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El Testigo Fiel
«Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde 2003
Pseudo-Bernabé
Escrito del grupo denominado Padres Apostólicos. La obra gozó de un enorme predicamento, y algunos autores, como Orígenes, llegaron a considerarla canónica. Escrita en torno al 131 (menciona la destrucción de Jerusalén por Adriano), desconocemos quién fue su autor -desde luego no el Bernabé bíblico- pero parece existir un cúmulo de argumentos favorables a la redacción por parte de un judeocristiano, quizá alejandrino, en todo caso con elementos helenizantes. La posible atribución a un discípulo del apóstol Pablo explica el que algunos autores la consideren como una epístola apócrifa. (Vidal)
Grupo: p. griegos
Año de referencia: 131
Introducción:

La Epístola de Bernabé es un tratado teológico más que una carta; de carta no tiene más que la apariencia. De hecho no contiene nada personal y carece de introducción y conclusión. Su contenido es de carácter general y no aparece en ella ninguna indicación de que fuera dirigida a alguna persona particular. Su forma de carta es puro artificio literario. Los escritores cristianos primitivos consideraban el género epistolar como el único apto para dar instrucciones piadosas y recurrían a este género aun cuando no se dirigieran a un círculo limitado de lectores. El propósito del autor, cuyo nombre no se menciona, es enseñar «el conocimiento perfecto» (γνώσις) y la fe.

La destrucción del templo de Jerusalén, mencionada en la epístola, permite fijar con certeza el terminus post quem. En cambio, en lo que se refiere al terminus ante quem, las opiniones son muy divergentes. En el capítulo 16,3-4, se dice así: "Y, por remate, otra vez les dice: He aquí que los que han destruido este templo, ellos mismos lo reedificarán. Así está sucediendo, pues por haberse ellos sublevado, fue derribado el templo por sus enemigos, y ahora los mismos siervos de sus enemigos lo van a reconstruir." La frase que empieza con las palabras "y ahora" nos lleva a concluir que ya había transcurrido algún tiempo desde la destrucción del templo. En lo que se dice sobre la planeada reconstrucción le parece ver a Harnack una alusión a la construcción del templo de Júpiter en Jerusalén durante el reinado de Adriano (117-138). Basándose en esto, Harnack fecha la composición de la epístola en el año 130 ó 131. (Quasten)

Obras:
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