Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra política de cookies, aquí Si continuas navegando estás aceptándola
Política de cookies +
estoy registrado  |  ¿registrarme?
rápido, gratis y seguro
El Testigo Fiel
«Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde 2003
Foros: La voz del Espíritu
tema: «Un regalo del Papa Francisco»
Arte - Familia - Hoy en la Iglesia - La voz del Espíritu - Mil nombres para Dios - Temas de Biblia - Teología - Zona Periscopio - Zona Café
Buscador simple (o avanzado)
El buscador «simple» permite buscar con rapidez una expresión entre los campos predefinidos de la base de datos. Por ejemplo, en la biblioteca será en título, autor e info, en el santoral en el nombre de santo, en el devocionario, en el título y el texto de la oración, etc. En cada caso, para saber en qué campos busca el buscador simple, basta con desplegar el buscador avanzado, y se mostrarán los campos predefinidos. Pero si quiere hacer una búsqueda simple debe cerrar ese panel que se despliega, porque al abrirlo pasa automáticamente al modo avanzado.
 
Además de elegir en qué campos buscar, hay una diferencia fundamental entre la búsqueda simple y la avanzada, que puede dar resultados completamente distintos: la búsqueda simple busca la expresión literal que se haya puesto en el cuadro, mientras que la búsqueda avanzada descompone la expresión y busca cada una de las palabras (de más de tres letras) que contenga. Por supuesto, esto retorna muchos más resultados que en la primera forma. Por ejemplo, si se busca en la misma base de datos la expresión "Iglesia católica" con el buscador simple, encontrará muchos menos resultados que si se lo busca en el avanzado, porque este último dirá todos los registros donde está la palabra Iglesia, más todos los registros donde está la palabra católica, juntos o separados.
 
