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El Testigo Fiel
«Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
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Foros: Zona Café
tema: «36 preguntas a un creyente»
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Buscador simple (o avanzado)
El buscador «simple» permite buscar con rapidez una expresión entre los campos predefinidos de la base de datos. Por ejemplo, en la biblioteca será en título, autor e info, en el santoral en el nombre de santo, en el devocionario, en el título y el texto de la oración, etc. En cada caso, para saber en qué campos busca el buscador simple, basta con desplegar el buscador avanzado, y se mostrarán los campos predefinidos. Pero si quiere hacer una búsqueda simple debe cerrar ese panel que se despliega, porque al abrirlo pasa automáticamente al modo avanzado.
 
Además de elegir en qué campos buscar, hay una diferencia fundamental entre la búsqueda simple y la avanzada, que puede dar resultados completamente distintos: la búsqueda simple busca la expresión literal que se haya puesto en el cuadro, mientras que la búsqueda avanzada descompone la expresión y busca cada una de las palabras (de más de tres letras) que contenga. Por supuesto, esto retorna muchos más resultados que en la primera forma. Por ejemplo, si se busca en la misma base de datos la expresión "Iglesia católica" con el buscador simple, encontrará muchos menos resultados que si se lo busca en el avanzado, porque este último dirá todos los registros donde está la palabra Iglesia, más todos los registros donde está la palabra católica, juntos o separados.
 
Una forma de limitar los resultados es agregarle un signo + adelante de la palabra, por ejemplo "Iglesia +católica", eso significa que buscará los registros donde estén las dos palabras, aunque pueden estar en cualquier orden.
La búsqueda no distingue mayúsculas y minúsculas, y no es sensible a los acentos (en el ejemplo: católica y Catolica dará los mismos resultados).
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36 preguntas a un creyente
por: Abel (81.203.151.---) - 02-ene-2013, 20:25:06

Navegando en busca de algo, ya ni sé qué, me encontré anoche con estas 36 preguntas que alguien puso en taringa (http://.www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/13019662.2/36-preguntas-para-el-creyente-_Editado_.html) hace cosa de un año.

Me puse a contestarlas porque me pareció que algunas de ellas podían dar un poco de juego. En todo caso, nobleza obliga, me gustaría invitar a su autor a leer las respuestas y acotar lo que le parezca bien. Por eso las cuelgo aquí en el foro, aunque por la extensión y tono quizás es un escrito más para un blog personal.

En todo caso, disculpen lo largo. El escrito consta de un prólogo, y luego las 36 preguntas, copiadas en su redacción original, sin ningún retoque de mi parte, y la respuesta, una a una.

Prólogo

Antes de comenzar con las preguntas, me gustaría sentar algunos aspectos que creo fundamentales acerca del diálogo, sin los cuales veo francamente difícil que se pueda dialogar.

-dialogar es confrontar lenguajes (dia-logoi), y ese diálogo, esa confrontación es imposible si esos lenguajes no son admitidos de antemano en su verdad: si se pone a dialogar a un chino y un español, pero el español y el auditorio declaran de antemano que ni saben chino ni piensan aprenderlo, el diálogo fracasa irremediablemente. Esto no significa que el no creyente deba volverse creyente por un rato, ni el creyente no creyente, pero admitir de antemano que a cada uno le asisten ciertas razones para pensar lo que piensa y creer lo que cree. Si partimos de la base (como se hace en algunas de las preguntas) de la insensatez y sinsentido de la otra posición, nada puede hacer remontar ese abismo. No hace falta ser creyente para admitir que el otro tiene su lenguaje, y que puede ser una interesante aportación a la propia vida encontrar la racionalidad propia de ese lenguaje de la fe.

-No creo que en el diálogo nadie deba convencer a nadie de nada; el hecho de que uno u otro de los que dialogan resulte finalmente convencido de una posición que antes no sostenía (en este caso, que el ateo pase a creer o el creyente a no creer) es algo accidental y no debería estar en el objetivo de ninguno de los que dialogan. El diálogo se realiza, ante todo, para ampliar el mundo propio, atendiendo al lenguaje de otro que no somos nosotros mismos e incorporando miradas que nos es imposible tener por nosotros mismos. Yo no puedo ver el mundo como un no creyente, y un no creyente no puede ver el mundo como yo, pero a través de un diálogo bien dispuesto puedo ampliar mi mundo e incorporar aspectos de experiencia que por mí mismo me están negadas, y lo mismo a la otra parte. Se trata de crecer, no de convencer.

Dicho esto en general sobre el diálogo, creo que es momento de abordar un aspecto fundamental del problema religioso: la cuestión del lenguaje.

No existe un único lenguaje, aunque hablamos de "lenguaje" en singular, en realidad el hombre convive con distintos lenguajes, utiliza con fluidez muchos de ellos, y de manera cotidiana pasa de un registro a otro de lenguaje sin necesidad, siquiera, de darse cuenta.

Pongamos por caso, cuando una persona ama a otra se producen ciertos movimientos en la química orgánica, por ejemplo, una mayor producción de endorfinas al estar con esa persona o pensar en ella. Dos por tres los periódicos nos inundan con titulares bastante tontos, donde nos dicen cosas como "la ciencia descubrió que el amor es [tal] endorfina". Sin embargo, cualquiera que haya pasado por una experiencia de enamoramiento, sabe que el amor no "es" la producción de tal endorfina, porque no da lo mismo que esté enamorado de esta persona que de aquella: el amor es amar a este o aquel. No tenemos manera "objetiva" de demostrar por qué estamos enamorados de tal persona en especial, el amor se mueve en un registro de lenguaje distinto al de las demostraciones objetivas. El lenguaje del amor es un lenguaje "débil".

Llamo lenguajes "débiles" a aquellos que no es posible juzgar desde el punto de vista de su objetividad, sino que requieren experiencias personales, y por tanto no se imponen por la fuerza de sus propio argumentos, sino hasta que la persona ha atravesado determinadas experiencias. Asimismo el error en estos lenguajes se paga con la propia vida, con el propio equilibrio psíquico, cosa que no pasa con el lenguaje fuerte de la demostración.

La realidad es multidimensional, no descubro nada nuevo al afirmar eso. Lo que ocurre es que aun falta que socialmente nos tomemos en serio esa multidimensionalidad: cada dimensión de la realidad requiere una mirada y por lo tanto un lenguaje propio. El lenguaje de la medida y la comprobación es el propio de las experiencias cotidianas y del intercambio técnico del mundo: si voy a comprar un kilo de patatas al mercado, es normal que no me dé lo mismo 900 gr o 1,1 Kg: esa experiencia cotidiana de la justicia en el peso, requiere de un lenguaje ajustado a la comprobación y la verificación fenoménica. Pero ¿puedo aplicar el mismo criterio para, por ejemplo, juzgar una obra de arte? "Este cuadro es bello", sin embargo es difícil que encontremos un lenguaje 100 % objetivo sobre lo que hace bello este cuadro. Sin duda que la proporción, la composición, la armonía de los colores dan una cierta medida "académica" de la belleza, y que esa medida rige en cada época de una manera propia, pero no me asegura que el cuadro es "bello" en el sentido en que lo digo yo como individuo parado frente a él.

¡Y cuántas veces por día necesitamos comunicar cosas que no pertenecen al registro de los fenómenos, de lo mensurable y verificable "objetivamente"! Afortunadamente, nos movemos instintivamente entre multidimensiones de la realidad, aunque cuando las queremos tematizar, el lenguaje "fuerte" de lo verificable suele tenderlos su trampa y hacernos creer que es el único posible y verdadero.

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«Dios nos ordena hacer con torpeza y lentitud lo que Él podría llevar a cabo con perfección y rápidamente.»

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Re: 36 preguntas a un creyente
por: Abel (81.203.151.---) - 02-ene-2013, 20:30:01

Ahora sí, a las preguntas:

01) ¿Cómo definiría usted a Dios o dioses, y porque está usted tan convencido de que existe uno o más?

La cuestión de la definición de Dios es un auténtico problema, y no se nos plantea sólo a nosotros, ya un pensador tan perspicaz y profundo como Heráclito (s. V aC) decía que "Lo Uno desea y no desea ser llamado con el nombre que le corresponde a Zeus [es decir, el nombre 'dios']". Cuando hablamos de Dios podemos detenernos en nuestras imágenes interiores, desde el grotesco señor con barba, hasta la proyección en Dios de un capomafia que todo lo puede, y que te aplasta si le disgustas, sin necesidad de ningún motivo.

No podemos pensar sin imágenes, pero no deberíamos confundir nuestras imágenes con aquello que pensamos. Por muchos modelos atómicos que se hayan propuesto, casi instintivamente pensamos los átomos con una imagen en 2D: como un núcleo y unas órbitas parecidas a las que imaginamos para los planetas. La existencia de modelos atómicos críticos hace que trascendamos esa imagen espontánea de un núcleo con sus órbitas planetarias; sin embargo, como imagen espontánea, permanece.

Con Dios (y con cualquier cosa pensada) pasa lo mismo: tenemos ciertas imágenes espontáneas, en parte culturales, en parte personales, pero eso no significa que el pensamiento deba regirse por esas imágenes, que son sólo puentes para llegar a formularlo.

Sin duda son bastante inadecuadas las definiciones de Dios que lo vinculan con el verbo "ser": el ser sumo, el ser perfecto, el Ser en sí mismo. Nuestra experiencia del verbo "ser" ha ido variando con el tiempo, y en la actualidad este verbo ha quedado reducido a cópula de juicios de existencia: esto es o no es, ha perdido su densidad decidora y poética con la que los griegos lo introdujeron en el lenguaje cotidiano.

