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El Testigo Fiel
«Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde 2003
Pseudo Sexto: Oráculos de Sexto
Utilizo la última edición de este escrito que conozco: The Sentences of Sextus. Edited and Translated by Richard A. Edwards and Robert A. Wild, S.J., Chico (California), Scholars Press, 1981, pp. 16 ss. (Texts and Translations, 22. Early Christian Literature Series, 5). Agradezco al Prof. Pablo Argárate y sus colaboradores el haberme facilitado esta obra. No he encontrado una versión castellana de las Sentencias. (la nota es del editor original castellano: del sitio del Monasterio Benedictino de Santa María de los Toldos (ver link)
Fuentes: CPG 1115

Sitios de internet para hallar la obra:
»» www.monasterio.org.ar: texto fuente

Sexto (Pseudo), Sentencias


1. Un hombre fiel es un hombre elegido.
2. Un hombre elegido es un hombre de Dios.
3. Un hombre de Dios es digno de Dios.
4. (Un hombre) digno de Dios no hace nada indigno de Dios.
5. Por tanto, si quieres ser fiel, no hagas nada indigno de Dios.
6. Respecto de la fe, (un hombre) de poca fe, no tiene fe.
7a. En una prueba de fe, (una persona) fiel es un dios en un cuerpo humano viviente.
7b. Respecto de la fe, (una persona) sin fe es un hombre muerto en un cuerpo vivo.
8. (Una persona) sin pecado es verdaderamente fiel.
9. Incluso en lo que respecta a las cosas más pequeñas, procede escrupulosamente (cf. Lc 16,10).
10 En la vida (humana) ni siquiera la más mínima cosa es trivial.
11. Considera cada pecado un sacrilegio.
12. No es ni el ojo ni la mano ni ninguna otro (miembro) semejante el que peca, sino el que abusa de la mano y del ojo.
13. Corta cualquier parte del cuerpo que te lleva a la intemperancia, porque es mejor vivir con templanza sin esa parte a que perezca todo (cf. Mt 5,29-30; 18,8-9; Mc 9,43-47).
14. Ten en cuenta que en el juicio tanto la recompensa como el castigo serán eternos.
15. Incluso si alguien te quita tus posesiones materiales, no te irrites.
16. No ofrezcas al mundo una ocasión para que te critique.
17. Permite a tu vecino que te quite todo, excepto tu libertad.
18. Un sabio sin posesiones es como Dios (Aktemon: sin propiedad, pobre).
19. Utiliza las cosas del mundo sólo cuando sea indispensable.
20. Ten cuidado de dar al mundo las cosas del mundo y a Dios las de Dios (cf. Mt 22,21; Mc 12,17; Lc 20,25).
21. Considera que tu alma es un préstamo de Dios.
22. Cuando hables sobre Dios, serás juzgado por Dios.
23. Considera la mejor purificación no hacer daño a nadie.
24. Un alma es purificada por una palabra de Dios (dicha) por un sabio.
25. No estés convencido que la sustancia (ousia) de Dios es siempre insensible.
26. Dios se mueve a sí mismo porque es espíritu (nous); por este motivo es también subsistente.
27. Aunque volaras con alas no podrías descubrir la grandeza de Dios.
28. No busques el nombre de Dios, porque no podrás hallarlo. Todo lo que tiene nombre es nombrado por alguien más poderoso, que puede llamar y (exigir) obediencia (Otra traducción: “que puede llamar y el otro obedecer”). ¿Pero quién ha nombrado a Dios? Dios no es el nombre de Dios, sino nuestra concepción sobre Dios.
29. No busques en Dios lo que no es posible.
30. Dios es la sabiduría resplandeciente donde no hay lugar para lo opuesto.
31. Todo lo que Dios ha hecho, lo ha hecho para los hombres.
32. Un ángel es un servidor de Dios para los hombres, puesto que a nadie más sirve. Por tanto, para Dios, el hombre es más valioso que un ángel.
