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El Testigo Fiel
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San Gregorio de Nisa
Gregorio de Nisa no fue un extraordinario administrador y un legislador monástico como Basilio, ni un predicador y poeta atrayente como Gregorio de Nacianzo. Pero como teólogo especulativo y místico fue, sin duda, el mejor dotado de los tres grandes Capadocios.
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Grupo: p. griegos
Año de referencia: 394
Introducción:

Nació hacia el año 335. Su educación corrió, en gran parte, a cargo de su hermano mayor, san Basilio, a quien llama con frecuencia su maestro. Después de haber sido lector en la Iglesia, se decidió por una carrera mundana, llegó a ser profesor de retórica y contrajo matrimonio.

Lo que con el tiempo le movió a retirarse al monasterio de Ponto, que había fundado san Basilio en el Iris, fue la influencia de sus amigos, en especial de Gregorio Nacianceno. En el otoño del 371 fue elevado a la sede episcopal de Nisa, pueblo insignificante del distrito metropolitano de Cesarea. Aunque recibiera la consagración episcopal contra su voluntad, él no defraudó las esperanzas de Basilio, como hizo Gregorio de Nacianzo. El fue a Nisa y allí permaneció; pero no logró responder a la expectación de su hermano y metropolitano, quien criticó su falta de firmeza en el trato con la gente y su incapacidad para la política eclesiástica (Basilio, Ep. 100,58.59.60), por no decir nada de los asuntos económicos. Encontró, además, una oposición violenta por parte de los herejes de aquel lugar, quienes no dudaron en minar su posición con acusaciones, que ellos mismos forjaron, de malversar los fondos de la Iglesia. De resultas, los obispos arrianos y los prelados de la corte se reunieron en sínodo en Nisa el año 376 y le depusieron en su ausencia. Él mismo nos ha dejado (Ep. 6) una narración llena de vida de la triunfal recepción que le dispensaron cuando volvió a su diócesis a la muerte del emperador arriano Valente, ocurrida el año 378. Un año más tarde asistía al sínodo de Antioquía, que le envió como visitador a la diócesis del Ponto. Estando en su misión fue elegido arzobispo de Sebaste en 380. Aunque muy a disgusto, se vio precisado a administrar aquella diócesis durante algunos meses. El año 381 tomó parte muy relevante en el segundo concilio ecuménico de Constantinopla, al lado de Gregorio de Nacianzo. Volvió a la capital en varias ocasiones más; por ejemplo, a predicar los elogios fúnebres de la princesa Pulqueria en 385 y de la madre de ésta, la emperatriz Flacila, poco después. 

La última vez que apareció fue el año 385, con ocasión de un sínodo. Murió en un año imprecisado, pero antes del 400, quizás en el mismo 385.

De los tres grandes Capadocios, Gregorio de Nisa es, con mucho, el escritor más versátil y el que mayor éxito tuvo. Sus escritos revelan una profundidad y anchura de pensamiento que no tuvieron Basilio y Gregorio de Nacianzo. Impresionan su actitud comprensiva ante las corrientes contemporáneas de la vida intelectual, su gran capacidad de adaptación y su penetración de pensamiento.

En su estilo, Gregorio debe más a la sofística contemporánea y se muestra menos reservado en la adopción de sus recursos que los otros Padres Capadocios. En la selección de las palabras sigue a sabiendas a los autores clásicos. Su predilección por la "ecphrasis" y la metáfora, por los juegos de palabras, paradojas y "oxymoron", demuestran hasta qué punto sufrió la influencia de las excentricidades de la retórica griega de su tiempo. Con todo, nunca llegó a dominar el arte. Su estilo carece muchas veces de gracia. Sus frases son demasiado pesadas y sobrecargadas. En sus panegíricos y discursos fúnebres, especialmente en sus tratados polémicos, su dicción aparece llena de fuego y energía, pero adolece con frecuencia de excesivo "pathos" y ampulosidad, de donde resulta difícil para el lector moderno apreciar la hondura de su pensamiento y de su convicción religiosa.

[...]

Las obras ciertamente auténticas plantean un gran problema: su cronología exacta. Los ensayos hechos hasta el momento no permiten hacer más que unas simples conjeturas. Parece, sin embargo, cierto que la mayor parte de sus escritos pertenecen al último período de la vida de Gregorio, a partir del año 379. El problema interesante de su desarrollo interior y de la evolución de su pensamiento no podrá resolverse hasta que no dispongamos de resultados más definitivos en la edición de sus obras.

Esta es la lista de ellas:

Tratados dogmáticos

1. Adversus Eunomium

2. Adversus Apollinaristas ad Theophilum episcopum Alexandrinum

3. Antirrheticus adversus Apollinarem

4. Sermo de Spirita Sancto adversus Pneumatomachos Macedonianos

5. Ad Ablabium quod non sint tres dii

6. Ad Graecos ex communibus notionibus

7. Ad Eustathium de sancta Trinitate

8. Ad Simplicium de fide sancta

9. Dialogus de anima et resurrectione qui inscribitur Macrina

10. Contra Fatum

11. Oratio catechetica magna (La gran catequesis)

Obras exegéticas

1. De opificio hominis

2. Explicatio apologética in Hexaemeron

3. De vita Moysis

4. In psalmorum inscriptiones

5. Ocho homilías sobre el Eclesiastés

6. Quince homilías sobre el Cantar de los Cantares

7. Sobre la pitonisa de Endor

8. De oratione dominica

9. De beatitudinibus

10. Dos homilías sobre 1 Corintios

Obras ascéticas.

1. De virginitate

2. Quid nomen projessiove Ckristianorum sibi velit

3. De perfectione et qualern oporteat esse Christianum

4. De instituto Christiano

5. De castigatione

6. Vita Macrinae

Discursos y sermones

1. Sermones litúrgicos

2. Panegíricos sobre mártires y santos

3. Discursos fúnebres

4. Sermones morales

5. Sermones dogmáticos

5. Cartas

 

 (Quasten)

Obras:
Ver también:
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