A mí me gusta particularmente la "definición" de un teólogo del siglo XX, Paul Tillich, que insiste en que "Dios es la dimensión de profundidad de la realidad". No es que esta sea la mejor definición, y sin duda que es una definición riesgosa, y que le trajo problemas al propio Tillich, ya que puede derivar en un "panteísmo": entonces todo es Dios, y Dios es la suma de todo. Pero con todos sus riesgos, es la definición que más me gusta, porque mete de lleno en la cuestión de la multidimensionalidad de la realidad: a Dios no lo vas a encontrar en la capa de los fenómenos, es necesario bucear en las cosas, bucear en el lenguaje, para encontrar una palabra que lo nombre más o menos adecuadamente.

En mi propia experiencia de Dios, es aquel con quien dialogo en la total verdad de mi vida, el único del que puedo decir eso. Ni siquiera conmigo mismo hablo sin pretender engañarme; por algún lado siempre uno se está creando trampas, mintiéndose sobre lo que en realidad es, tiene, aspira. Pero en el diálogo con Dios no ocurre eso.

No se trata de estar convencido de que existe. Cuando estoy dialogando con alguien no me planteo si existe o no, en este momento estoy dialogando con alguien a través de estas preguntas, y no es necesario que me plantee si ese alguien existe, no es una pregunta pertinente. Con Dios dialogo todo el tiempo, de las 24 horas del día, no hay un minuto en el que no esté completamente cierto de su presencia en mi vida, así que no necesito estar convencido de su existencia.

02) Si todo necesita un creador, ¿entonces quién o qué creó a Dios o a los dioses?

Es verdad que entender "creador" como "fabricador de cosas" es harto habitual, pero la palabra "creador" es mucho más compleja y rica; se asemeja más a creador de arte, o creador de leyes. Decimos que el Senado creó una ley para proteger a los niños, por ejemplo, y con ello no queremos decir que el Senado, como personalidad colectiva, la redactó: el redactor, e incluso quien tuvo la idea, es, posiblemente una determinada persona, que la ideó por primera vez, luego las distintas comisiones de estudio la fueron mejorando, y luego, recién al final, recibió todas las firmas que ese texto requería para obrar con fuerza de ley. Pero sigue siendo cierto que el Senado (o la autoridad que sea) "creó" esa ley. Allí se ve un aspecto muy importante de "crear", crear es promover una realidad a la plenitud de su ser.

Crear no habla de cómo ocurren las cosas, sino de lo que significan. En el gran poema de la creación, el verbo "crear" significa en general que lo que existe es promovido a la plenitud de su ser: es lo que significa, la luz ilumina realmente, las realidades valen como realidad. El mundo no es una fantasía ni un sueño, ni algo carente de sentido, están garantidos por la verdad misma de Dios.

En ese sentido la expresión "quién creó a Dios" carece de sentido, porque Dios no es una realidad de la misma clase que las realidades creadas. Si alguien preguntara "¿cuántos kilos de amor tienes a tu padre?" le diríamos que la pregunta no tiene respuesta, no porque no sea verdad el amor al padre, sino porque la pregunta es absurda para el objeto que pretende abarcar. Lo mismo pasa con la pregunta de quién creó a Dios. Suponiendo que una realidad hubiera creado a Dios, esa realidad sería Dios, y así ad infinitum.

03) ¿Cómo puede, de algo que no puede ser descrito, ser dicho que existe?

Un teólogo místico del siglo XIII, Meister Eckehardt, tiene al respecto una frase paradójica pero que da que pensar: "Si dices que Dios existe, no existe, pero si dices que no existe, existe". En otro polo del pensamiento filosófico, un pensador tan racional y padre del racionalismo moderno, Kant, explica que en la cuestión de Dios se está en el límite de las posibilidades de la razón humana, y que no hay ni una manera de decidirse a favor o en contra de su existencia por medios racionales.

Yo creo que lo que simplemente ocurre es que la palabra "existencia" pertenece al dominio de las cosas creadas, es perfectamente aplicable a los fenómenos (este ordenador existe), es menos aplicable a realidades inmateriales (el amor existe, la justicia existe), y es del todo inaplicable a la dimensión de Dios, que está por fuera del ámbito de lo parcial y limitado; en ese sentido las expresiones "Dios existe" y "Dios no existe" son equivalentes, e incluso complementarias, ya que seguramente el Dios en el que yo creo está tan mezclado con mis imágenes personales, que como tal no existe.

Sin embargo Dios se da al hombre, en diálogo y en disposición a apoyarlo en su debilidad. Y no hablaré en tercera persona: Dios se me da en mi vida, él me apoya en mi vida vacilante, me da fuerza, ánimo para seguir, orientación cuando equivoqué el camino, luz para ver posibilidades que los demás me niegan, en fin, es muy difícil concretarlo en una única caracterización, y no hay duda de que la palabra "existencia" es del todo inadecuada y pequeña.

04) Ya que existen incontables religiones hoy en el mundo afirmando ser la única religión verdadera, ¿porqué piensa usted que la suya es más verdadera que la de los otros?

La religión y la fe no son lo mismo. La fe es el modo de relación que tenemos con Dios; la religión es el lenguaje codificado con el que expresamos esa fe visible y colectivamente.

Yo entiendo que la fe cristiana es la verdadera, porque lleva a término la manifestación de Dios como persona, como realidad de diálogo. Dios lleva a plenitud lo más misterioso del ser humano: su capacidad de diálogo.

Ahora bien, el hecho de que yo crea que la fe cristiana es la más verdadera, no invalida la verdad de las demás creencias, en todas hay semillas de ese Dios vivo y verdadero revelado en la persona de Jesús. Y cuando digo en todas, quiero decir exactamente eso: en todas, hasta en los más primitivos animismos hay una manifestación de lo divino de Dios. Y es una manifestación que él hace, no que el hombre se inventa. Dios se revela al hombre desde siempre, desde que hay hombre.

La religión, como codificación personal y social de la fe, se supone que acompaña con sus ritos a la manifestación colectiva de esa fe, sin embargo, como código que es, tiene por fuerza que universalizar, y está sujeta a cambios que tienen que ver con las épocas. En ese sentido, las formas religiosas cristianas, aunque profundas y verdaderas, son parciales, y deben ampliarse a partir de la experiencia religiosa de toda la humanidad. Eso lo ha hecho casi siempre el cristianismo, que ha tomado de la cultura religiosa que ya existía en todos los lugares en donde se ha implantado.

05) ¿Puede más de una de esas religiones estar correcta?

Todas tienen una dimensión de verdad, porque todas provienen de la autorevelación del mismo Dios, que ha querido, según creo -y eso me identifica como cristiano-, sin embargo, concretar su automanifestación completa en Jesús, y en lo más débil de Jesús: su muerte en la cruz.

06) Si usted mismo siente en su corazón que su religión es la correcta, ¿cómo le responde usted a la otras que afirman la misma cosa?

No creo que haya que responder a eso, ni pelearse por ese motivo. Los creyentes de todos los credos "sienten" la verdad de su fe como una verdad plena, y ese sentimiento, como sentimiento, es auténtico y debe respetarse a ultranza. Lo único que cada creyente debe hacer es vivir de cara a su fe en Dios con la mayor sinceridad posible, y si esa misma sinceridad lo lleva a "saltar a otra fe" porque la propia no le alcanza para dar cuenta del encuentro con Dios, pues hacerlo. Y respecto a los demás, cada creyente debe dar testimonio de su encuentro personal con Dios, y nada más.

En definitiva, es Dios mismo quien, libremente, profundiza con nosotros su encuentro. El centro del diálogo con Dios, la fe, es Dios, no nosotros.

Lo mejor que podemos hacer dos creyentes que nos encontramos, y tenemos distinta fe, es rezar juntos en lo que podamos compatibilizar.

07) ¿Cómo acaba usted con el debate y descubre cual de esas religiones, si es que existe alguna, es la correcta?

A mi entender la cuestión de la fe no proviene de ningún debate, como no sea el debate interior de admitir o no la evidencia interna de Dios que está llamando a una persona.

08) ¿Por qué Dios permite que todas esas religiones falsas existan?

La pregunta está inadecuadamente formulada, porque no hay ni religiones ni credos falsos en sentido absoluto.

09) ¿La historia sangrienta del Cristianismo hace sentido con lo que se supone ser la religión de amor, o simplemente ella ilustra las consecuencias de abandonar la razón por la fe?

La pregunta es capciosa, porque supone admitir como cierto el tópico de "la historia sangrienta del cristianismo". Yo me preguntaría si la historia sangrienta del hombre demuestra la falsedad de la humanidad.

Con el caso del cristianismo tenemos una sociedad colectiva visible, la Iglesia, a la que podemos achacar la responsabilidad de hechos ocurridos en otros tiempos con otros hombres. No está mal achacar esa responsabilidad, mientras se le achaquen también los beneficios de esa misma colectividad.

Por ejemplo, la mayoría, por no decir todos, los científicos de los que se ufana la historia de la ciencia, eran eclesiásticos u hombres de Iglesia, formados en ella. Incluso nombres debatidos y presentados como contrarios a la Iglesia, pongamos por caso Galileo, eran gente de Iglesia, que se movía en círculos eclesiásticos, y estudiaba y proponía sus tesis e inventos financiados por gente de Iglesia. Naturalmente, en muchos casos, como ocurre con toda sociedad visible, se trataba de una facción de unos contra otros, pero todos eran Iglesia y de la Iglesia.

Entonces estoy dispuesto a admitir la "historia sangrienta del cristianismo" si se me admite que "la ciencia tal como la practicamos es de origen eclesiástico".