33. En primer lugar está Dios el benefactor, en segundo lugar el hombre, el beneficiario.
34. Vive, en consecuencia, como quien está después de Dios.
35. Por ser un elegido, llevas en ti a Dios. Por ende, trátate como a un templo de Dios.
36. Dios da poder divino al hombre fiel; es decir, Él da un poder puro y sin pecado.
37. Que el mundo respete tu (modo) de vida.
38. A nadie le des motivo para que te critique.
39. Una mala persona después de ser liberada de su cuerpo, será llamada a juicio por un malvado demonio hasta que pague el último centavo (cf. Mt 5,26).
40. Feliz el hombre cuya alma no aflige a nadie en su marcha hacia Dios.
41. Aquello que honres te regirá.
42. Honra lo mejor para ser gobernado por lo mejor.
43. Si eres gobernado por lo mejor, tú mismo podrás gobernar lo que elijas.
44. El conocimiento y la imitación de Dios es la mejor forma de honrar a Dios.
45. Nada hay semejante a Dios, pero Él ve con mucho agrado al que intenta imitarle en lo que le es posible.
46a. La mente (dianoia) del hombre piadoso es un templo santo de Dios.
46b. Un corazón puro y sin mancha es el mejor altar dedicado a Dios.
47. La única ofrenda agradable a Dios es hacer buenas obras para los hombres por causa de Dios.
48. Un hombre agrada a Dios cuando vive, hasta donde es posible, de acuerdo con Dios.
49. Dios a nadie necesita; el hombre fiel sólo necesita de Dios.
50. Quien necesita poco para sus necesidades, le imita a Él que nada necesita.
51. Esfuérzate por ser grande ante Dios, e irreprochable entre los hombres.
52. Si eres generoso con los necesitados, serás grande ante Dios.
53. Mientras un varón sabio vive su fama entre los hombres es pequeña, pero después de su muerte los hombres cantan sus logros.
54. El tiempo que no pasas pensando en Dios, considéralo como perdido.
55. Permite que sólo tu cuerpo se sienta como en casa en la tierra; permite que tu alma esté siempre con Dios.
56. Piensa en cosas buenas, para que siempre hagas cosas buenas.
57a. Los pensamientos de un hombre no se le ocultan a Dios.
57b. Que tu mente esté libre de todo mal.
58. Sé digno de Aquel que se da dignado llamarte hijo y actúa en todo como un hijo de Dios.
59. Llamas Padre a Dios: recuerda esto en tus acciones.
60. Un hombre casto y sin mancha tiene poder junto a Dios como un hijo de Dios.
61. Una mente buena es la casa de Dios.
62. Una mente mala es la casa de cosas malas.
63. Si liberas a una persona injusta de su mal proceder, lo castigas como Dios quiere.
64. Esfuérzate no por aparecer justo sino por ser justo, porque la apariencia usurpa el verdadero ser.
65. Honra lo que es justo sólo por serlo.
66. No puedes ocultar a Dios tus actos injustos, y tampoco tus pensamientos.
67. El hombre temperante es puro ante Dios.
68. Huye del libertinaje.
69. Practica la prudencia.
70. Domina los placeres.
71a. Vence el cuerpo en todo.
71b. Si amas el placer no escaparás del libertinaje.
72. Dios no escucha al que ama el placer.
73. Una vida lujuriosa conduce a la ruina.
74. Que la razón guíe tus acciones (cf. Si 37,16).
75a. Es terrible ser esclavo de una pasión.
75b. Cuantas pasiones tiene el alma, tantos (son) sus dueños.
76. El amor al dinero demuestra amor al cuerpo.
77. Adquiere las cosas del alma como seguras.
78. Pon a un lado las cosas del cuerpo tanto como puedas.
79. Considera como tu única posesión sólo lo bueno.
80. Quien quieras ser en la oración, sé así siempre.
81. Cuando deliberadamente arrojes tus mejores posesiones al barro, entonces estando puro, pídelo algo a Dios.
82a. La clase de persona que desees ser junto a Dios, sé así ahora.
82b. Desprecia las cosas mundanas compartiéndolas.
82c. Recuerda que estás después de Dios.
82d. El alma de un hombre piadoso es dios en un cuerpo.
82e. El que piensa mal de Dios, insulta a Dios.
83. Una lengua blasfema es una prueba de una mente malvada.
84. Deja que tu lengua hable bien, especialmente sobre Dios.
85. Nadie puede infligir un mal a Dios; pero el blasfemo es el más impío, porque si pudiera dañaría a Dios.
86a. El autocontrol (enkrateia) es la base de la piedad.