Una forma de limitar los resultados es agregarle un signo + adelante de la palabra, por ejemplo "Iglesia +católica", eso significa que buscará los registros donde estén las dos palabras, aunque pueden estar en cualquier orden.
La búsqueda no distingue mayúsculas y minúsculas, y no es sensible a los acentos (en el ejemplo: católica y Catolica dará los mismos resultados).
Temas:
mensajes por página:
por andrea (01-mar-2004 - último: 22-sep-2017, 18:18:21)
por Jorge (Kanbei) (11-abr-2017 - último: 11-abr-2017, 20:25:13)
por Maria Silvia (i) (09-abr-2017 - último: 10-abr-2017, 20:23:52)
por Carlos JBS (15-ene-2017 - último: 04-abr-2017, 20:29:26)
por Carlos JBS (02-abr-2017 - último: 02-abr-2017, 17:02:07)
por Maite (16-mar-2017)
por Carlos JBS (29-sep-2016 - último: 27-dic-2016, 13:49:01)
por Maite (07-sep-2016 - último: 04-oct-2016, 09:39:02)
por Rosy (02-ene-2012 - último: 05-sep-2016, 04:14:48)
por soledad (19-oct-2011 - último: 17-nov-2015, 15:09:40)
por Margarita (i) (29-dic-2012 - último: 14-oct-2015, 06:55:40)
por Soledad (i) (11-oct-2015 - último: 14-oct-2015, 06:46:15)
por Maite (27-ago-2015 - último: 28-ago-2015, 12:49:07)
por Maite (27-ago-2015 - último: 28-ago-2015, 12:48:17)
por Maite (27-ago-2015)
por Maru Courtney (11-sep-2003 - último: 01-ago-2015, 10:53:42)
por Maite (19-feb-2015 - último: 28-feb-2015, 14:29:01)
por BOINA ROJA (i) (06-jul-2006 - último: 09-ene-2014, 15:17:17)
por Andy (06-jul-2009 - último: 10-oct-2013, 02:14:01)
por Maite (20-ago-2013 - último: 06-sep-2013, 11:30:04)
por Maite (30-ago-2013 - último: 01-sep-2013, 16:28:12)
por Maite (04-jul-2013 - último: 15-jul-2013, 09:20:18)
por Abel (14-may-2013 - último: 16-jun-2013, 12:07:12)
por Abel (31-mar-2013 - último: 01-abr-2013, 02:57:26)
por Abel (19-ene-2013 - último: 20-ene-2013, 22:08:24)
por Maite (10-dic-2012 - último: 14-dic-2012, 15:31:31)
por Maite (07-dic-2012 - último: 08-dic-2012, 15:11:55)
por Maite (25-nov-2012 - último: 28-nov-2012, 12:46:53)
por Maite (14-nov-2012 - último: 15-nov-2012, 22:22:03)
por flaviamile (30-jun-2011 - último: 19-oct-2012, 16:20:52)
por Maite (12-sep-2012 - último: 16-sep-2012, 11:46:34)
por Abel (04-sep-2012 - último: 05-sep-2012, 02:52:39)
por Carlos JBS (30-may-2012 - último: 25-ago-2012, 08:12:13)
por Abel (11-ago-2012 - último: 16-ago-2012, 13:30:08)
por Hernan (14-jul-2012 - último: 09-ago-2012, 00:06:48)
por Maite (27-may-2012 - último: 27-may-2012, 23:03:42)
por Maite (12-abr-2012 - último: 13-abr-2012, 13:20:11)
por Abel (06-abr-2012 - último: 12-abr-2012, 19:16:18)
por Maite (25-feb-2012 - último: 26-mar-2012, 18:28:37)
por Maite (24-mar-2012 - último: 24-mar-2012, 19:49:31)
por Abel (08-jul-2010 - último: 12-mar-2012, 17:18:51)
por feminico (24-oct-2011 - último: 05-mar-2012, 18:39:24)
por Abel (11-feb-2012 - último: 03-mar-2012, 14:53:55)
por Gerard (01-feb-2012 - último: 02-feb-2012, 17:08:54)
por Rosy (07-jul-2011 - último: 31-dic-2011, 06:24:52)
por soledad (03-nov-2011 - último: 11-dic-2011, 11:55:46)
por Rosy (10-mar-2011 - último: 07-jul-2011, 22:03:55)
por Maricruz (18-jun-2011 - último: 22-jun-2011, 05:55:45)
por Abel (16-jun-2011 - último: 16-jun-2011, 16:45:29)
por Gerard (24-abr-2011 - último: 03-may-2011, 18:20:53)
por Abel (30-mar-2011 - último: 05-abr-2011, 00:15:48)
por Maricruz (08-mar-2011 - último: 10-mar-2011, 09:34:31)
por Rosy (16-oct-2010 - último: 10-mar-2011, 01:26:49)
por Abel (07-ene-2011)
por Abel (08-nov-2009 - último: 04-ene-2011, 10:27:44)
por Abel (09-dic-2010 - último: 13-dic-2010, 23:38:35)
por Abel (02-dic-2010 - último: 10-dic-2010, 01:52:39)
por Abel (06-nov-2010 - último: 15-nov-2010, 12:41:47)
por sol g. (04-feb-2007 - último: 21-oct-2010, 18:37:31)
La misa (23)
por Fej Delvahe (i) (03-oct-2010 - último: 08-oct-2010, 14:16:51)
por Abel (28-jun-2010 - último: 04-jul-2010, 05:08:32)
por Abel (24-jun-2010 - último: 24-jun-2010, 22:46:22)
por Abel (19-jun-2010 - último: 20-jun-2010, 09:08:20)
por Abel (01-jun-2010 - último: 01-jun-2010, 22:15:56)
por Satsang (21-nov-2009 - último: 12-may-2010, 02:34:33)
por Abel (13-abr-2010 - último: 17-abr-2010, 15:38:10)
por Pitus minor (20-mar-2010 - último: 22-mar-2010, 14:49:04)
por Toñi (29-may-2008 - último: 08-dic-2009, 04:59:32)
por mizales (01-dic-2009 - último: 06-dic-2009, 16:20:29)
por Jorge (i) (13-jul-2009 - último: 02-dic-2009, 07:11:35)
por Luis Manuel (24-nov-2009 - último: 30-nov-2009, 19:34:40)
por Gerard (02-oct-2008 - último: 30-nov-2009, 00:38:50)
por Gerard (18-nov-2008 - último: 29-nov-2009, 10:48:32)
por Gerard (07-jul-2009 - último: 28-nov-2009, 14:16:30)
por Carlos JBS (08-jun-2009 - último: 10-jul-2009, 12:38:24)
por Alberto (02-feb-2009 - último: 13-jun-2009, 18:02:21)
por jorgeluis (30-abr-2009)
por Carlos JBS (22-abr-2009 - último: 30-abr-2009, 01:55:58)
por MIGUEL (i) (23-abr-2009 - último: 24-abr-2009, 05:33:06)
por Gerard (07-abr-2009 - último: 11-abr-2009, 03:52:34)
por Gerard (13-oct-2008 - último: 16-oct-2008, 02:04:18)
por Toñi (01-oct-2007 - último: 02-sep-2008, 07:55:27)
por Abel (27-jul-2008 - último: 11-ago-2008, 17:15:29)
por Abel (20-ene-2008 - último: 28-jul-2008, 12:35:51)
por Carlos JBS (17-may-2007 - último: 18-may-2008, 16:18:03)
por Gerard (05-may-2008 - último: 13-may-2008, 14:06:49)
por Alberto (02-may-2008 - último: 05-may-2008, 12:58:19)
por hopla (21-oct-2007 - último: 21-mar-2008, 00:38:12)
por hopla (20-mar-2008 - último: 20-mar-2008, 10:46:16)
por Letty (07-ene-2007 - último: 23-feb-2008, 12:36:01)
id: 63309
permalink del tema entero: http://eltestigofiel.org/index.php?idu=fr_63309
Un regalo del Papa Francisco
por: Maite (2.138.128.---) - 19-feb-2015, 10:25:42