Yo no pienso realmente eso. Más bien creo que los hechos realizados por hombres son de la humanidad, sea quien sea al que le toque ocasionalmente encarnar la idea dominante de cada época. Pero formulo la cosa para que se vea lo parcial y voluntariamente sesgado que es hablar de la "historia sangrienta del cristianismo".

Donde hay ser humano hay "historia sangrienta", porque el ser humano (y los relatos del inicio de la Biblia lo retratan en toda su crudeza) parece adolecer de una innata morbosidad fratricida. Apuntar al cristianismo como "causa" es distraer de la cuestión central, el hombre.

Una religión del amor no implica que quienes se bautizan se convierten en seres de amor; eso sería magia, no religión, y la magia parece que es bastante ineficaz en todo, incluyendo en convertir esto que somos en "seres de amor". Los sacramentos no son magia, son signos que nos ponen en un camino: el que es bautizado en Cristo (la expresión significa en griego "ser sumergido en Cristo") se pone en camino de dejar que su vida sea guiada y llevada a plenitud por el propio Cristo, a imitación de su Vida, que fue de completa autodonación.

El sacramento de la eucaristía no nos pone en una mágica comunión con Dios y todos los seres humanos, nos pone en dirección a aceptar la comunión con Dios y con los demás como un objetivo real y pleno para nuestra vida.

Lo mismo debe decirse de los restantes cinco sacramentos. Ninguno de ellos obra por magia, no son eso, ponen en camino, marcan un rumbo, y disponen de parte de Dios a quien lo recibe a que si lo quiere, pueda caminar en ese camino.

Pero hasta ahí su eficacia: es el hombre el que debe dar el sí al cambio de su corazón, a ver a los demás como hermanos y no como enemigos, etc.

En el cristianismo se ven más los defectos de los hombres, precisamente porque tiene a la vista y abierto a todos cuál es el objetivo y el ideal.

10) Si todo es producto del grande proyecto de un arquitecto omnisciente y benevolente, ¿por qué la historia de la vida es un registro de horrible sufrimiento, desperdicio grosero, y fallas miserables? ¿Por qué ese Dios pasa miles de millones de años con tal carnicería sin haber alcanzado todavía su objetivo?

La idea de que todo es producto de un proyecto arquitectónico, etc... se parece más a un dios masónico y racionalista, no al Dios vivo y verdadero, que es, ante todo, Padre.

Todo lo que decimos de Dios debe pasarse por el registro de lo paterno para poder entenderlo mejor. Incluso aunque la paternidad humana es limitada y no está exenta de egoísmo, es quizás la relación humana de mayor autodonación y gratuidad (cuando digo "paternidad" me refiero a los dos complementarios, padre y madre: también la Biblia habla de Dios en los dos términos).

Todo padre tiene un plan para sus hijos, pero ese plan no es el de una arquitectura cerrada, donde el hijo se limita a ejecutarlo. En sentido paterno, tener un plan es abrir un ámbito protectivo donde el hijo, a través de su propia libertad y con el uso de sus propias facultades, va realizándose a sí mismo, y abriéndose a los demás, descubriendo la verdad de los propios deseos e inclinaciones.

El plan de Dios sobre cada uno de nosotros, sobre la humanidad en conjunto y sobre la entera creación, es el plan propio de un Padre, no de un arquitecto: somos nosotros los actores de ese plan, es decir, los que nos movemos en el ámbito protectivo de su providencia y bondad, y vamos descubriendo, en diálogo con él, la verdad de nosotros mismos, y cómo realizar eso que en el fondo somos: seres de amor.

Es lamentable que el ser humano esté tan lleno de fallos estructurales, seamos tan sanguinarios, egoístas y miserables, pero es un principio de realidad que no debe obviarse, la religión no cambia mágicamente la naturaleza humana, invita a corregirla, trabajando, ante todo, sobre uno mismo, y de cara a Dios, que mostró, al asumir la humanidad, que era posible la completa autodonación, la desaparición del "yo" egoísta que nos ata a lo que en lenguaje bíblico son los "criterios del mundo": poder, posesión, dominio de los demás.

Sería interesante ver qué pasa si quitamos a Dios de la vida de la gente, ¿mejora automáticamente? Hoy podemos responderlo taxativamente, porque tenemos ya años de comunidades hechas sin referencia de ninguna clase a Dios, leyes enteramente humanas, en estados completamente a-religiosos desde hace mucho tiempo... pero no parece que la mezquindad humana haya cambiado. Y sí hay una diferencia radical con las sociedades donde Dios está presente (lo que no quiere decir que sean "confesionales"): en las sociedades completamente a-religiosas, el vacío existencial, la falta de un "por qué es importante vivir", la desintegración de lo específico humano, el desdibujamiento de lo humano como algo propio y valioso, es total. No es raro escuchar que "somos simplemente animales"; no es raro leer en los divulgadores periodísticos frases como "nosotros los primates"... ¡va de suyo que participamos de las características de todo lo creado, incluidos los primates! pero eso no quiere decir que somos primates, o que somos simplemente mamíferos, ni menos que somos animales sin más: somos hombres, seres humanos, con una dignidad propia y específica, que no se reduce al papel puramente químico que la pseudo divulgación materialista nos quiere imponer.

Creer en Dios no garantiza hacer sociedades con valores trascendentes de justicia, o con un proyecto trascendente de futuro, de eternidad, sí, de eternidad, que es a lo que el hombre, cada uno, está llamado; pero reconocer el papel de Dios en nuestra vida es un paso hacia esa dignificación trascendente, que sin embargo no la hará él, como un padre no suple a sus hijos en lo que es responsabilidad de ellos conseguir.

11) ¿Por qué Dios intervino tantas veces en los asuntos humanos durante la antigüedad (de acuerdo con la Biblia) y, sin embargo, ninguna vez durante el Holocausto de la Segunda Guerra mundial?

Hay diferentes modos de narrar las cosas, y así como el hombre moderno es más sensible al lenguaje epifenoménico, que se atiene al plano de lo mensurable, en ciertas etapas de la cultura se era más sensible al lenguaje poético que requiere la fe para expresarse con soltura. Lo hechos en los que intervino Dios en la antigüedad y son narrados en la Biblia son los mismos en los que sigue interviniendo y manifestándose. En los campos de concentración de todos los bandos, tanto en los horrorosos de los nazis como en los campos de concentración también horrorosos de los franceses, de los ingleses y de la URSS, hubo mucha gente creyente confinada, muchos de ellos por el solo hecho de ser creyentes, de distintas confesiones religiosas. Es a ellos, que no perdieron la fe y que incluso murieron por confesarla, a los que hay que preguntarles si Dios estaba presente en sus vidas o no. No se puede hablar de experiencias liberadoras en abstracto.

Es interesante que la confesión de la fe judía (y bíblica, por tanto básica también para el cristiano), tal como se encuentra en Deuteronomio 6, no dice que Dios intervino en el pasado, sino: "Cuando el día de mañana te pregunte tu hijo: '¿Qué son estos estatutos, estos preceptos y estas normas que Yahveh nuestro Dios os ha prescrito?' dirás a tu hijo: 'Eramos esclavos de Faraón en Egipto, y Yahveh nos sacó de Egipto con mano fuerte.'". La experiencia de la actuación de Dios en la historia es siempre una experiencia en primera persona. La frase "Dios no actuó en los campos de concentración", en realidad no se atiene a la experiencia de millones de creyentes que sólo gracias a experimentar en sí mismos la liberación que Dios les proporcionaba, pudieron sobrellevar, y algunos sobrevivir, a tanto horror perpetrado por unos hombres que, por cierto, no se consideraban a sí mismos creyentes, sino "liberados de la esclavitud a los dioses".

Ahora bien, si con "intervenir en los asuntos humanos" se quiere decir que lo que ocurre en la historia, las carnicerías perpetradas por el hombre no ocurran, entonces no, Dios no interviene ahora así, y nunca ha intervenido así.

12) ¿Por qué las convicciones interiores de una persona sobre la existencia de Dios indican que Él/Ella/Ellos/Eso existe fuera de la mente de esa persona?

No sé qué quiere decir la pregunta, pero me remito a las preguntas de más arriba acerca de los verbos "existir" y "ser"

13) ¿Puede un Dios, que abandonaría sus hijos cuando ellos más lo necesitarían, continuar siendo un Dios bondadoso?

Dios no abandona nunca al hombre, incluso en el NT hay una fórmula preciosa: "si le somos infieles, él permanece fiel, porque no puede desdecirse a sí mismo" (2 Timoteo 2,13).

Puestos en el caso de un dios que abandonara a los suyos, efectivamente no sería un dios bondadoso. Pero eso no me ha ocurrido nunca con el Dios vivo y verdadero, y pienso que los creyentes de cualquier religión tienen esa misma experiencia de no ser abandonados por Dios.