86b. La meta de la piedad es la amistad con Dios.
87. Trata a una persona piadosa como a ti mismo.
88. Ora para que recibas no lo que deseas, sino lo que necesario y útil.
89. Como esperas ser tratado por tu prójimos, así trátalos tú (cf. Mt 7,12; Lc 6,31).
90. Lo que critiques, no lo hagas.
91a. Que nadie te persuada de hacer sino lo mejor.
91b. Aunque alguien te quite lo que te fue dado, no te enojes.
92. Lo que Dios concede, nadie lo puede quitar.
93. Piensa cuidadosamente antes de iniciar cualquier acción para no repetir un error.
94. Las acciones que no quieras que Dios vea, no las hagas.
95a. Antes de hacer algo, piensa en Dios.
95b. Que tu luz preceda a tus acciones.
96. La impiedad más grande contra Dios es la opresión del hombre.
97. El alma es iluminada por el conocimiento de Dios.
98. Practica el autocontrol.
99. No tiendas hacia lo que no es natural.
100. Busca las causas de las cosas buenas.
101. No ames lo que (pertenece) al cuerpo.
102. Las acciones vergonzosas hacen impuro al hombre.
103. La refutación de una opinión necia limpia el alma.
104. Dios conduce las buenas acciones de los hombres.
105. A nadie consideres como enemigo.
106a. Ama a tu semejante (cf. Mt 22,37. 39; Mc 12,30-31; Lc 10,27).
106b. Ama a Dios más que a tu propia alma (cf. Mt 22,37. 39).
107. No es difícil para los pecadores llegar a ser como los no pecadores.
108a. La excesiva comida obstaculiza la pureza.
108b. La intemperancia conduce a la impureza.
109. Comer un animal es una acción indiferente, pero es más razonable abstenerse.
110. Una persona no se define por la comida y bebida que consume, sino por aquellas acciones que provienen de un mal carácter (cf. Mt 15,11).
111. Cualquier comida que se come bajo la influencia del placer te mancha.
112. No trates de agradar a la multitud.
113. Todo lo que hagas bien, considera que es Dios la causa.
114. Dios no es el causante del mal.
115. No adquieras más de lo que el cuerpo necesita.
116. El oro no rescata el alma del mal.
117. No has nacido para regodearte en lo que Dios provee.
118. Adquiere aquellas cosas que nadie puede quitarte.
119. Procede con lo que debería ser como si fuera.
120. Practica la magnanimidad.
121a. No te rodees de aquellas cosas que, si las despreciaras, rectamente te darían renombre.
121b. Posee aquellas cosas de las que estás rectamente orgulloso.
122. Ora a Dios por aquello que es digno de Dios.
123. Haz de tu inteligencia una guía para tu vida.
124. Pregunta a Dios sobre aquello que no puedas obtener de los hombres.
125. Pide como recompensa por tu gran esfuerzo aquellas cosas que se obtienen sólo mediante un gran esfuerzo.
126. La oración de un perezoso es una palabra vacía.
127. Desprecia lo que no necesitarás después de tu separación del cuerpo.
128. No pidas a Dios posesiones que no podrás conservar.
129. Ejercita tu alma para que se valore a sí misma cerca de Dios.
130. No valores lo que un mal hombre pueda quitarte.
131. Considera bueno sólo lo que le agrada a Dios (cf. 197).
132. Lo que es digno de Dios también lo es de un hombre bueno.
133. Lo que no contribuye a la alegría de Dios, tampoco (contribuye) a la del hombre.
134. Desea aquello que Dios también desearía.
135. Es hijo de Dios quien valora sólo lo mismo que Dios valora.
136. Mientras el cuerpo está lleno de deseo, el alma no conoce a Dios.
137. El principio de la avaricia es el deseo de las posesiones.
138. La injusticia es consecuencia del amor de sí mismo.
139a. El cuerpo produce pequeños disturbios al alma.
139b. El amor por el placer hace al cuerpo ingobernable.