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO

PARA LA CUARESMA 2015

Fortalezcan sus corazones (St 5,8)

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Pero sobre todo es un «tiempo de gracia» (2 Co 6,2). Dios no nos pide nada que no nos haya dado antes: «Nosotros amemos a Dios porque él nos amó primero» (1 Jn 4,19). Él no es indiferente a nosotros. Está interesado en cada uno de nosotros, nos conoce por nuestro nombre, nos cuida y nos busca cuando lo dejamos. Cada uno de nosotros le interesa; su amor le impide ser indiferente a lo que nos sucede. Pero ocurre que cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien. Esta actitud egoísta, de indiferencia, ha alcanzado hoy una dimensión mundial, hasta tal punto que podemos hablar de una globalización de la indiferencia. Se trata de un malestar que tenemos que afrontar como cristianos.

Cuando el pueblo de Dios se convierte a su amor, encuentra las respuestas a las preguntas que la historia le plantea continuamente. Uno de los desafíos más urgentes sobre los que quiero detenerme en este Mensaje es el de la globalización de la indiferencia.

La indiferencia hacia el prójimo y hacia Dios es una tentación real también para los cristianos. Por eso, necesitamos oír en cada Cuaresma el grito de los profetas que levantan su voz y nos despiertan.

Dios no es indiferente al mundo, sino que lo ama hasta el punto de dar a su Hijo por la salvación de cada hombre. En la encarnación, en la vida terrena, en la muerte y resurrección del Hijo de Dios, se abre definitivamente la puerta entre Dios y el hombre, entre el cielo y la tierra. Y la Iglesia es como la mano que tiene abierta esta puerta mediante la proclamación de la Palabra, la celebración de los sacramentos, el testimonio de la fe que actúa por la caridad (cf. Ga 5,6). Sin embargo, el mundo tiende a cerrarse en sí mismo y a cerrar la puerta a través de la cual Dios entra en el mundo y el mundo en Él. Así, la mano, que es la Iglesia, nunca debe sorprenderse si es rechazada, aplastada o herida.