Hay, es verdad, una experiencia creyente que es la del misterioso "retirarse" de Dios. En la Biblia se la menciona en muchos momentos con distintas palabras, por ej. en los salmos 42-43, o en el libro de Job, y en muchos otros sitios. Los evangelios enseñan que en su último momento el propio Jesús, sin dejar de aceptar la voluntad del Padre hasta sus últimas consecuencias, exclamó utilizando las palabras del salmo 22: "Dios mío, por qué me has abandonado...". Algunos místicos han hablado de esta experiencia utilizando términos como "noche oscura", "sequedad", "desierto". Se trata de una experiencia por la que creo que la mayor parte de los creyentes ha pasado una o muchas veces en su vida de fe. En el momento se siente que Dios ya no está, que no "atiende", no se trata de que deje de dar esto o aquello, porque en definitiva la relación con Dios no es de pedir y recibir -aunque esto forma parte de la fe, naturalmente-; se trata de otra cosa, de algo que ocurre en el corazón, en la percepción sensitiva, tan importante en la vida de fe. No es equivalente a pensar que "Dios no existe"; en términos paterno-filiales, es semejante al chico que se desgañita queriendo que su padre le dé atención, y apenas si lo consigue. No duda de que su padre está ahí, que lo quiere, que le interesa, pero hay un algo que no acierta a encontrar en la relación con él. En la relación paterno-filial descubrimos que el padre tiene sus tiempos, que su paternidad no pasa por ponernos a nosotros en el centro y bailarnos alrededor, al contrario, posiblemente eso no sea un signo de amor al hijo, sino una sobreprotección calamitosa; por analogía podríamos decir que también Dios "tiene sus tiempos". De esas experiencias del misterioso retirarse de Dios la fe sale siempre fortalecida, más madura, con menos imágenes infantiles, con una capacidad de diálogo con Dios más madura y profunda, aunque por un momento haya pensado que Dios lo había abandonado y se alejaba para siempre, aunque no hubiera un motivo para ello.

14) Si algo no es racional, ¿se debería creer de cualquier manera en ello?

La razón (logos, en griego) es una facultad mucho más amplia que la capacidad de pesar y medir. Si algo no es racional en el sentido completo de la palabra razón, no se debe creer en ello. Pero si algo no entra en uno de los aspectos de la razón, como es la capacidad de cálculo y medida, hay otros aspectos de la razón que pueden abarcarlo.

Ya he puesto ejemplos, pero nada tan poco racional como la amistad, el amor, la belleza del arte, las relaciones interpersonales, etc... y sin embargo sólo un necio las negaría por no poder "racionalizarlas".

15) Si el Dios de la Biblia es todo Benevolente, ¿por qué dice también que él creó el mal? (Isaías 45:7)

La realidad es que ese versículo no dice que creó el mal, dice lo siguiente:

"yo modelo la luz y creo la tiniebla,

yo hago la dicha y creo la desgracia,

yo soy Yahveh, el que hago todo esto.

Destilad, cielos, como rocío de lo alto,

derramad, nubes, la victoria.

Abrase la tierra y produzca salvación,

y germine juntamente la justicia.

Yo, Yahveh, lo he creado."

Y está en el contexto de una diatriba contra los ídolos.

Precisamente en lo que llamamos la "religiosidad natural" del hombre, cuando el hombre se plantea el bien y el mal, y el gobierno del mundo, viendo cómo el mal campea a sus anchas, y con poco interés (cosa que sigue ocurriéndonos) de asumir su gran responsabilidad en mantener el mal en el mundo, suele terminar en afirmar un "dios del mal"; pero como instintivamente algo dentro nuestro nos dice que dios no puede ser malo, la cosa termina en tablas, con un "diteísmo" es decir, la afirmación de dos coprincipios, del bien y del mal. El propio cristianismo, a pesar de tener muchos anticuerpos para evitarlo, cayó y cae en sus vertientes populares en divinizar el mal, atribuyendo al demonio un poder que no tiene, haciendo del mal un cuasi-dios.

El poema de Isaías es un cimbronazo hacia quienes, en Israel, veían el mal en la historia y pretendían que una fuerza tan poderosa debía recibir un culto; el Dios al que el profeta representa les dice polémicamente a la cara: si hay un mal y merece culto, ese mal está por debajo de mí, yo mismo lo he creado. Por la simple premisa de que si algo existe, es creatura divina.

Naturalmente el poema avanza (por eso es importante leer más o menos completo), y muestra que no hay ningún mal que exista independiente de esa voluntad de Dios de llamar a todos a la salvación y la justicia. El mal que el hombre cree un poder trascendente no es sino la falta de esa salvación y justicia que de a poco, con medios escasos, y en manos de aquellos que se dejan conducir por Dios, va llegando a la tierra y empapándola, como la empapa el rocío, que casi no se percibe cuando surge, pero moja todo lo que toca.

Para resumir, la afirmación de Isaías hay que entenderla irónicamente.

16) ¿Existe una manera mejor de obtener conocimiento y verdades que la razón?

No, que la razón entera no, porque es la facultad humana por excelencia, como tan bien lo sintetizó Aristóteles: el hombre es un "zoón logon ejon", un viviente portador de "logos", lo que solemos traducir con la chapucera expresión de "animal racional".

Si aceptamos la multidimensionalidad del lenguaje humano, de su razón, no hay ninguna otra forma de llegar a la verdad que esa. Pero si reducimos la razón a uno de sus componentes, la capacidad de cálculo y medida, está claro que queda mucho por conocer fuera de lo que entra en esa limitada capacidad. Y no es necesario que se trate de realidades trascendentes; en el campo de la experiencia de cualquier persona entran realidades que escapan a lo que podemos proyectar, calcular y fijar.

17) Si usted responde al número 16 con la fe, entonces por que existen tantas fe contradictorias en el mundo?

No respondo con la fe. La fe es la respuesta vital al llamado de Dios a vivir una vida de diálogo con él, no es un conocimiento.

18) ¿El alivio es más importante para usted que la integridad intelectual?

¿Qué alivio? la pregunta da por supuesta la teoría de que la religión surge como proyección de los propios miedos en un ser supuestamente trascendente. Dicha teoría confunde el origen cultural, que efectivamente tiene mucho que ver con el miedo ante la arrolladora fuerza de la naturaleza, con el desenvolvimiento de las ideas religiosas, que de a poco (como es todo en el ser humano) va encontrando un modo más puro y ajustado de referirse a Dios, y sobre todo de dialogar con él.

Yo no percibo ninguna falta de integridad intelectual en creer en Dios; más bien al contario, estoy convencido de que si no creyera en él estaría negando una parte importantísima de mi experiencia vital.

19) ¿Qué sería necesario para convencerle de que está equivocado/a?

Es una pregunta absurda. Suponiendo que pudiera alguien convencerme de que estoy equivocado, no tiene sentido plantear condiciones previas a eso. Si algún día creo estar equivocado, cambiaré de postura respecto de estas cuestiones.

20) Si nada puede convencerle de que está equivocado/a, entonces, ¿por qué su fe debería ser considerada algo más que un culto?

Posiblemente se me escape lo que quiere decir esta pregunta, ¿con "un culto" se quiere decir "una secta"? Una secta se define porque coloca al individuo, al seguidor, ante una intepretación del mundo que desecha gran parte de la experiencia de los demás, además de otorgarle un perfil psicológico disociado de su entorno. No creo que ninguna de las dos cosas se aplique colectivamente a los creyentes en Dios, más allá de casos individuales y puntuales. "Yo tengo un amigo creyente que insulta a los no creyentes", y otro tiene "un amigo no creyente que insulta a los creyentes", eso no prueba nada, más allá de la psicología poco desarrollada de los respectivos amigos...

21) Si un ateo o atea vive una vida decente y moral, ¿porqué un Dios amoroso y compasivo se preocupa de si cree en Él/Ella/Eso?

La vida decente y moral es -depende de lo que se quiera decir con ello- perfectamente alcanzable sin necesidad de referirse a Dios: encontrar el valor de la vida del otro semejante a la mía, es algo que está al alcance de cualquier hombre, y es el germen de toda moralidad.

Dios no tiene por qué ser solamente -quizás ni siquiera principalmente- el garante de la moralidad. Dios es Padre, y como todo padre (pero de manera eminente, porque la paternidad se realiza en él en plenitud, sin defecto ni egoísmo), ama a sus hijos, y desea ser amado por ellos. Y en esa relación se consuma lo propio de la fe -al menos de la fe cristiana-.

La fe, y la cristiana en especial, es una relación personal, de tú a Tú, o, como define santa Teresa a la oración, "un trato de amor con quien sabemos que nos ama".

22) ¿Por qué tantas personas religiosas agradecen a Dios cuando sobreviven a desastres, pero no sienten cólera contra Él por haber, en primer lugar, causado el desastre?

Porque él no causa los desastres en el mismo sentido de la palabra "causa" que usamos cuando decimos que la causa de tal accidente fue la rotura del paragolpes o la causa del tsunami fueron las altas presiones a baja altura, etc. Las "causas" en sentido de lo fenoménico mensurable no es la causalidad trascendente de Dios, que pertenece a otro plano de realidad.

Cuando me sobreviene un mal, le agradezco a Dios que me ayude a salir de él, pero ni se me ocurriría plantear que es Dios quien haya "hecho" ese mal para que yo cayera.

La realidad del mal, que es la ausencia del bien y la armonía debidos, es el mayor misterio al que se enfrenta el hombre. No tenemos, ciertamente palabras para expresar adecuadamente en qué sentido es una experiencia a la vez humana y sobrehumana. El lenguaje del mito ha aportado a lo largo de las civilizaciones mucho al reconocimiento del mal como una realidad que nos excede. Lamentablemente también, como ocurre con cualquier lenguaje "débil", el mito ha "mistificado" a veces descontroladamente la realidad del mal, llegando a postular un dios del mal, o un principio cuasidivino del mal.

Pero quitemos todas esas "explicaciones", y el mal permanece, quitemos a Dios, y el mal permanece: el mal es una no-realidad cuya fuerza en la naturaleza y en la vida de los hombres es completamente real y tangible.

Es verdad que la fe en Dios no explica las tragedias de los inocentes, pero la no creencia en Dios tampoco las explica. Por tanto no ganamos nada con subsumir un problema en otro cuando quitado ese otro, el problema sigue en pie.

23) Si usted le exige al ateo o atea que pruebe la inexistencia del Dios Judeo-Cristiano, está usted preparado a probar la inexistencia de Zeus, Odín, Rá y todos los otros dioses y diosas antiguos?

