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El Testigo Fiel
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en Roma

El Papa: “¿La misión cristiana? Es dar alegría a la gente”

19 de may de 2017
Francisco en Santa Marta: para lograrlo hay que «permanecer en el amor de Jesús», que es el centro de la vida de un creyente, y no es como esos mundanos que buscan el poder

El amor de Jesús no tiene límites. Además, no es como los amores mundanos, que apuestan por el poder y por la vanidad. Es el núcleo de la vida de un cristiano, que de esta manera puede llevar a cabo la misión que se le ha encomendado: “Dar alegría a la gente”. Es lo que dijo el Papa el jueves 18 de mayo de 2017, durante la misa matutina en la capilla de la Casa Santa Marta.

Según indicó la Radio Vaticana, el Pontífice desarrolló su reflexión a partir de la afirmación del Señor que subraya que su amor es infinito. Y observó que Jesús nos pide que permanezcamos en su amor “porque es el amor del Padre”, a la vez que nos invita a poner en práctica sus Mandamientos.

Ciertamente, dijo el obispo de Roma, los Diez Mandamientos son la base, el fundamento, pero es necesario seguir “todas las cosas que Jesús nos ha enseñado, estos mandamientos de la vida cotidiana”, que representan “un modo de vivir cristiano”.

El Pontífice también afirmó que es muy amplia la lista de los mandamientos de Jesús, si bien puso de manifiesto “que el núcleo es uno”, a saber: “el amor del Padre hacia Él y el amor de Él hacia nosotros”.

“Existen otros amores. También el mundo nos propone otros amores: el amor al dinero, por ejemplo, el amor a la vanidad, pavonearse, el amor al orgullo, el amor al poder, y también haciendo tantas cosas injustas para tener más poder… Son otros amores, éstos no son de Jesús, ni son del Padre. Él nos pide que permanezcamos en su amor, que es el amor del Padre. Pensemos también en estos otros amores que nos alejan del amor de Jesús. Además, hay otras medidas para amar: amar a medias, y esto no es amar. Una cosa es querer y otra cosa es amar”.

“Amar – reafirmó el Sucesor de Pedro – es más que querer”. Y se preguntó: ¿“Cuál es la medida del amor?”. “La medida del amor – dijo Francisco – es amar sin medida”.

“Y así, cumpliendo estos mandamientos que Jesús nos ha dado, permaneceremos en el amor de Jesús que es el amor del Padre, es el mismo. Sin medida. Sin este amor tibio o interesado. ‘Pero, ¿por qué Señor, tú nos recuerdas estas cosas?’, podemos decirle. ‘Para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena’. Si el amor del Padre va a Jesús, Jesús nos enseña el camino del amor: el corazón abierto, amar sin medida, dejando de lado otros amores”.

“El gran amor a Él – dijo Papa al concluir su homilía – es permanecer en este amor “, donde está “la alegría”. Y añadió que el “amor y la alegría son un don”. Dones que debemos pedir al Señor.

“Hace poco tiempo un sacerdote fue nombrado obispo. Fue a ver a su papá, a su anciano papá para darle la noticia. Este hombre anciano, ya jubilado, un hombre humilde, que fue obrero toda su vida, que no había ido a la universidad, pero que tenía la sabiduría de la vida, le aconsejó a su hijo sólo dos cosas: ‘Obedece y da alegría a la gente’. Este hombre había comprendido esto: obedece al amor del Padre, sin otros amores, obedece a este don, y después, da alegría a la gente. Y nosotros, los cristianos, laicos, sacerdotes, consagrados, obispos, debemos dar alegría a la gente. Pero, ¿por qué? Por esto. Debemos ir por el camino del amor, sin intereses, sólo por el camino del amor. Nuestra misión cristiana es dar alegría a la gente”.

