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El Testigo Fiel
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La Ssma Trinidad, San Jerónimo y dos santas

por Abel Della Costa
5 de junio de 2009
En la Basílica de la Annunziata, Florencia (y en la portada de ETF en la semana del 6 al 13 de junio de 2009)

 

 

El domingo de la Ssma Trinidad y en su homenaje, ponemos en portada un fragmento de una bella obra renacentista. Interesaba destacar el tema de la celebración, y puesto que el fresco original (que puede verse completo bajo este artículo) tiene marcadamente dos partes, he seccionado la que correspondía a la Ssma Trinidad, que ocupa la parte abovedada del nicho de una de los capillas de la Basílica de la Annunziata, en Florencia, donde fue pintado en 1453 y se encuentra en la actualidad.

Andrea del Castagno fue uno de los tantos grandes pintores del manierismo renacentista italiano, época prolífica para el arte de la pintura como pocas lo fueron en toda la historia humana; en la que se juntaron gentes de todo origen social, pero que tenían en común el haber cultivado su sensibilidad hacia la belleza, tanto para producirla -y así salieron increíble cantidad de artistas- como para apreciarla y promoverla -y así se multiplicaron los mecenazgos.

Nace cerca de Florencia, en Castagno d'Andrea, en 1419 o 1421 y fallece en Florencia en 1457. Vida breve, según nuestros criterios, pero llena de "obras bien hechas", que es -al decir de D'Ors- lo que nos será contado (al menos en este mundo, me atrevo a agregar). Se movió en el círculo de Bernardo de Médici, sin el cual nos faltaría gran parte de la producción artística y filosófica de ese siglo.

Vasari, quien un siglo más tarde escribió la primer gran historia del arte renacentista, nos transmite -en el apartado dedicado a Andrea del Castagno- diversas noticias sobre su vida y obra, incluyendo la mala fama que parece haberle dado su mal carácter, y que quedó plasmado -siempre según Vasari- en el epitafío que señalaba su tumba, donde incluso se le acusa de un asesinato (que puesto que ocurrió después de su muerte, es imposible que lo hubiera perpetrado):

«Castagno De Andrea no tenia mesura ni color ni dibujo....»

Sin embargo el propio Vasari, cuando no sólo transmite lo que quizás fuera opinión más o menos corriente (la malediscencia no es dudoso privilegio de nuestra época), sino que explica él, como arquitecto y pintor que también era, la pintura del que nos ocupa, y precisamente en relación a esta Santísima Trinidad, dice:

«[...] sobre esta capilla trabajó un San Jerónimo, seco y austero, con mucho trabajo conducida, y sobre él hizo una Trinidad que tiene un crucifijo en escorzo; que en verdad, muchos elogios merece Andrea, por haberle dado forma y dibujo en escorzo de mejor manera que los otros antes lo habían hecho.»

Estamos en pleno manierismo, donde cada artista, ceñido a las reglas de la proporción y la armonía clásicas redescubiertas, intenta sin embargo hallar el modo de expresar su "maniera", su propio modo de ver las cosas, en una gozosa exaltación de la mirada individual. Andrea encontró ese modo, nos dice Vasari, y lo logró «...de mejor manera que los otros antes lo habían hecho.»

El fresco pertenece a su plena madurez artística, y acusa el rasgo más reconocido del artista, la crudeza y verismo de las figuras, pero sobre todo de los rostros. No podemos identificar los dos santos (o quizás santa y santo) que están a derecha e izquierda de San Jerónimo; a este santo sí, por supuesto por la presencia del león, fundamental en la iconografía jeronimiana.

El pintor ha aprovechado la perspectiva abovedada y da la impresión de que la figura de la Trinidad surge de atrás de los santos, de tal modo que el espacio humano queda rodeado y como cercano por el espacio divino de la Trinidad.

La figura de Jesús parece surgir del centro de una figura de indefinible multiformidad: pueden reconocerse allí rostros infantiles (querúbeos), un pico, alas. Se dan cita allí, sin que prevalezca nincuno, desde las visiones de Isaías 6 -con sus querubines rodeando el Santo de los Santos-, hasta los Vivientes del Apocalipsis (que la tradición posterior identificó con los 4 evangelistas); quizás tmbién pueda reconocerse -en especial por el modo de surgir la figura de Jesús del centro- el ave fénix, al que tan afecta era la mitografía renacentista. A Jesús se lo presenta, en consonancia con las visiones apocalípticas, eternamente crucificado. En cuanto al Padre, se lo representa llevando el pelo a la manera de la tradición rabínica judía. la menos desarrollada (y por tanto más convencional) ha sido la figura del Espíritu Santo, que apenas destaca en el conjunto.


Andrea del castagno ha logrado en este fresco una imagen inquietante, que vale la pena contemplar.