140. Todo exceso es un enemigo del alma.
141. Si amas lo que no debes, no amarás lo que debes.
142. Si no aspiras a lo que es bueno perderás lo que es bueno.
143. La mente del sabio siempre está con Dios.
144. Dios habita en la mente del sabio.
145. El sabio es reconocido por algunos.
146. Todo clase deseo es insaciable, por eso es imposible de gobernar.
147. Lo que es sabio siempre es semejante a sí mismo.
148. Es suficiente para la felicidad el conocimiento y la imitación a Dios.
149. La vanidad hace a una mala persona aún peor.
150. La adulación hace insoportable la maldad.
151. Deja que tu lengua obedezca a tu mente.
152. Es mejor tirar una piedra sin finalidad que una palabra.
153. Piensa cuidadosamente antes de hablar para no decir cosas que no deberías.
154. Palabras sin sentido merecen el reproche.
155. El mucho hablar no puede evitar el pecado (cf. Pr 10,19).
156. La sabiduría acompaña a la brevedad en el hablar.
157. El hablar mucho es un signo de ignorancia.
158. Ama la verdad.
159. Trata a la mentira como a un veneno.
160. Que el tiempo (oportuno) guíe tus palabras.
161. Habla cuando no debas permanecer en silencio.
162a. Sobre lo que no sabes, permanece callado.
162b. Habla cuando debas sobre lo que sabes.
163a. Una palabra inoportuna es la prueba de una mente malvada.
163b. Cuando es necesario actuar, no hables.
164a. En la asamblea no te esfuerces por hablar primero.
164b. Hablar y permanecer en silencio requieren el mismo conocimiento.
165a. Es mejor decir la verdad y perder que ganar con el engaño.
165b. Quien vence con el engaño, pierde su integridad.
165c. Las palabras falsas son testigos del mal.
165d. Drástica situación en que una mentira es apropiada.
165e. Cuando pecarías diciendo la verdad, entonces seguramente no pecarías hablando falazmente.
165f. A nadie decepciones, menos aún a quien busca consejo.
165g. Al consultar a muchas personas reconocerás mejor lo que es mejor.
166. La persona fiel es una guía para toda buena acción.
167. La sabiduría conduce el alma hacia Dios.
168. Nada está tan próximo a la sabiduría como la verdad.
169. Una misma naturaleza no puede ser al mismo tiempo fiel y amante de la mentira.
170. La fe no puede tener nada en común con una naturaleza cobarde y servil.
171a. Si eres fiel, no desees hablar sobre cosas que deberías estar escuchando.
171b. Cuando estés entre creyentes, (prefiere) más escuchar que hablar.