El pueblo de Dios, por tanto, tiene necesidad de renovación, para no ser indiferente y para no cerrarse en sí mismo. Querría proponerles tres pasajes para meditar acerca de esta renovación.

1. «Si un miembro sufre, todos sufren con él» (1 Co 12,26) – La Iglesia

La caridad de Dios que rompe esa cerrazón mortal en sí mismos de la indiferencia, nos la ofrece la Iglesia con sus enseñanzas y, sobre todo, con su testimonio. Sin embargo, sólo se puede testimoniar lo que antes se ha experimentado. El cristiano es aquel que permite que Dios lo revista de su bondad y misericordia, que lo revista de Cristo, para llegar a ser como Él, siervo de Dios y de los hombres. Nos lo recuerda la liturgia del Jueves Santo con el rito del lavatorio de los pies. Pedro no quería que Jesús le lavase los pies, pero después entendió que Jesús no quería ser sólo un ejemplo de cómo debemos lavarnos los pies unos a otros. Este servicio sólo lo puede hacer quien antes se ha dejado lavar los pies por Cristo. Sólo éstos tienen “parte” con Él (Jn 13,8) y así pueden servir al hombre.

La Cuaresma es un tiempo propicio para dejarnos servir por Cristo y así llegar a ser como Él. Esto sucede cuando escuchamos la Palabra de Dios y cuando recibimos los sacramentos, en particular la Eucaristía. En ella nos convertimos en lo que recibimos: el cuerpo de Cristo. En él no hay lugar para la indiferencia, que tan a menudo parece tener tanto poder en nuestros corazones. Quien es de Cristo pertenece a un solo cuerpo y en Él no se es indiferente hacia los demás. «Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro es honrado, todos se alegran con él» (1 Co 12,26).

La Iglesia es communio sanctorum porque en ella participan los santos, pero a su vez porque es comunión de cosas santas: el amor de Dios que se nos reveló en Cristo y todos sus dones. Entre éstos está también la respuesta de cuantos se dejan tocar por ese amor. En esta comunión de los santos y en esta participación en las cosas santas, nadie posee sólo para sí mismo, sino que lo que tiene es para todos. Y puesto que estamos unidos en Dios, podemos hacer algo también por quienes están lejos, por aquellos a quienes nunca podríamos llegar sólo con nuestras fuerzas, porque con ellos y por ellos rezamos a Dios para que todos nos abramos a su obra de salvación.

2. «¿Dónde está tu hermano?» (Gn 4,9) – Las parroquias y las comunidades

Lo que hemos dicho para la Iglesia universal es necesario traducirlo en la vida de las parroquias y comunidades. En estas realidades eclesiales ¿se tiene la experiencia de que formamos parte de un solo cuerpo? ¿Un cuerpo que recibe y comparte lo que Dios quiere donar? ¿Un cuerpo que conoce a sus miembros más débiles, pobres y pequeños, y se hace cargo de ellos? ¿O nos refugiamos en un amor universal que se compromete con los que están lejos en el mundo, pero olvida al Lázaro sentado delante de su propia puerta cerrada? (cf. Lc 16,19-31).

Para recibir y hacer fructificar plenamente lo que Dios nos da es preciso superar los confines de la Iglesia visible en dos direcciones.