Tal como hemos pedido en la oración – terminó diciendo Francisco – “que el Señor custodie este don de permanecer en el amor de Jesús para poder dar alegría a la gente”.

en Roma

El Papa: “¿La misión cristiana? Es dar alegría a la gente”

19 de may de 2017
Francisco en Santa Marta: para lograrlo hay que «permanecer en el amor de Jesús», que es el centro de la vida de un creyente, y no es como esos mundanos que buscan el poder

El amor de Jesús no tiene límites. Además, no es como los amores mundanos, que apuestan por el poder y por la vanidad. Es el núcleo de la vida de un cristiano, que de esta manera puede llevar a cabo la misión que se le ha encomendado: “Dar alegría a la gente”. Es lo que dijo el Papa el jueves 18 de mayo de 2017, durante la misa matutina en la capilla de la Casa Santa Marta.

Según indicó la Radio Vaticana, el Pontífice desarrolló su reflexión a partir de la afirmación del Señor que subraya que su amor es infinito. Y observó que Jesús nos pide que permanezcamos en su amor “porque es el amor del Padre”, a la vez que nos invita a poner en práctica sus Mandamientos.

Ciertamente, dijo el obispo de Roma, los Diez Mandamientos son la base, el fundamento, pero es necesario seguir “todas las cosas que Jesús nos ha enseñado, estos mandamientos de la vida cotidiana”, que representan “un modo de vivir cristiano”.

El Pontífice también afirmó que es muy amplia la lista de los mandamientos de Jesús, si bien puso de manifiesto “que el núcleo es uno”, a saber: “el amor del Padre hacia Él y el amor de Él hacia nosotros”.

“Existen otros amores. También el mundo nos propone otros amores: el amor al dinero, por ejemplo, el amor a la vanidad, pavonearse, el amor al orgullo, el amor al poder, y también haciendo tantas cosas injustas para tener más poder… Son otros amores, éstos no son de Jesús, ni son del Padre. Él nos pide que permanezcamos en su amor, que es el amor del Padre. Pensemos también en estos otros amores que nos alejan del amor de Jesús. Además, hay otras medidas para amar: amar a medias, y esto no es amar. Una cosa es querer y otra cosa es amar”.

“Amar – reafirmó el Sucesor de Pedro – es más que querer”. Y se preguntó: ¿“Cuál es la medida del amor?”. “La medida del amor – dijo Francisco – es amar sin medida”.

“Y así, cumpliendo estos mandamientos que Jesús nos ha dado, permaneceremos en el amor de Jesús que es el amor del Padre, es el mismo. Sin medida. Sin este amor tibio o interesado. ‘Pero, ¿por qué Señor, tú nos recuerdas estas cosas?’, podemos decirle. ‘Para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena’. Si el amor del Padre va a Jesús, Jesús nos enseña el camino del amor: el corazón abierto, amar sin medida, dejando de lado otros amores”.

“El gran amor a Él – dijo Papa al concluir su homilía – es permanecer en este amor “, donde está “la alegría”. Y añadió que el “amor y la alegría son un don”. Dones que debemos pedir al Señor.

“Hace poco tiempo un sacerdote fue nombrado obispo. Fue a ver a su papá, a su anciano papá para darle la noticia. Este hombre anciano, ya jubilado, un hombre humilde, que fue obrero toda su vida, que no había ido a la universidad, pero que tenía la sabiduría de la vida, le aconsejó a su hijo sólo dos cosas: ‘Obedece y da alegría a la gente’. Este hombre había comprendido esto: obedece al amor del Padre, sin otros amores, obedece a este don, y después, da alegría a la gente. Y nosotros, los cristianos, laicos, sacerdotes, consagrados, obispos, debemos dar alegría a la gente. Pero, ¿por qué? Por esto. Debemos ir por el camino del amor, sin intereses, sólo por el camino del amor. Nuestra misión cristiana es dar alegría a la gente”.