Yo no le exijo a nadie que pruebe la existencia o inexistencia de nada. Creo que las religiones en general, al menos en sus vertientes un poco más cultivadas y sensibles, hace rato que rechazan ese lenguaje. Gente que cree que las cosas son como hace diez siglos hay en todas partes, no sólo entre los creyentes, sino también entre los no creyentes.

24) ¿Porqué el número de ateos y ateas en las prisiones es desproporcionalmente menor que sus números en la población general?

No conocía el dato, pero me alegra muchísimo, porque tiene que ver con algo que Jesús nos dijo y que a veces cuesta imaginar: que las prostitutas y los pecadores nos precederán en el Reino a aquellos que nos creemos mejores.

La fe tiene mucho que ver con la percepción de la propia debilidad. No se trata de la ecuación grotesca de que la fe resuelve la debilidad poniendo en un dios lo que el hombre percibe como faltante en sí mismo. Es de agradecer críticas como esas porque es verdad que el lenguaje de la fe, débil como es, si lo dejamos solo, sin realizar una adecuada crítica, puede terminar diciendo idioteces (cosa que pasa con todo lenguaje, incluso con el lenguaje de la ciencia, cuando proclama tonterías como que "el amor es la producción de tales endorfinas", como señalé más arriba). Decía que son aceptables las críticas, para ajustar mejor nuestro lenguaje, pero de ninguna manera lo que un creyente quiere decir con "percepción de su propia debilidad" tiene que ver con "solucionarlo" proyectando en Dios la fuerza equivalente.

El Dios cristiano es un dios de debilidad: muere en la cruz, nada menos, y adoramos eso, un Dios que se ha hecho tan uno con el destino humano, muchas veces incomprensible, que muere junto con él, y asume la totalidad de su destino.

Posiblemente por eso los que reconocemos que, incluso aunque consigamos mucha fuerza, nuestro ser sigue siendo un ser débil, estamos mejor dispuestos a agradecer a Dios que haya tenido ese gesto de conmiseración.

Un delincuente, y ponga en ese lugar al peor asesino, al más abyecto, por más que individualmente pueda ser juszgado y condenado como responsable de sus actos, percibe en sí mismo que el mal está ahí, que el mal no lo inventa el hombre, el pecado está allí, listo para ejecutarlo (lo que en el símbolo adánico representa la serpiente), o como le dice Dios a Caín, en Génesis 4: "Si obras bien podrás mantener tu rostro en alto, pero si no obras bien, a la puerta está el pecado acechando como fiera que te codicia, y a quien tienes que dominar.". Creo que es una formulación impecable del misterio de un mal que es a la vez externo a mí, me precede, pero necesita de mí para realizarse, y yo soy responsable si se realiza. Sin duda el gran misterio de cuantos rodean al hombre.

El gran pecador no lleva ventaja respecto del santo, pero sí respecto de nosotros, los mediocres, que siempre estamos queriendo achicar la moneda a la realidad, y hacer las cosas más o menos, y que no se note el mal, pero no privarnos de él. El gran pecador lleva la ventaja de estar, por así decir, codo con codo con el misterio del mal. Por eso mismo, posiblemente, está más dispuesto a la humildad necesaria para reconocer la trascendencia de Dios, y el hecho de que Dios no es una tapadera moral, sino un verdadero padre que sufre con los retorcidos caminos del hijo.

25) El Dios brutal, vengativo y sediento de sangre, como mostrado en el Viejo Testamento, es aún así un Dios que ama?

Tendré que poner todo ello entre comillas, me refiero a "Dios brutal, vengativo y sediento de sangre, como mostrado en el Viejo Testamento", Yo he leído no una sino muchísimas veces el Antiguo Testamento; es más: lo leo habitualmente, y aun no me he topado con esa imagen de Dios. No desconozco escenas de brutalidad, pero de ninguna manera es ese el sentido de las escenas cuando se las lee correctamente.

Lamentablemente ese prejuicio lo suele sostener mucha gente, incluso muchos creyentes que no se toman el trabajo de leer el Antiguo Testamento. De aprender a leerlo, ante todo. El AT es un libro que en algunas partes es trimilenario, y no es sencillo de leer.

No lo es ninguna literatura, luego no lo es ninguna literatura antigua, y luego no es sencilla de leer ninguna literatura sacra, y luego no lo es una literatura sacra tan compleja y rica como los libros bíblicos.

26) Deberíamos confiar en alguna religión que nos exige que elevemos nuestra fe encima de la razón?

No, pero la fe cristiana no exige eso, sólo pide que demos a la razón todo su espacio, que no achiquemos la razón.

27) ¿Cómo puede el mismo Dios que, de acuerdo con el Viejo Testamento, mató a todos en la Tierra excepto a cuatro personas ser considerado lo que sea menos malo?

Pues, aprendiendo a leer esos textos tal vez llegue a otras conclusiones.

28) ¿La aceptación del misticismo religioso, magia y milagros tiene sentido con lo que comprendemos como buena salud mental?

Mezcla la pregunta cosas muy disímiles, en un cóctel absurdo. De todos modos, la "buena salud mental" parece una cosa bastante difícil de definir, incluso usando la "sola razón"...

29) ¿Debemos nosotros odiar nuestras familias y a nosotros mismos para ser buenos cristianos? (Lucas 14:26)

Nuevamente, se trata de leer correctamente, y no sacar una frase al vuelo y a ver qué pasa. El cristianismo a lo largo de los siglos ha dado muestras no sólo de no negar los lazos familiares, sino de potenciarlos, y ser artífice de unidad para muchas familias.

30) Ya que el mundo antiguo era abundante en cuentos de Dioses-Salvadores resucitados que supuestamente habían vuelto de la muerte para salvar la humanidad, ¿por qué el mito de Jesús es más verdadero que los otros?

La resurrección de Jesús es para el creyente un hecho tan real como cualquier otro hecho real, y no un mero producto fantástico. Eso no quiere decir que sepamos cómo es el cuerpo resucitado de Jesús. La materia tiene, posiblemente, muchas más dimensiones que las que alcanza a expresar nuestra razón epifenoménica, por lo que no hay ninguna contradicción entre afirmar que el cuerpo resucitado de Jesús no está al alcance de la experiencia material actual, y afirmar que esa resurrección es real.

Tan trascendente es, sin embargo, la experiencia de la resurrección, que los relatos bíblicos no la describen nunca, ni de una ni de otra manera, se limitan a afirmar lo evidente: no está aquí, la tumba está vacía. Tras lo cual el anuncio de la fe, que proviene de una experiencia intensamente personal: resucitó.

Ahora bien, los evangelios no desconocen la posibilidad de una explicación enteramente "agnóstica": se robaron el cuerpo.

Puesto que la afirmación "Jesús resucitó" es el núcleo mismo de la fe cristiana, y no una mera constatación "objetiva", no tiene sentido pretender que sea una experiencia al alcance de la vista.

Los relatos mismos de "apariciones del Resucitado" son claros en que sólo lo ven aquellos que de antemano están dispuestos a la fe.

Para un creyente, la explicación de que haya mitos con los mismos contenidos tópicos que los relatos del Resucitado no es tan difícil: el lenguaje del hombre está preparado para la experiencia a la que Dios nos llama. La vida humana está preñada de Cristo, y es normal que se exprese en relatos que en algunos aspectos evoquen el misterio cristiano.

Desde luego, no pretendo que esta respuesta sea aceptable a quien sólo quiere usar la razón técnica, pero muestro que no es una pregunta tan demoledora como los racioreductivos creen.

31) Si la Biblia es el modelo para la moralidad, ¿por qué no prohibió la esclavitud y la guerra?

La Biblia no es un modelo para la moralidad, en un cierto sentido. Por el contrario, lo único más inmoral que los relatos bíblicos es la vida misma de los hombres. La Biblia, sin pudor y sin falsa corrección política, retrata muy ampliamente lo mejor y lo peor de los hombres. Y surge de allí un cuadro que no nos favorece demasiado, pero al menos es más real que nuestras novelitas burguesas, o que la pseudo humanidad madura que se quieren crear las sociedades supuestamente "desarrolladas", simplemente haciendo operaciones en el lenguaje, prohibiendo tal palabra y proscribiendo tales otras.

Dicho esto, la Biblia introdujo en la cuestión de la esclavitud suficientes correctivos para evitar que en Israel surgiera la institución, pese a lo cual, en las épocas en que el pueblo de Israel más se alejó de Dios, surgió igual. Puesto que la esclavitud es una institución universal en la humanidad, la Biblia dio el fundamento de un trato humano a los esclavos (por ejemplo, en el derecho bíblico los amos estaban obligados a comer la pascua con ellos, entre otros muchos "derechos civiles"). En cuanto a la guerra, Jesús sentó las bases de una humanidad que sintiera el deseo de fraternidad por encima del egoísmo, y así de a poco ir llegando a una superación de la guerra.

Pero la Biblia no es tonta como nuestros estados desarrollados, sabe perfectamente que prohibir sin eficacia es contraproducente, ¿qué sentido tendría una "prohibición de la guerra" si el hombre no cambia el corazón? La Biblia se ocupa de promover eso, de dar los medios espirituales para desear ese cambio y ponerse en movimiento a él. Por eso en los países que fueron educados en la fe cristiana se llegó a lo largo de siglos a la prohibición efectiva de la esclavitud, aunque nunca del todo realizada, lamentablemente. Y en esos mismos países quedó en algún lugar almacenada la conciencia de la vaciedad de la guerra, como para seguir aspirando a su, poco probable pero Dios quiera que real, abolición.

