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El Testigo Fiel
«Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde 2003

Ideario

Formación: En El Testigo Fiel puedes explorar artículos y cursos, leer en la biblioteca y formarte para estar cada vez más preparado para «dar razón de nuestra fe». Con profundidad y fidelidad al Magisterio Católico.
 
Reflexión: En El Testigo Fiel puedes pensar -en foros y chat- junto a otros con quienes compartes el «acuerdo básico de la Fe», y desde allí expresar tus dudas, comentarios, acuerdos y desacuerdos, en un clima de respeto a la opinión ajena y búsqueda del crecimiento común en la convivencia.
 
Amistad: Quienes hacemos El Testigo Fiel nos hemos ido conociendo en internet, y vivimos un lazo de «amistad virtual» en la Fe. Queremos que formes parte de ese lazo, que vivas el sitio no sólo como un portal sino como una verdadera comunidad, en la que la opinión desde la Fe, la acción solidaria y la unión entre los miembros tengan el protagonismo.
 
El Testigo Fiel es un portal de presencia católica en internet, esto es, un sitio de contenidos varios (noticias, información, artículos, foros, biblioteca, etc.) que tienen como eje la Fe católica.
Pero esta frase no describe exactamente lo que es El Testigo Fiel para quienes lo hacemos, y lo que deseamos que sea para quienes concurren a él. El Testigo Fiel es un intento, una semilla, el inicio de una 'comunidad virtual' de gente que elige el 'cyberespacio' para intentar en él expresar su Fe, compartirla y disponerse a que -Dios mediante- crezca.
Desde el inicio de su misión en el mundo, el cristianismo nunca rechazó nada, con la esperanza de trasfigurarlo todo. Desde la evasión y fuga del mundo del hombre hastiado, transfigurada en la figura del eremita que huye del mundo para orar por el mundo, hasta las formas más comprometidas del cristianismo urbano, en todo y en todos hay una posibilidad de que 'brille la luz con toda la fuerza que puede soportar el espíritu humano', como señaló Platón sin vislumbrar todavía que sólo con Cristo iba a ser posible esto.
Por eso creemos que en el 'cyberespacio' también se puede vivir la Fe, realizar una amistad, brindarse a quién sabe quiénes y en qué lugares. Los contenidos están. Son sólidos y fundados. Pero al mismo tiempo son sólo la excusa para el encuentro. Hay foros de discusión no sólo religiosa sino de cultura, hay artículos de formación (en Teología, Filosofía, Arte, Historia...), hay biblioteca electrónica, libros electrónicos, hay contenidos litúrgicos, hay noticias. Todo eso está, pero no queremos que te lo lleves sino que vengas a compartirlo con nosotros y hacerlo crecer.
Pero surge una pregunta: ¿Será posible una comunidad virtual de amigos? ¿La amistad no reclama el abrazo, el gesto, la mirada cómplice?
No sabríamos discutir este punto en teoría; en los argumentos siempre tienen más chance los que dicen 'no', pero sabemos que algunos estamos ya metidos en ello. Los que iniciamos El Testigo Fiel no nos conocemos personalmente, somos incluso de distintos países (España, Japón, Argentina, México...), tal vez si nos cruzáramos por la calle no nos llamaríamos mutuamente la atención, pero sin embargo hemos ido viviendo una experiencia de amistad a través de chat y foros, de mails y de 'mira qué bueno el sitio que descubrí'... una experiencia de amistad no fundada en ladrillos de barro sino en Roca Firme, que ha ido entretejiendo las palabras de tal modo que éstas han adquirido la solidez de un cuerpo: palabras que se hacen carne, siguiendo el camino de quien hizo eso por primera vez y posible para siempre.
Resumiremos todo esto en forma de valores programáticos que animan al Portal:
  • La cultura es el aire natural que respiramos, y la Fe es para cada uno de nosotros el principio vivificante sobrenatural que hemos aceptado. El diálogo «fe-cultura» que practicamos a cada paso no es tanto el de oponer a la cultura ambiente (y a la que pertenecemos de manera ineludible) otra cultura que lleváramos guardada en nuestra mochila de peregrinos por este mundo, sino el encontrar en cada lugar de oscuridad el punto desde donde es posible encender la luz, en cada lugar de muerte, el punto desde donde puede surgir vida. Tal vez esto no se refiera tanto a la «teoría del diálogo» cuanto a un cierto matiz en la práctica de ese diálogo, una cierta delicadeza en nuestra relación siempre difícil con el «mundo», que nos interesa poner por obra y destacar.
  • La amistad no es para nosotros un valor de ocasión, como para justificar unas copas juntos los viernes a la noche, sino una de las más altas realizaciones del amor, un esfuerzo más que un resultado, al menos mientras dura esta primera vida; y tiene como modelo al propio Dios, amigo de los suyos -declarado ya desde el AT-, y que en el momento supremo enuncia que «no hay mayor amor que dar la vida por los amigos», y la da. La amistad que los miembros de esta «comunidad virtual» nos ofrecemos mutuamente, no es, según esto, un medio sino un fin; y puesto que es una amistad fundada en la Fe realiza en sí misma el testimonio al que está llamado cada creyente. Desde luego que respecto de Dios, Fin último y dador de ser y sentido de todas las cosas, también la amistad es un medio, pero eso ocurre, por otra parte, con toda realidad comparada con el que soprepuja a todo.
  • Internet es, en esta comunidad virtual, el medio, el lenguaje común cuyo fin es la amistad, y cuyo resultado es el testimonio de la Fe. Creemos que «evangelizar internet» no consiste tanto en llenarlo de imágenes, como la capilla de un torero, cuanto destacar y vivir en este medio sus aspectos simbólicamente vinculados a nuestra amistad con Cristo. La expresión, de todos modos, no es del todo correcta: internet no se evangeliza, el Evangelio se anuncia a personas, no a medios; no buscamos «evangelizar internet» sino transfigurarlo, que aparezca y se ponga por obra su lado humano, que será también y simultáneamente el lado más cercano a Cristo. Ese lado simbólico que internet permite ver adecuadamente es la presencia no visible del otro con quien sin embargo hablamos, y se parece mucho a este tiempo de espera en que los «amigos del novio» estamos, sin embargo, privados de verlo. Por eso, ese deseo insatisfecho que internet provoca de conocer visiblemente a aquel con quien charlamos, no es para nosotros un rasgo negativo sino una ocasión para el «aprendizaje de la espera».
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