Tal como hemos pedido en la oración – terminó diciendo Francisco – “que el Señor custodie este don de permanecer en el amor de Jesús para poder dar alegría a la gente”.

en Roma

Jesús Resucitado transforma el mundo. Dios «soñador» que nos ama

17 de may de 2017
En su Audiencia general del miércoles de la quinta semana de Pascua, el Papa Francisco dedicó su catequesis a «María Magdalena Apóstol de la Esperanza». Recordando a aquella que, según los Evangelios fue la primera en ver a Jesús Resucitado.

«Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!

En estas semanas, nuestra reflexión se mueve, por decir así, en la órbita del misterio pascual. Hoy, encontramos a aquella que, según los Evangelios, fue la primera en ver a Jesús Resucitado: María Magdalena. Acababa de terminar el descanso del sábado. El día de la pasión no había habido tiempo para completar los ritos fúnebres; por ello, en ese amanecer lleno de tristeza, las mujeres van a la tumba de Jesús, con los ungüentos perfumados. La primera que llega es ella: María de Magdala, una de las discípulas que habían acompañado a Jesús desde Galilea, poniéndose al servicio de la Iglesia naciente. En su camino hacia el sepulcro, se refleja la fidelidad de tantas mujeres, que durante años acuden con devoción a los cementerios, recordando a alguien que ya no está. Los lazos más auténticos no se quiebran ni siquiera con la muerte: hay quien sigue amando, aunque la persona amada se haya ido para siempre.

El Evangelio (cfr Jn 20, 1-2-11-18) describe a la Magdalena subrayando enseguida que no era una mujer que se entusiasmaba con facilidad. En efecto, después de la primera visita al sepulcro, vuelve desilusionada al lugar donde los discípulos se escondían; refiere que la piedra ha sido movida de la entrada del sepulcro y su primera hipótesis es la más sencilla que se pueda formular: alguien debe haberse llevado el cuerpo de Jesús. Así, el primer anuncio que María lleva no es el de la resurrección, sino el de un robo que algunos desconocidos han perpetrado, mientras toda Jerusalén dormía.

Luego, los Evangelios cuentan otra ida de la Magdalena al sepulcro de Jesús. Era una testaruda ésta, ¿eh? Fue, volvió… y no, no se convencía…Esta vez su paso es lento, muy pesado. María sufre doblemente: ante todo por la muerte de Jesús, y luego por la inexplicable desaparición de su cuerpo.

Es mientras está inclinada cerca de la tumba, con los ojos llenos de lágrimas, cuando Dios la sorprende de la manera más inesperada. El evangelista Juan subraya cuán persistente es su ceguera: no se da cuenta de la presencia de los dos ángeles que la interrogan y ni siquiera sospecha viendo al hombre a sus espaldas, creyendo que era el guardián del jardín. Y, sin embargo, descubre el acontecimiento más sobrecogedor de la historia humana cuando finalmente es llamada por su nombre: ¡«María!» (v. 16)

¡Qué lindo es pensar que la primera aparición del Resucitado – según los evangelios - fue de una forma tan personal! Que hay alguien que nos conoce, que ve nuestro sufrimiento y desilusión, que se conmueve por nosotros, y nos llama por nuestro nombre. Es una ley que encontramos grabada en muchas páginas del Evangelio. Alrededor de Jesús hay tantas personas que buscan a Dios; pero la realidad más prodigiosa es que, mucho antes, es ante todo Dios el que se preocupa por nuestra vida, que quiere volverla a levantar, y para hacer esto nos llama por nuestro nombre, reconociendo el rostro personal de cada uno. Cada hombre es una historia de amor que Dios escribe en esta tierra. Cada uno de nosotros es una historia de amor de Dios. A cada uno de nosotros, Dios nos llama por nuestro nombre: nos conoce por nombre, nos mira, nos espera, nos perdona, tiene paciencia con nosotros. ¿Es verdad o no es verdad? Cada uno de nosotros tiene esta experiencia.