32) Si la Biblia es la palabra de Dios libre de errores, ¿por qué de hecho contiene tantos errores, como los dos relatos contradictorios de la Creación en el Génesis?

La Biblia es la palabra de Dios libre de errores, aunque no en el sentido fáctico en que la pregunta lo dice. De hecho, contiene algunos errores materiales fácilmente constatables, y mucho más notorios que lo que la pregunta señala como error y que no es tal: no hay dos relatos de la creación contradictorios, sino un poema de la creación, en su propio lenguaje, escrito hacia el siglo V aC, y un relato de la creación-caída del hombre en su propio lenguaje, de alrededor del siglo VII aC, o quizás en su núcleo literario, aun anterior. En uno se habla de cosas de las que no se habla en el otro, y se hacen intepretaciones acerca de la naturaleza y del hombre perfectamente complementarias, claro que cada uno debe ser leído con sus propias claves, como requiere la buena lectura en general.

La Biblia es la palabra de Dios expresada en y por un lenguaje humano, atado por tanto a la percepción y al modo de expresarse de las distintas épocas y los distintos sujetos implicados en su producción.

33) ¿Por qué la Biblia no fue escrita de una forma directa que no deje dudas sobre su significado?

Nada escrito en lenguaje humano es "de forma directa" y sin dudas sobre el significado. Estas mismas preguntas, que parecen tan claras y directas están llenas de ambigüedades. Incluso para poder resolver algo tan sencillo como 1+1 debo primero saber en qué sistema está escrito: sólo será 2 si el sistema es decimal. Como con lo contemporáneo damos por supuestos muchos códigos, nos parece que nos expresamos con claridad y concisión, pero es sólo una ilusión mental: la palabra humana es siempre una red.

34) La última vez que el Cristianismo alcanzó poder total, resultó el Oscurantismo, ¿entonces por qué deberíamos esperar algo diferente de los fundamentalistas cristianos de hoy?

"La última vez que el Cristianismo alcanzó poder total, resultó el Oscurantismo", es un juicio histórico bastante genérico y como tal difícil de fundamentar. Técnicamente se llama "época oscura" a una época de la que carecemos de documentos históricos que nos permitan reconstruirla de primera mano; es, por tanto, un tecnicismo de la historiografía. Efectivamente hay en el medioevo (un largo período de unos 10 siglos) una primera etapa "oscura" en el sentido historiográfico. Poseemos de todo el desarrollo de la historia europea, desde poco antes de la caída de Roma, hasta el renacimiento carolingio, es decir, de unos cuatro siglos, apenas un puñado de documentos, y testimonios en muchos casos indirectos: murió una civilización basada en un fuerte poder central, y cuando el muerto, a los cuatro siglos, abrió los ojos, nos encontramos con una europa en lucha de pequeños reinos, pero con un sentido de unidad y totalidad que asombra... ¿qué pasó entre medio? precisamente se llama "época oscura" a aquella cuya reconstrucción se realiza sobre la base de escasísima información de primera mano. No es un juicio de valor, sino un reconocimiento a las pobres condiciones epistemológicas con las que realizamos nuestras reconstrucciones.

En otro sentido más popular, se ha instalado el uso de la metáfora de la oscuridad -introducido por algunos pensadores del renacimiento- para referirse al medioevo en conjunto, uso que carece completamente de valor como conocimiento. Por ejemplo, el Medioevo cristiano ha complilado, enriquecido y transmitido todo el derecho que nosotros conocemos como "derecho romano", el Medioevo cristiano ha compilado, traducido, enriquecido, adaptado y comentado toda la obra de los filósofos griegos y árabes; ha creado una institución completamente original como es la universidad (cuya noción de "libertad de cátedra" recién redescubrimos en el siglo XX, luego de la oscuridad del Iluminismo, que prácticamente la abolió). Y esto por mencionar sólo tres aspectos luminosos de la "oscuridad" del Medioevo cristiano.

Eso no implica negar las contradicciones de la época, como si negáramos la grandeza de la ciencia física del siglo XX porque los científicos que trabajaron en ella fueron los mismos que además fabricaron una bomba aniquiladora como la de Hiroshima, o como si se negara el gran valor del conocimiento genético alcanzado en nuestra época por el hecho de que muchos de esos estudios están vinculados a la búsqueda de la eugenesia, es decir, de la selección humana en su más oscuro aspecto de racismo y discriminación.

Todo el que tiene poder se corrompe, eso lo saben hasta los niños de pecho (que manejan a su madre a berridos). El poder es una fuerza terrible, posiblemente la peor de las fuerzas destructivas del hombre. Pero es imposible -o al menos no para todos y en condiciones normales- vivir fuera del poder: formamos comunidades, y esas comunidades necesariamente reparten poder.

Los hombres de Iglesia, promovidos a la posesión y uso del poder humano no actuaron mejor que los demás. Espero que se les pida cuenta en el Juicio, pero de momento el juicio de la historia debe ser tan duro con ellos como con los demás. Pero eso no significa tener que asumir una especie de culpa colectiva. En todo caso en esos mismos siglos hubo muchísimos cristianos realizando en su vida y entorno el Evangelio de Jesús.

Si alguien debería asumir una culpa colectiva es la humanidad, la misma que hoy sigue ejerciendo el mismo poder, y de idéntico modo.

35) ¿Ha sido asesinado alguien en nombre del ateísmo?

Yo no sé si la pregunta es inocente o ingenua, quiero creer que el que la formuló se asomó alguna vez a un libro de historia... ¡Pero claro que sí! millones de personas han muerto sólo por ser creyentes cuando el poder de turno consideraba que no había que serlo, como otra gente murió por no ser creyente, cuando al poder le venía bien que lo fuera. El hombre no necesita verdades para asesinar a sus semejantes, le basta con tener excusas a mano.

Sólo para remitirme a las persecuciones cercanas y hechas en nombre de la "racionalidad", podemos comenzar por la Revolución Francesa, esa borrachera de igualdad y fraternidad sólo para los que quedaron vivos... se entraba a saco en las iglesias a matar gente, y a destruir sin ninguna piedad ni sentido histórico al menos, las joyas de la cultura antigua, sólo porque tenían cruces, cosa imperdonable en un estado nuevo tan racional e igualitario... Miles de personas perdieron la vida en ello, además de los incalculables testimonios culturales que desaparecieron.

Otro tanto en la URSS, desde el triunfo del comunismo hasta el desmembramiento de la Unión Soviética y el reconocimiento de la libertad de creer y practicar la religión: tres cuartos de siglo de persecuciones y matanzas suficientemente documentadas.

Vayamos al bando de "los buenos" de la Guerra Civil española: se ha matado miles de personas por el hecho de ser creyentes y en cuanto creyentes. Ni hablemos de las vejaciones, violaciones de monjas por el hecho de que habían hecho voto de castidad, quemas de iglesias y objetos religiosos, etc etc etc. Todo eso está perfectamente documentado y hasta hay fotografías de gente alegremente quemando al cura en la plaza del pueblo, en nombre de los nuevos tiempos que barrerían con el oscurantismo de la religión.

Sin ir más lejos y para evitar que se crea que todas esas cosas, tan cercanas, han quedado en definitiva en el pasado, contaré una anécdota de ahora mismo, de febrero del 2012:

Resulta que en la Catedral de Granada hay una placa homenaje a los curas de la diócesis que fueron torturados y quemados por los marxistas en el contexto de la guerra civil, y por el solo hecho de ser cristianos. Entonces Martu Garrote, dirigente socialista madrileña, subió a su facebook una foto de la placa homenaje, y comenta: "Siempre digo que en España quemamos pocas iglesias y matamos pocos curas, pero en la Catedral de Granada dan fe de lo malos que somos los rojos". La cita es literal. es decir que a esta dirigente política le parece no sólo correcta la matanza religiosa del 34-36, sino aun insuficiente. Como bien puede verse, no hace falta cerebro para ser declarado humano.

Con esto no quiero excusar la barbarie semejante pero de signo contrario perpetrada por muchos creyentes, pero la pregunta tenía que ver específicamente por matanzas hechas en nombre del ateísmo, y la respuesta es sí, muchas, algunas de ellas dolorosamente actuales.

36) ¿Por qué la historia demuestra que siempre que una religión fundamentalista llega al poder, rápidamente vienen la tiranía y las persecuciones?

Por lo ya dicho, es al hombre, no a la religión, al que le cuesta entender su posición en el mundo, y que el poder debe ser siempre servicio.

En ciencia estudiamos que las causas no deben multiplicarse innecesariamente, y que si un fenómeno se produce con o sin determinado fenómeno concomitante, la causa no debe ponerse en ese fenómeno concomitante. Si vemos que el hombre se ha comportando, y se comporta, como lobo para el hombre, con y sin religión, poner la causa del asunto en la religión es distraer del verdadero problema.

La historia no demuestra ese aserto sino precisamente el contrario, que allí donde hay gente auténticamente religiosa, el poder se ejerce con un poco más de moderación, y difícilmente se llega a la tiranía y las persecuciones, que son propias de hombres que se creen fundamento y límite de sí mismos, lleven como símbolos cruces, estrellas, hoces, o probetas.

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«Dios nos ordena hacer con torpeza y lentitud lo que Él podría llevar a cabo con perfección y rápidamente.»

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Re: 36 preguntas a un creyente
por: Hernan (186.18.250.---) - 03-ene-2013, 13:38:08

Felicitaciones por el intento (no deberías copiarlo , o al menos enlazarlo, también en el hilo de Taringa?)

