, sobre todo porque (parece) que la limpieza la hicieron en medio de algún rito (Hay gente revestida mirandolas de lado).
Pero... ¿y la gente que trabajó a lomo partido por esa liturgia, pero no se ve por ningún lado? Desde los que construyeron, hasta los que limpiaron, pasando por los organizadores, los que arreglaron las sillas, los que escogieron los planos a transmitir por tv...
Pedestre lo mio,lo se.
Elena, amiga, no sé si seguiste la transmisión por TV3. Tengo un par de DVD que puedo hacerte llegar donde tu me digas.
Un abrazo en XT!
Pitus minor
No la seguí, Pitus.
Y realmente lo lamento.
Fué por causas (¡adivinaste!) pedestres: falta de tiempo.
Sé que lo han dicho hasta la saciedad: el trabajo hogareño y el cuidado de los niños es una manera de santificarse, etc, etc...
Pero pasa como (mas bien al contrario de) estas monjitas: lo mio es tan poco "retratable" (o al menos, tan distinto de la imagen romántica y bucólica de la dulce madre abnegada y ejerciendo la santidad entre su hermosa y numerosa prole), que permanentemente siento que "ya me tocará hacer algo, cuando los hijos hayan crecido".
(Vivo en Latinoamerica, pero igual te agradezco la oferta del DVD, la intención es lo que cuenta, así qeu te salió barato :D )
siento que "ya me tocará hacer algo, cuando los hijos hayan crecido"
Ya haces. Anda que no haces!
Hacer hacemos. Ante Dios, la manos vacías. Verdad? Pues es Él quien hace.
Y si no están vacías es por don. Y así como si lo estuvieran.
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El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
Y si, cada etapa es diferente. Cuando los niños son pequeños uno pone mucho el cuerpo, lo físico desgasta, y a medida que van creciendo , sobre todo en esa etapa tan bulnerable como es la adolescencia uno va agudizando los sentidos ¿qué dijo? ¿Cómo sale vestido/da? ¿y ese gesto? ¿esa mirada? Esa cara de ... nada.. pero que dice todo...
Y a veces no tanto por lo que dice, que a muchas cosas no hay ni que llevarle el apunte, pero sí estar atento. Pero lo que se contruye de pequeño es lo que luego se siembra. Así que Elena, si bien es verdad que luego tendrás más tiempo para dedicarte a esas cosas que ahora ves postergadas, lo que haces ahora, aúnque más no sea cosas pedestres. y que no es poco, al contrario mujer! quiero que sepas que todo llega. Aunque uno esté agotada . sobre todo si se tiene hijos adolescentes y muy pequeñitos.
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He aquí que una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emmanuel.