Y Jesús la llama: «¡María!»: la revolución de su vida, la revolución destinada a transformar la existencia de todo hombre y de toda mujer, comienza con un nombre que resuena en el jardín del sepulcro vació. Los Evangelios nos describen la felicidad de María: la resurrección de Jesús no es una alegría dada con cuentagotas, sino una cascada que arrolla toda la vida. La existencia cristiana no está entretejida con felicidades blandas, sino con oleadas que lo arrollan todo. Intenten pensar también ustedes, en este instante, con el bagaje de desilusiones y derrotas que cada uno de nosotros lleva en el corazón, que hay un Dios cercano a nosotros, que nos llama por nuestro nombre y nos dice: «¡Levántate, deja de llorar, porque he venido a liberarte!». Esto es muy bello.

Jesús no es uno que se adapta al mundo, tolerando que perduren la muerte, la tristeza, el odio, la destrucción moral de las personas… Nuestro Dios no es inerte, sino que nuestro Dios – me permito la palabra – es un soñador: sueña la transformación del mundo y la ha realizado en el misterio de la Resurrección.

María quisiera abrazar a su Señor, pero Él ya está orientado hacia el Padre celeste, mientras que ella es enviada a llevar el anuncio a los hermanos. Y así aquella mujer, que antes de encontrar a Jesús estaba en manos del maligno (cfr Lc 8,2), ahora se ha vuelto apóstol de la nueva y mayor esperanza. Que su intercesión nos ayude a vivir también nosotros esa experiencia: en la hora del llanto, en la hora del abandono, escuchar a Jesús Resucitado que nos llama por nombre y, con el corazón lleno de alegría, ir a anunciar: «¡He visto al Señor!». ¡He cambiado vida porque he visto al Señor! Ahora soy diferente a como era antes, soy otra persona. He cambiado porque he visto al Señor. Ésta es nuestra fortaleza y ésta es nuestra esperanza. Gracias»

en Roma

Cómo un párroco más, el Papa visitó casa por casa a familias de la periferia romana

21 de may de 2017
El Santo Padre quiso retomar, también en mayo, con la iniciativa de los “Viernes de la Misericordia”, signos inspirados en las obras de misericordia corporales y espirituales que el Papa ha llevado a cabo durante el Jubileo.

Según informó la Oficina de Prensa de la Santa Sede mediante un comunicado, en la tarde del viernes 19 de mayo, el papa Francisco salió del Vaticano para dirigirse rumbo a Ostia, localidad de la periferia de Roma. Como muestra de cercanía a las familias residentes en esta zona, el pontífice decidió pasar a bendecir casa por casa, así como sus habitaciones, tal y como hace el párroco cada año, precisamente durante el período pascual.

Hace dos días, don Plinio Poncina, el párroco de Stella Maris, una de las seis parroquias de Ostia, había publicado -como de costumbre- un aviso en la puerta del bloque de viviendas públicas, advirtiendo a las familias que habría pasado para encontrarse con ellas y bendecir sus casas, como de costumbre durante la Pascua.

Fue una gran sorpresa cuando los inquilinos vieron que el que llamaba al timbre no era el párroco sino el Francisco.

El Papa “se ha hecho párroco”: Con mucha sencillez habló con las familias, bendijo una docena de departamentos que forman el bloque de Piazza Francesco Conteduca 11, dejando como regalo un rosario. Bromeó, disculpándose por las molestias y asegurando, sin embargo, que había respetado el silencio por la siesta después del almuerzo, como solicita un cartel colocado en la entrada del bloque.