 

 

Comentarios
por Toñi (85.219.5.---) - dom , 07-jun-2009, 00:37:38

Pienso que son santas las que acompañan a San Jerónimo: los hombres no van con velo y San Jerónimo tenía una escuela muy femenina. Pudieran ser Santa Paula y Santa Eustoquio o en vez de esta última, y por el gorro que aparece en el suelo, Teresa la mujer de San Paulino de Nola.

por Abel (77.211.253.---) - dom , 07-jun-2009, 03:19:37

Desconozco lo necesario para poder establecer quiénes son, y no he encontrado el dato dando vueltas por intenet, ni incluso en una detallada descripción de la basílica que trae la Wikipedia italiana; lo que me parece innegable es que se trata de dos mujeres, aunque en la mayor pàrte de los lugares donde encontré reproducido este fresco habla de dos "santos" (en masculino), pero se debe seguramente a que no toman la fuente del italiano, conde sí se distingue el gñenero, sino del inglés.
¿La relación entre Teresa, esposa de San Paulino, con el sombrero la deduces tú por la relación entre San Paulino y la jardinería (se trata casi seguramente de un sombrero de jardinero) o es de iconografía clásica de esta Teresa? Si marido es santo, pero ¿está ella misma canonizada?

por Toñi (85.219.5.---) - dom , 07-jun-2009, 19:52:11

No me veo a San Jerónimo en el desierto con un jardinero, un secretario me parecería más adecuado. quizá dictara las cartas o tuviera a alguien que le copiara los libros para su biblioteca ¡jamás dispuso de un peso que no estuviera bien empleado en ampliarla! E se non è vero, è ben trovato!

San Paulino fue corresponsal de San Jerónimo. Debía de contar éste con gran ascendencia sobre con todo el mundo porque todos, hasta San Agustín, le escribían con gran humildad. El gorro fue un regalo e Therasia está citado como anexo en una de las cartas que le envió Paulino a Jerónimo.

No me cabe la menor duda de que Therasia (Teresa) fuese santa, pero nunca fue declarada como tal por la Iglesia. Parece ser que tuvieron un hijo que vivió unos días, a raíz de cuya muerte se separaron de lecho pero no de techo. Posterior fue su ordenación sacerdotal por aclamación popular. Convivir con un quidam, por muy santo que sea supondrá un plus de santidad. Creo que hay hasta algún refrán. Bromas aparte y para el caso sí podría ser conocido el obsequio del gorro.

Mi otra hipótesis es la escuela que Jerónimo ya mantenía en Roma, escuela en la que había muy aplicadas y santas discípulas -no recuerdo discípulos y cito desde mi mala memoria- con las que fue a Jerusalem. Me parece que es un capítulo poco recordado al hablar de las mujeres de la época. Eran doctísimas, dominaban el griego y el hebreo y no precisamente para presumir al tomar el té con sus amigas. Quizá este hecho, la escuela de Jerónimo en Roma y después en Jerusalem fuese algo conocido en la época del pintor, así como el famoso regalo del gorro por parte de Therasia.

por Abel (81.203.142.---) - lun , 08-jun-2009, 08:22:32

Estupendo las líneas que bordas, Toñi. No me cierra mucho que manifiestamente ha pintado una santa con auréola, no una santa por fama de santidad, sino santa canonizada. Pero no descartaría que él -o quien fuera le sugierese el personaje- estuviera convencido de que Teresa lo era.
Muchas gracias.

por Toñi (85.219.5.---) - lun , 08-jun-2009, 10:36:50

Abel, pienso ahora después de lo que hemos comentado, que son mujeres aunque no está Teresa o Therasia. Ella está presente en un regalo muy femenino dedicado al maestro del que ella es seguro que sería tan admiradora como su marido. De la escuela de san Jerónimo sí que hay dos santas, pueden ser ésas que aparecen. Paula podrá ser la de la derecha del espectador y Eustoquio (o Eustoquia, que suena más femenino a nuestros oído) la de la izquierda, la hija) y en forma de discípula ausente el gorro.

Las cartas de la época eran muy distintas de las actuales, muchas de ellas son auténticos tratados y no es extrañar que Therasia tuviera acceso a ellas.

por Josemaría revuelta (i) (80.59.205.---) - dom , 06-nov-2016, 08:37:33

No cabe ninguna duda de que las dos mujeres son Santa Paula (viuda y vestida como tal) y su hija Santa Eustoquio (vestida de virgen; se llamaba así aunque para nuestros oídos actuales suene a masculino). El gorro del suelo es el capelo cardenalicio de san Jerónimo, que siempre acompaña a sus representaciones. Si sólo se buscan las cosas en fuentes informatizadas se pierden muchas posibilidades de conocer las cosas. Todas las representaciones medievales y modernas de san Jerónimo le colocan con león, piedra en la mano, vestiduras de cardenal (completas o parciales, aunque no lo fuera, puesto que los cardenales se inician en el s. X-XI).

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