En primer lugar, uniéndonos a la Iglesia del cielo en la oración. Cuando la Iglesia terrenal ora, se instaura una comunión de servicio y de bien mutuos que llega ante Dios. Junto con los santos, que encontraron su plenitud en Dios, formamos parte de la comunión en la cual el amor vence la indiferencia. La Iglesia del cielo no es triunfante porque ha dado la espalda a los sufrimientos del mundo y goza en solitario. Los santos ya contemplan y gozan, gracias a que, con la muerte y la resurrección de Jesús, vencieron definitivamente la indiferencia, la dureza de corazón y el odio. Hasta que esta victoria del amor no inunde todo el mundo, los santos caminan con nosotros, todavía peregrinos. Santa Teresa de Lisieux, doctora de la Iglesia, escribía convencida de que la alegría en el cielo por la victoria del amor crucificado no es plena mientras haya un solo hombre en la tierra que sufra y gima: «Cuento mucho con no permanecer inactiva en el cielo, mi deseo es seguir trabajando para la Iglesia y para las almas» (Carta 254,14 julio 1897).

También nosotros participamos de los méritos y de la alegría de los santos, así como ellos participan de nuestra lucha y nuestro deseo de paz y reconciliación. Su alegría por la victoria de Cristo resucitado es para nosotros motivo de fuerza para superar tantas formas de indiferencia y de dureza de corazón.

Por otra parte, toda comunidad cristiana está llamada a cruzar el umbral que la pone en relación con la sociedad que la rodea, con los pobres y los alejados. La Iglesia por naturaleza es misionera, no debe quedarse replegada en sí misma, sino que es enviada a todos los hombres.

Esta misión es el testimonio paciente de Aquel que quiere llevar toda la realidad y cada hombre al Padre. La misión es lo que el amor no puede callar. La Iglesia sigue a Jesucristo por el camino que la lleva a cada hombre, hasta los confines de la tierra (cf. Hch 1,8). Así podemos ver en nuestro prójimo al hermano y a la hermana por quienes Cristo murió y resucitó. Lo que hemos recibido, lo hemos recibido también para ellos. E, igualmente, lo que estos hermanos poseen es un don para la Iglesia y para toda la humanidad.

Queridos hermanos y hermanas, cuánto deseo que los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia.

3. «Fortalezcan sus corazones» (St 5,8) – La persona creyente

También como individuos tenemos la tentación de la indiferencia. Estamos saturados de noticias e imágenes tremendas que nos narran el sufrimiento humano y, al mismo tiempo, sentimos toda nuestra incapacidad para intervenir. ¿Qué podemos hacer para no dejarnos absorber por esta espiral de horror y de impotencia?

En primer lugar, podemos orar en la comunión de la Iglesia terrenal y celestial. No olvidemos la fuerza de la oración de tantas personas. La iniciativa 24 horas para el Señor, que deseo que se celebre en toda la Iglesia —también a nivel diocesano—, en los días 13 y 14 de marzo, es expresión de esta necesidad de la oración.

En segundo lugar, podemos ayudar con gestos de caridad, llegando tanto a las personas cercanas como a las lejanas, gracias a los numerosos organismos de caridad de la Iglesia. La Cuaresma es un tiempo propicio para mostrar interés por el otro, con un signo concreto, aunque sea pequeño, de nuestra participación en la misma humanidad.

Y, en tercer lugar, el sufrimiento del otro constituye un llamado a la conversión, porque la necesidad del hermano me recuerda la fragilidad de mi vida, mi dependencia de Dios y de los hermanos. Si pedimos humildemente la gracia de Dios y aceptamos los límites de nuestras posibilidades, confiaremos en las infinitas posibilidades que nos reserva el amor de Dios. Y podremos resistir a la tentación diabólica que nos hace creer que nosotros solos podemos salvar al mundo y a nosotros mismos.

Para superar la indiferencia y nuestras pretensiones de omnipotencia, quiero pedir a todos que este tiempo de Cuaresma se viva como un camino de formación del corazón, como dijo Benedicto XVI (Ct. enc. Deus caritas est, 31). Tener un corazón misericordioso no significa tener un corazón débil. Quien desea ser misericordioso necesita un corazón fuerte, firme, cerrado al tentador, pero abierto a Dios. Un corazón que se deje impregnar por el Espíritu y guiar por los caminos del amor que nos llevan a los hermanos y hermanas. En definitiva, un corazón pobre, que conoce sus propias pobrezas y lo da todo por el otro.