Ostia -aunque perteneciente al Municipio de Roma- con sus aproximadamente 100.000 habitantes- es un núcleo en sí misma, y cuenta en su contexto urbano con una vivaz comunidad de fieles, que viven y comparten también algunas situaciones difíciles, relacionadas con la vida de las periferias. La iglesia, la parroquia y el pequeño campo de fútbol contiguo, a menudo se convierten en un punto de referencia para la comunidad y constituyen un “puerto” para las diversas realidades sociales y existenciales que a menudo, debido a algunas formas de exclusión, quedan marginadas.

en Iglesia en el Mundo

Papa Francisco como él mismo, en un documental de Wim Wenders

21 de may de 2017
Anuncian en Cannes «Pope Francis. A man of his word», distribuido por la Focus Features y apoyado por la Secretaría para la Comunicación

Un documental en el que el mismo Papa Francisco se describe ante los espectadores, afrontando temas importantes para él como la ecología, la migración, el consumismo o la justicia social, respondiendo a las cuestiones de las «periferias» del mundo. Es el nuevo proyecto cinematográfico del director alemán Wim Wenders, inolvidable autor de «Tan lejos y tan cerca». El nuevo documental se llama «Pope Francis. A man of his word» («Papa Francisco. Un hombre de palabra»).

La película, actualmente en fase de post-producción, fue anunciado ayer en el 70º Festival de cine de Cannes. Recibe el apoyo del prefecto de la Secretaría para la Comunicación, monseñor Dario Viganò, quien intervendrá el próximo 25 de mayo en el festival francés durante la mesa redonda sobre «cine y espiritualidad». En el pasado Wenders y Viganò colaboraron para afinar la transmisión televisiva de la apertura de la Puerta Santa en San Pedro durante el Jubileo de la Misericordia. El prelado dijo a la agencia Sir, que involucraron al director alemán «por esa mirada suya tan atenta y poética, capaz de contar el mundo de lo visible y, al mismo tiempo, atisbos del mundo invisible».

Por ello, explicó el prefecto de la Secretaría para la Comunicación, «nació después la idea de un documental que hablara sobre el Papa Francisco, que lo convirtiera por primera vez en protagonista, afrontando el séptimo arte, pero sobre todo frente a los espectadores. El Papa mediante el cine quiso emprender un nuevo sendero para llegar a toda la comunidad, hecha de mujeres y hombres de todas las religiones y culturas, con el deseo de responder a sus preguntas. Y fue de esta manera que se dirigió a la cámara, justamente como hizo hace más de un siglo León XIII, cuando por primera vez miró el objetivo bendiciendo al cine mismo».

«Papa Francisco es un ejemplo vivo de un hombre que se bate por lo que dice», comentó Wim Wenders al Sir. «El Papa en la película se dirige directamente al espectador, con un enfoque muy cándido y espontáneo. Tratamos de hacer una obra abierta a todos los espectadores, sin distinción de fe o de cultura, precisamente porque el mensaje de Francisco es universal».

La película será distribuida a nivel internacional por la Focus Features, parte del grupo NBCUniversal. La dirección y la producción son del mismo Wim Wenders, candidato al Óscar por sus documentales «Buena Vista Social Club», «Pina» y «La sal de la tierra», vencedor de una Palma de Oro en Cannes, con «Paris Texas», y de un León de Oro en Venecia. El documental será producido por Celestes Images, el Centro Televisivo Vaticano, Solares Fundación de las Artes, PTS Art’s Factory, Neue Road Movies, la Fundación Solares Suisse y Decía FIlms.

en América y España

Una jornada de oración para salvar Venezuela

18 de may de 2017
Sábado 20 y domingo 21 de mayo serán de intensa oración en todas las diócesis, parroquias y comunidades venezolanas, a fin de pedir por la nación, que ya supera las 40 muertes violentas en menos de dos meses de encendidas protestas.

Ante la grave crisis política, económica y social que hoy afecta a Venezuela, la presidencia de la Conferencia Episcopal convocó a todas las diócesis a celebrar una intensa “Jornada de Oración por la Paz” los días 20 y 21 de mayo. Al mismo tiempo, los obispos se reunieron estos días en una asamblea extraordinaria para tomar nuevas medidas ante la delicada “situación del país y los diversos contextos marcados por las dificultades que vive Venezuela”.