Una observación: la 19) ¿Qué sería necesario para convencerle de que está equivocado/a? a mí también me sonó de entrada especialmente absurda (en cuando da por supuesto que el interlocutor está en el error) pero releyéndola creo que puede dársele un sentido más útil. Quizás esté pidiendo criterios de "falsabilidad". Quizás exprese la irritación del ateo ante cierta apologética que un día dice apoyar su fe en ciertas pruebas, y que, al día siguiente, cuando esas pruebas no resisten las verificaciones, declara que aquello no afecta su fe. Esto es evidentemente deshonesto, y el ateo tiene cierto derecho a que el creyente delimite mejor sus criterios de verificación: o bien los datos empíricos (historia, arqueología, antropología, física) pueden ser exhibidos como apoyo de la tesis creyente (pero entonces hay que señalar cuáles y en qué medida, y sobre todo, admitir que su negación serían apoyos de la tesis contraria) o bien los datos empíricos son indiferentes (pero entonces hay que renunciar a apoyarse en ellos, y la fe tiende al irracionalismo).

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Re: 36 preguntas a un creyente
por: Abel (81.203.151.---) - 03-ene-2013, 15:15:56

¡Gracias por leerlo! No encontré el casillero para dejarle el comentario con el enlace al chico que hizo el post con las preguntas. Como Taringa tiene el sistema de medir los "karma" relativos de los que intervienen, creo que el mío me impide contestar en alguien con su "karma", o alguna otra tontería semejante. Lo que hice fue mandarle un privado avisándole del escrito, así que si quiere, vendrá.

Yo tengo cuenta en Taringa, pero no estoy seguro de postear algo así allí: sin posibilidad de que dejen comentarios, no me parece, y no sé si has visto el nivel de comentarios que se gastan allí, donde "la concha de tu puta madre, creyente [o ateo] de mierda..." es una especie de mantra...

Estupenda la observación; ahora que me dices, creo que sí, que la pregunta tiene esa intención, pero me había quedado dando vueltas en el sentido en que la entendí en ese momento.

Visto así, es un tema interesantísimo para pensar y reflexionar, sobre todo si queremos hacer apologética honesta.

Como en todas estas cosas, se mezclan muchas cuestiones que tienen que ver con lo que los distintos creyentes valoran como fundamental para su fe. Por ejemplo, si mañana sale un descubrimiento sensacional, del tipo: "se halló, y está 99% garantizado que es auténtico, el canasto donde Moisés fue puesto en las aguas", se podría decir:

-Cuando esté 100% garantizado hablamos

-Ah, la Biblia tenía razón...

-Qué lindo, aunque carece completamente de relación con el relato de Moisés salvado de las aguas, que sería exactamente el mismo aunque Moisés no hubiera sido nunca "salvado de las aguas".

Casi no hace falta aclarar que mi respuesta sería la tercera. Pero a quien le conmueven positivamente su fe las certezas arqueológicas, históricas, etc... obran con cierto descaro cuando dicen que no les cambia la fe la falta de esas certezas, o más todavía, su abierta negación.

"Nuestra fe es histórica", eso es una afirmación que mantenemos a ultranza. Ahora bien, ¿qué queremos decir con ello? Pues la verdad es que no es nada claro.

Yo creo que la tendencia de la fe cristiana al irracionalismo es muy grande, quizás lo sea de toda fe. Nos encanta codearnos y flirtear con frases de tipo "credo quia absurdum" (especialmente esta, porque encima está en latín, qué delicia), "si lo entiendes, no es fe", "la fe sobrepuja a la razón", etc.

Todas ellas serían perfectamente admisibles para algunas religiones, pero claro, la nuestra dice que ocurrieron ciertos hechos en la historia, en determinados momentos del tiempo, y que como tal han quedado ciertas huellas que deben poder ser rastreables: esclavitud en Egipto, éxodo, conquista de Canán, monarquía davídica.... crucifixión de Jesús, resurrección, expansión misionera, etc.

Me parece que no tenemos suficientemente pensado en la teología, y a la luz del enorme, monumental cambio en el paradigma de la lectura de la Biblia, un concepto de historia que sirva para:

-Hablar de nuestra fe como histórica

-Evaluar qué clase de hechos de la historia modifican y cuáles no la comprensión histórica de la Biblia

-Transmitir ese concepto a los creyentes, sin escándalo pero con honestidad y firmeza.

Hay mucho que pensar en ello.

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«Con el amor al prójimo aclaras tu pupila para mirar a Dios» (S. Agustín)

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Re: 36 preguntas a un creyente
por: Hernan (186.18.250.---) - 04-ene-2013, 16:36:15

Muy bien. Agrego algo (si el editor no me hace tirar la toalla antes)

Me parece que no tenemos suficientemente pensado en la teología, y a la luz del enorme, monumental cambio en el paradigma de la lectura de la Biblia, un concepto de historia que sirva para:

-Hablar de nuestra fe como histórica

-Evaluar qué clase de hechos de la historia modifican y cuáles no la comprensión histórica de la Biblia

-Transmitir ese concepto a los creyentes, sin escándalo pero con honestidad y firmeza.

... y para convencernos a nosotros mismos de que no tenemos que estar a la defensiva ante los descubrimientos históricos/arqueológicos de hoy y de mañana; que los nuevos saberes sean fuente de entusiasmo y no de temor; que la luz "profana" también es luz.

Y lo que queda dicho sobre biblia e historia antigua, también vale para ciencias en general y para la historia moderna. Lo de la falsabilidad también corre para argumentos apologéticos del tipo "la ciencia aún no ha logrado explicar... la ciencia aún no ha logrado crear..." Si a "nuestra causa" le conviene que la ciencia no progrese, si cada logro de la ciencia (biología, física, historia, antropología) es causa de regocijo para los otros y de repliegue de posiciones para nosotros, entonces estamos sonados.

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Re: 36 preguntas a un creyente
por: Abel (81.203.151.---) - 04-ene-2013, 20:57:14

Mi criterio de falsificación

Pienso que el criterio de falsificación de la fe es algo realmente personal. Lo que vale como no va más del escándalo para uno, deja frío al otro. Me llamó la atención, por ejemplo, un comentario en un foro de internet a la noticia del asunto del buey y la mula tratado (supuestamente) por el papa en su libro. Decía el hombre del comentario algo así como que "lo tenían cansado con tanto cambio, no lo dejan a uno creer en paz". Es cierto que se trata de una fe un tanto primitiva, pero no deja de ser un criterio posible, en el ancho mundo de la fe: no puede estar cambiando todo, todo el tiempo.

Yo estoy bastante en el polo opuesto de ese comentario, pocos "cambios" creo que logran movilizarme una pregunta "de fe", así que lo primero que haré es descartar todo lo que a mi juicio no me conmovería la fe en caso de que se afirmara (con unas pruebas razonables):

-Descarto, desde luego, cualquier relación de los capítulos 1-11 de Génesis con la historia fáctica, cualquier parecido del Diluvio con un diluvio ocurrido o cualquier precido de los siete días a siete lo-que-sea cósmicos es fruto de las ganas de ver relaciones donde no las hay. Cualquier pregunta histórica referida a esos textos carece, para mí, de significado.

-Pienso que el resto de la historia del AT contiene muchos elementos histórico-fácticos, pero lo suficientemente releídos y trabajados teológicamente como para que sea imposible (además de innecesario) reconstruir lo ocurrido. Además posiblemente, lo ocurrido fácticamente carecería de relevancia para quien no tuviera la penetrante mirada de los poetas bíblicos. Considero un gran aporte TODO descubrimiento arqueológico relativo al AT, tanto los que encuentran que algo que dice el texto resulta ser un genuino recuerdo histórico como los que niegan eso mismo para alguna otra parte del texto, porque los descubrimientos, tanto negativos como positivos, ayudan a ver el trabajo poético de los compositores sobre los acontecimientos, y por tanto son siempre bienvenidos, pero sólo en ese sentido, nunca como "verificación" ni "falsificación" de la fe. Lo único que agradezco es que no divulguen sus hallazgos con ganas de escandalizar a la gente, basta ya de tonteras: "David no existió"... bueno, m'hijo, un juicio de existencia semejante cae fuera de lo que puede decir la ciencia, pero no para preservar la fe, sino para preservar la seriedad científica.

-Esto mismo lo hago extensivo, prácticamente sin cambios al NT. Aunque su conexión con ciertos hechos históricos parece más probable, no me molesta cuando se encuentra que tal cosa que creíamos histórica no lo era, es decir, no tiene relación directa con la fe, aunque su conocimiento permite comprender el alcance de la fe, y por tanto de la catequesis, de la Iglesia inicial, que es lo que registra el NT y es nuestro límite de fe. Vaya este mismo párrafo para cuando encuentran documentos de que Jesús era casado, soltero, viudo o divorciado. Me da lo mismo, porque no creo que tenga ninguna relación con la fe. Sólo me interesa que los documentos que encuentren los presenten con cierta seriedad científica.

-Reservo un párrafo aparte para la espinosa cuestión de la resurrección. A mi entender, dentro de la fe entra que la resurrección es un hecho real, ocurrido en el mundo de las cosas reales. Es por supuesto un símbolo, una metáfora, una figura tipológica y todo lo demás, pero todo eso lo es porque es, ante todo, algo real: Cristo murió realmente, y realmente resucitó, materialmente, volvió a tener un cuerpo humano.

Ahora bien, nuestra experiencia de la materia es tan pequeña, conocemos tan poco la materia, que eso mismo es ya una afirmación de la fe. Dicho de otro modo: la dimensión de la materia a la que llegó el cuerpo de Jesús en su resurreción material y real es distinta a la del registro de la materia sensible, muy limitado, del que tenemos experiencia. Por tanto la resurrección, siendo un hecho real, no es un hecho sensible, no hubiera sido visible para nadie que mirara el momento de la resurrección. De ese momento no quedó registro en ningún lado, ni siquiera en un texto (ya sé, me dirán que quedó en la sábana santa, pero creo que la validación de la sábana santa aporta más problemas que soluciones a este tema).