Por esto, queridos hermanos y hermanas, deseo orar con ustedes a Cristo en esta Cuaresma: “Fac cor nostrum secundum Cor tuum”: “Haz nuestro corazón semejante al tuyo” (Súplica de las Letanías al Sagrado Corazón de Jesús). De ese modo tendremos un corazón fuerte y misericordioso, vigilante y generoso, que no se deje encerrar en sí mismo y no caiga en el vértigo de la globalización de la indiferencia.

Con este deseo, aseguro mi oración para que todo creyente y toda comunidad eclesial recorra provechosamente el itinerario cuaresmal, y les pido que recen por mí. Que el Señor los bendiga y la Virgen los guarde.

Vaticano, 4 de octubre de 2014,
Fiesta de san Francisco de Asís

Franciscus

© Copyright - Libreria Editrice Vaticana

Para meditar, compartir, en esta Cuaresma que empieza, da para mucho

Un abrazo

Maite

"Los pobres, los tendréis siempre, a Mi, dice Jesús, no siempre, me tendréis"

id: 63310
permalink de este mensaje: http://eltestigofiel.org/index.php?idu=fr_63310
Re: Un regalo del Papa Francisco
por: Abel (81.203.151.---) - 23-feb-2015, 11:43:13

Es hermoso el mensaje de Cuaresma de este año, comprensible, claro, sencillo, y de gran profundidad.

A mí la frase que me "pegó", y que no dejo de citarla en los sitios donde me toca hablar en esta cuaresma, es que "nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia", me parece una brillante síntesis del sentido de las comunidades cristianas como extensiones del amor de Dios en el mundo:

no entramos en la Iglesia para salvarnos, sino para que los demás sean salvos por Dios en lo que él nos manda hacer, y en eso que nos toca hacer en nombre de Dios para la salvación de los demás, resulta que entramos en el reparto de la salvación también nosotros.


-----------------
«Busca a Dios, entonces hallarás a Dios y todo lo bueno.» (M. Eckhard)

id: 63328
permalink de este mensaje: http://eltestigofiel.org/index.php?idu=fr_63328
Re: Un regalo del Papa Francisco
por: Maite (2.138.128.---) - 28-feb-2015, 14:29:01

Que bien lo defines, y, que bien lo define, nuestro Papa Francisco

Islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia

Y, a veces esa indiferencia se da, dentro de la misma Iglesia, y, por parte de los que nos decimos miembros de la misma, dejamos a la gente, con sus problemas, con su dolor, y, no me refiero a pobreza material, que claro que hay que solucionar, si no al dolor moral, y, al decir moral debiera decir espiritual, porque no estoy pensando sólo en el pecado

En lugar de eso, hacemos lo contrario, y, juzgamos, condenamos con una severidad que ríase usted de los viejos fariseos, y, saduceos

Me encanta, esto que dices

No entramos para salvarnos si no para que los demás se salven

Como Jesús, no murió en la Cruz para ganar el Cielo, si no para regalárnoslo, por eso no tenemos que tener miedo, para salvar al otro, a bajar incluso a las cloacas, pero que va, nos parecemos mucho al hijo pródigo, pero al mayor

Un abrazo

Maite

“Mirad, voy hacer que en la estepa corran ríos de agua, y, que el desierto sea un vergel, dice El Señor, Dios de Israel”

Nuevo mensaje en el foro La voz del Espíritu
título:
autor:
Copia este código antispam en el casillero:
© El Testigo Fiel - 2003-2016 - todos los contenidos del portal pueden reproducirse libremente, mencionando la fuente.
Sitio realizado por Abel Della Costa