Durante la apertura de esta reunión extraorinaria, el presidente de la CEV, monseñor Diego Padrón recordó que el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) en su asamblea ordinaria, hace apenas una semana en El Salvador, acordó emitir un pronunciamiento sobre la situación de Venezuela “en apoyo y solidaridad con nuestro pueblo e Iglesia”.

Tras ratificar su “no rotundo a las muertes violentas”, Padrón explicó que la comunidad continental lamenta “las muertes, la violación de los derechos humanos; en fin, el sufrimiento que ha tocado al pueblo venezolano, hasta llegar a padecer una auténtica crisis humanitaria”. Además, el Celam convocó a los católicos de la región “a poner en marcha iniciativas de caridad con los hermanos venezolanos y a pensar en maneras de hacerlas efectivas, a pesar de los obstáculos que puedan presentarse”.

También pidió la acogida fraternal de quienes están migrando hacia diversos países y que “les ofrezcan con generosidad condiciones de vida digna”, como una forma de hacer frente al drama que se evidencia con mayor peso en las zonas de frontera, donde más de 50 mil personas atraviesan a diario los puentes para mitigar sus dificultades.

El comunicado del Celam apeló a las organizaciones internacionales de ayuda humanitaria solicitándoles que dirijan su acción y recursos “de manera prioritaria hacia Venezuela”, y exhortando al Estado a evitar “el uso desmesurado de la fuerza pública”, que solamente acarrea “más sufrimiento y muerte”.

Días antes, en comunicado del 5 de mayo, los obispos venezolanos rechazaron la propuesta del presidente Nicolás Maduro de convocar a una Asamblea Constituyente, tras argumentar que el objetivo final no es solucionar los problemas de la población venezolana, “sino prolongar la permanencia de su Gobierno en el poder”.

Una declaración contundente, que exige “no reformar la Constitución, sino cumplirla” y generó la inmediata reacción del mandatario, quien llamó a la nunciatura apostólica (a través del vicepresidente Elías Jaua) a lograr una “mediación” que fuerce la participación de la Iglesia en la propuesta. Pero esa solicitud fue denunciada como “ilegal” por la Asamblea Nacional.

Aunque por su mismo estilo de actor silencioso, la diplomacia vaticana se abstuvo de brindar declaraciones sobre este tema, por el momento está claro que declinó la invitacion, mientras Maduro insiste en reciclar frases aisladas del Papa Francisco en un intento por ganar apoyo de la comunidad internacional.

Además la presidencia del episcopado venezolano lanzó otro comunicado para manifestar su obediencia al pontífice, “sea Francisco u otro”, porque “no es solo afectiva y guiada por la empatía, sino también particularmente de carácter teológico; no sujeta, por tanto, a las variables del tiempo, al humor de las personas o al talante de los cambios”.

Y es que, paradójicamente, en Venezuela la sola mención de la palabra diálogo genera alergia en buena parte de la población, cuya amplia mayoría se confiesa católica. Las razones están a la vista: el reiterado incumplimiento de acuerdos por parte del gobierno, como se confirmara en la histórica carta del Secretario de Estado de la Santa Sede, cardenal Pietro Parolin, quien apenas unos días atrás dijo que las elecciones son la solución a la compleja crisis que sufre el país.

Desde Caracas, el vicepresidente de la CEV, Mario Moronta, se refirió a los delicados sucesos ocurridos en Táchira, una de las regiones con mayor número de asesinatos de jóvenes en lo que va de las protestas. “La violencia en vez de superar la crisis, la agudiza. La vida es el don más preciado recibido de Dios y su cuidado constituye el fundamento de todos los derechos humanos. ¡La violencia es inaceptable! Desde la represión inhumana hasta los saqueos; desde la violencia verbal hasta las guarimbas”, dijo.