Independientemente de todo eso está la debatida cuestión en estos años de si sería posible que hubiera unos urna con unos "huesos de Jesús", y seguir afirmando que él resucitó. Auqnue yo personalmente estoy convencido de que destruyó con la energía de su resurrección todo vínculo material con la existencia en nuestra dimensión de la materia, y por tanto esos huesos no existen, no veo en la dichosa urna nada decisivo contra la resurrección. Lo que sí pienso es que si para nosotros, que vivimos en la época del bosón de Higgs, y apenas estamos asomando la nariz a la cuestión de las multidimensiones de la materia, nos es difícil imaginar la resurrección como algo real y material pero no sensible, la existencia de una urnita con unos huesos de Jesús hubiera sido un autentico escándalo para aquellos a los que la muerte de Jesús importó (el núcleo inicial de la Iglesia), y la fe en la resurrección no hubiera ni siquiera nacido.

Si los apóstoles hubieran querido hacer una religión con un Cristo que hubiera muerto y en vez de resucitar siguiera viviendo espiritualmente en sus creyentes, la podrían haber hecho, provocando menos rechazo, en un entorno que estaba bastante bien dispuesto a predicadores que hicieran buena moral, en vez de proponer locuras como la resurrección. Si la propusieron es porque, fuera cual fuera la experiencia de ella que tuvieron, quedaron realmente convencidos de que no era un engaño, ni una entelequia mental, ni una ilusión colectiva, sino algo real que ellos no podían ni siquiera conceptualizar. La fe cristiana consiste, en definitiva, en afirmar que creemos en la fe de los apóstoles.

Hasta aquí lo que no me escandaliza, y, al contrario, me encanta que se trabaje científicamente.

Me escandaliza y me hace dudar de la religión, pero sin llegar a obligarme a abandonarla, las estupideces -por decir poco- que la Iglesia, en especial sus dirigentes, cometieron y cometen en la historia. A veces es tal la ignorancia -cuando no la abierta inmoralidad, y desde luego el amor al poder- de algunos dirigentes eclesiales, papas incluidos (no me refiero a ningún papa actual, pero en el caso de dirigentes en general, sí), que me hace pensar si la fe no será todo un galimatías verbal, que parece verdadero sólo porque es inextrincable, algo poético, algo así como una Ilíada con registros parroquiales. Luego de un considerable esfuerzo interior de rebuscar en los fundamentos recibidos en el catecismo, todo esto del trigo y la cizaña, la casta meretriz, etc, llego siempre a la conclusión de que la fe es verdadera, e incluso no solo a pesar sino contando con todo ello. Pero debo decir que siempre termino al borde, y con un gasto espiritual muy grande. Todavía no ha ocurrido ningún hecho de esos que me conmoviera la fe definitivamente, pero yo no sé cuál es mi límite en eso, así que lo único que puedo hacer es pedirle a Dios que me la dé y la conserve.

Descartando todo lo anterior, y para responder de una vez a la pregunta, diría que yo encuentro una sola cosa que me quitaría la fe de un plumazo, no solo la fe cristiana sino toda fe religiosa: si existiera algún registro (con todas las garantías de lo históricamente fiable, desde luego), en el que Jesús (no cualquier otro, no un vecino, un pariente, un amigo, etc) afirmara de alguna manera que tiene voluntad de engañar a los que lo rodean, así fuera por motivos piadosos.

Por supuesto, no creo que exista tal cosa, pero si existiera, si mañana saliera un documento así, y luego de las mismas verificaciones que me bastan para considerar auténtico cualquier otro documento histórico (es decir, el 100% de certeza no existe en ciencia, pero se le aproxima bastante), abandonaría inmediatamente no sólo la fe cristiana sino cualquier otra, convencido como estoy de que la cristiana es la fe que reúne a todas en su verdad más íntima.

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Re: 36 preguntas a un creyente
por: Abel (81.203.151.---) - 04-ene-2013, 21:03:09

Lo que sabemos hoy sobre la historia y la arqueología bíblica es francamente hermoso, y el nuevo paradigma de comprensión de la Biblia, surgido de la demolición de la idea de la Biblia como un dictado divino a unos escritores-máquina, es, creo yo, de las cosas más entusiasmantes que ocurrieron en la teología en siglos.


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Re: 36 preguntas a un creyente
por: gonzalog (2.136.151.---) - 09-ene-2013, 22:04:54

Abel, enhorabuena y gracias por el titánico esfuerzo. No puedo leerlo todo de una tirada, pero por el momento me quedo con una frase de la respuesta a la pregunta 1: "En mi propia experiencia de Dios, es aquel con quien dialogo en la total verdad de mi vida, el único del que puedo decir eso. Ni siquiera conmigo mismo hablo sin pretender engañarme; por algún lado siempre uno se está creando trampas, mintiéndose sobre lo que en realidad es, tiene, aspira. Pero en el diálogo con Dios no ocurre eso."

-- Cuando hablo conmigo mismo, tiendo a presentarme las cosas de una forma u otra según no sé qué caprichosa tendencia... Quizás porque no me gusta ver las cosas de una manera que "me deja mal". Los que compran una casa o un coche siempre están orgullosos de su compra, reconocer que se equivocaron (si fue el caso) es doloroso. También Dickens (en algún pasaje de David Copperfield) decía que el la peor mentira es la que nos decimos a nosotros mismos. Así pues, si el diálogo con Dios -que revela el hombre al propio hombre- sirve para que no me engañe, ¿puede haber algo más valioso? Con razón dice Newman que la conciencia es sagrada, porque es la voz de Dios en el alma (en mi interior). En el diálogo con Dios descubro la verdad total de mi vida...

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Re: 36 preguntas a un creyente
por: Abel (81.203.151.---) - 10-ene-2013, 11:41:04

Entiendo lo que dices, pero personalmente no confío demasiado en mi conciencia, que en definitiva me pertenece, habla mi lenguaje, y se miente como cualquier otro aspecto de mi yo.

Son verdad, a mi juicio, dos aspectos:

-Podemos postular, en base a experiencias personales que muchos seres humanos (inlcluso en el paganismo) han contado, y que uno mismo experimenta, que está iluminada por una chispa divina, o algo así. Pero ¿qué quiere decir eso? ¿que habla Dios directamente en ella? ¿sin mediaciones? ¿hay algo en el hombre que ocurra sin mediaciones?

-Podemos confiar en que la conciencia propia no es menos confiable que la del confesor, el director espiritual, el vecino, o el quiromante de moda, así que en la diyuntiva, hay que seguir la propia, y no la de nadie más, la de nadie más. Personalmente no me gusta nada el asunto inventado por el catolicismo en la modernidad de "la conciencia rectamente formada", ¿rectamente formada por quién? ¿entonces la voz es la de la conciencia, o la de la formación recibida?

No existe una conciencia rectamente formada, existe un ser humano soberbio y uno menos soberbio.

De esto yo sacaría dos normas de conducta, que pondré con un ejemplo: la Iglesia es la verdadera comunidad de Dios (eso creemos y sostenemos los católicos), pero si alguien no ve eso en conciencia, y en su conciencia, no en el catecismo o en lo que diga la encíclica tal o cual, hace bien en no ser católico. Cada uno tiene la obligación de seguir lo que en su conciencioa, como instancia última, ve más verdadero.

Ahora bien, la segunda norma sería que, puesto que somos seres de mediaciones, y la conciencia es simplemente "lo más confiable que tenemos a mano", pero no Dios mismo, ni su verdad infusa, como seres humanos debemos tratar de buscar -también en conciencia- entre los "juicios contrapuestos" (expresión de san Pablo que me encanta) del mundo aquello que nos vaya pareciendo más razonablemente divino, es decir, verdadero.

En último término, el juez último es siempre la conciencia, pero no juzga solipsisticamente sobre sus coontenidos, como si ella tuviera la chispa divina sin más trámite, sino que tiene que bucear, mojarse, elegir, y aceptar que se engaña y equivoca. Por tanto, también, y en conciencia, cuando se cree haber hallado al Dios verdadero, pedirle perdón, antes de empezar a hablar. No (solo) por este o aquel pecado, sino simplemente por pretender tanto emergiendo de la nada.

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A este complejo de "signos" (los juicios contrapuestos, las palabras de la escritura, etc etc etc) que no son yo ni la palabra autogenerada de mi conciencia, me refería cuando decía más arriba que yo me engaño, pero que Dios no me engaña, y que en eso estoy seguro de estar dialogando con él y no con una entelequia. Es una seguridad muy endeble, pero a mí me basta para lanzarme al agua.

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Re: 36 preguntas a un creyente
por: Ecazes (201.210.35.---) - 13-ene-2013, 23:56:54

solipsisticamente < ¿?

yo me engaño, pero que Dios no me engaña, y que en eso estoy seguro de estar dialogando con él y no con una entelequia

mundial

Dificil cosa esta de relatar ese equilibrio interno. Donde yo soy yo y mis multiples capas de consciencia/historia/sombras, y al mismo tiempo, entre ellas está Dios, relacionandose conmigo al nivel que soy capaz de entender (hablando mi idioma, pues), interpelando.

gracias

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Re: 36 preguntas a un creyente
por: Andrea (190.12.106.---) - 23-ene-2013, 23:33:47

Un lio pero te entendí...

Luz para iluminar a los gentiles ,gloria de Israel, Tu Pueblo.

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