El prelado condenó la “represión indiscriminada” por parte de los cuerpos de seguridad del Estado, porque “también tiene sus efectos contra niños, enfermos y ancianos”. Y pidió impedir la acción de “grupos armados que se dedican a sembrar zozobra en la región”.

Con respecto a los saqueos, que se han presentado con particular violencia en diversas zonas del país, y con fuerza durante la madrugada del 17 de mayo en tierras tachirenses, dijo condenar “las manifestaciones de violencia” y sostuvo que “se han anarquizado”.

“Rechazamos y condenamos los saqueos, los cuales han producido desazón en nuestras poblaciones, pues atacan a todos los sectores: no sólo a los comerciantes, que están perdiendo el fruto de su trabajo, sino a los ciudadanos, quienes vamos a sufrir más desabastecimiento de los insumos necesarios para la vida”, dijo.

“La protesta ciertamente es un derecho que no puede ser conculcado por nadie. El gobierno debe respetarlo. No se puede criminalizar la protesta porque algunos se valgan de ella para sus actos de violencia. Más aún, eso es inmoral: valerse de ese derecho para hacer actos anárquicos. Hay muchas razones para las protestas: vamos a escuchar esas razones”.

“Hay que escuchar al pueblo”, insistió Moronta. “El gobierno y la dirigencia política deben escuchar. Pedimos al pueblo de la Iglesia escuchar y ser siempre constructor de paz”.

Por Carlos Zapata
Periodista, ex editor del Diario Católico de Venezuela

en América y España

El episcopado argentino dio a conocer el protocolo para la consulta de archivos del período 1976-1983

18 de may de 2017
La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) dio a conocer el “Protocolo para la consulta del material archivístico relativo a los acontecimientos argentinos (1976-1983) conservados en la CEA, en la Nunciatura Apostólica y en la Secretaría de Estado de la Santa Sede”. “Podrán solicitar información: las víctimas, los familiares de los desaparecidos y detenidos y, en caso de eclesiásticos y religiosos, sus respectivos obispos y superiores mayores”, puntualizó.

La Conferencia Episcopal Argentina (CEA), tal como lo anunciara en la última Asamblea Plenaria, dio a conocer el “Protocolo para la consulta del material archivístico relativo a los acontecimientos argentinos (1976-1983) conservados en la Conferencia Episcopal Argentina, en la Nunciatura Apostólica y en la Secretaría de Estado de la Santa Sede”.

Además del Protocolo, la Secretaría General de la CEA adjuntó el modelo de carta para la solicitud de la respectiva información.

En este sentido, recordó que el 25 de octubre pasado, a través de un comunicado conjunto de la Conferencia Episcopal y la Santa Sede, se anunció que habían finalizado “los trabajos de catalogación y digitalización del material de archivo”.

En aquella comunicación se especificaba que en una reunión realizada en el Vaticano el 15 de octubre entre las autoridades de la Comisión Ejecutiva de la CEA y la Secretaría de Estado se constató “que este proceso de organización y digitalización, llevado a cabo en conformidad con las decisiones e indicaciones del Santo Padre y que supone la continuación de un trabajo ya iniciado años atrás por la Conferencia Episcopal Argentina, ha terminado”.

La tarea se desarrolló “teniendo como premisa el servicio a la verdad, a la justicia y a la paz”, según se especificó.

“Con este protocolo se inicia la posibilidad de consultas y, de acuerdo a lo anunciado oportunamente, podrán solicitar información: las víctimas, los familiares de los desaparecidos y detenidos y, en caso de eclesiásticos y religiosos, sus respectivos obispos y superiores mayores”, puntualizó.

Asimismo, se especificó que la consulta de los archivos eclesiásticos de ese período se realizará sobre el material donde aparece mencionada la persona sobre la cual se busca información.

Las solicitudes de información son recibidas en la sede de la CEA, Suipacha 1032, barrio porteño de Retiro, de lunes a viernes de 9 a 17.

Informes: www.episcopado.org

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