172. El hombre amante de los placeres es inútil en todo.
173. Habla sobre Dios sólo si eres irreprochable.
174. Los pecados de un ignorante son un reproche a sus maestros.
175. Están muertos ante Dios quienes por su causa el nombre de Dios es vilipendiado.
176. El hombre sabio es un bienhechor después de Dios.
177. Que tu modo de vida confirme tus palabras entre quienes te escuchan.
178. Nunca pienses en hacer lo que no se debería.
179. Lo que no desees padecer, no lo hagas.
180. Lo que es vergonzoso hacer, también es vergonzoso pedírselo a otro.
181. Hasta en tu espíritu, purifícate de tus pecados.
182. Al gobernar hombres recuerda que eres gobernado por Dios.
183. El que juzga a un hombre es juzgado por Dios (cf. Mt 7,1; Lc 6,37).
184. Hay más peligro en juzgar que en ser juzgado.
185. Hiere a un hombre con lo que sea menos con palabras.
186. Si puedes engañar a un hombre con palabras, no puedes engañar a Dios.
187. No es una desgracia poseer conocimiento y ser vencido con un argumento.
188. En cuestiones de fe el amor de la fama causa la perdida de la fama.
189. Honra la fidelidad siendo fiel.
190. Respeta al hombre sabio como a una imagen viviente de Dios.
191. Considera al hombre sabio como sabio aún cuando esté desnudo.
192. A nadie honres por sus muchas posesiones.
193. Es difícil para un hombre rico salvarse (cf. Mt 19,23; Mc 10,23; Lc 18,24).
194. Es tan pecaminoso buscar una falta en un hombre sabio como en Dios.
195. Cuando intentes hablar sobre Dios, considera que se te han confiado las almas de tus oyentes.
196. No es posible vivir bien si verdaderamente no tienes fe.
197. Considera sólo lo que es noble para ser bueno y sólo lo que corresponde a Dios para ser noble.
198. Haz grandes cosas, no prometas grandes cosas.
199. Nunca serás un sabio si piensas que lo eres antes de serlo.
200. Una gran prueba muestra al hombre fiel.
201. Considera el fin de la vida, para vivir según Dios (cf. 1 P 4,6).
202. No consideres malo lo que no es vergonzoso.
203. El resultado del mal es la insolencia, y el de la insolencia la destrucción.
204. La pasión no crecerá en el corazón de un hombre fiel.
205. Cada pasión del alma es un adversario de la razón.
206. De lo que hagas movido por la pasión, te arrepentirás.
207. Las principales enfermedades son las pasiones.
208a. La maldad es una enfermedad del alma.
208b. La injusticia es la muerte del alma.
209. Considérate fiel sólo cuando hayas separado las pasiones del alma.
210a. Trata a todos los hombres como si fueras un bienhechor de la entera humanidad.
210b. Como quieres que tus prójimos te traten, también (trátalos) tú a ellos (cf. Mt 7,12; Lc 6,31).
211. Tratando mal a los hombres, te maltratas a ti mismo.
212. Una persona fiel no obra mal contra nadie.
213. Ora para que puedas hacer el bien a tus enemigos (cf. Mt 5,44; Lc 6,27-28).
214. Un hombre sabio le parece inútil a las multitudes.
215. No puedes vivir bien sin Dios.
216. Soporta todo para vivir según Dios.
217. Dios no oye la oración del hombre que no escucha al necesitado.
218. Para un filósofo otro filósofo es un regalo de Dios.
219. Honrando a un filósofo, te honrarás a ti mismo.
220. Vive como un creyente.
221. Cuando alguien te llama hijo, recuerda hijo de quién te llama.
222. Llamas Padre a Dios, recuérdalo en tus acciones (cf. 59).
223. Que tus palabras de fe estén llenas de piedad.
224. En todo lo que hagas ten a Dios ante tus ojos.
225. Es terrible confesar a Dios como Padre haciendo algo vergonzoso.
226. El que no ama a un sabio, no se ama a sí mismo.
227. Que el filósofo no considere ningún bien como propio.
228. Es impío para quienes comparten a Dios, y (Dios) como Padre, no compartir los bienes.
229. Quien no valora al filósofo es desagradecido con Dios.
230a. Se te permite renunciar al matrimonio para que vivas como un compañero de Dios.
230b. Contrae matrimonio y ten hijos sabiendo que ambos son difíciles; si sabes esto, como sabes que una batalla puede ser ardua pero tú serás valiente, entonces cásate y ten hijos.
231. Todo (marido) intemperante es un adúltero con su esposa.
232. Nada hagas sólo por el placer sensual.
233. Debes saber que eres un adúltero, aunque sólo pienses en cometer adulterio. Y que tu proceder sobre todo pecado sea el mismo.
234. Al llamarte a ti mismo creyente, confiesas que no pecarás contra Dios.
235. Considera la modestia como la disciplina de la mujer creyente.
236. Un hombre que se divorcia de su esposa reconoce que ni siquiera es capaz de gobernar a una mujer.
237. Una mujer modesta es la gloria del esposo.
238. Respetando a tu esposa, conservas su respeto.
239. Que el matrimonio de los creyentes sea una lucha por la moderación.
240. Si dominas el estómago, también dominas los deseos sexuales.
241. Ten cuidado de la aprobación de los no creyentes.
242. Lo que recibes gratuitamente de Dios, también entrégalo gratuitamente (cf. Mt 10,8).
243. No hallarás una multitud de creyentes, porque la bondad es poco frecuente.
244. Después de Dios, honra al sabio.
245. Cuando te corrigen para que seas sabio, agradece a quienes te corrigen.
246. El que es incapaz de soportar a un sabio, tampoco puede soportar la bondad.
247. Queriendo ser fiel, ante todo no peques, pero si lo (haces), no (cometas) el mismo pecado dos veces (cf. Si 7,8).
248. No estudies una ciencia que es indigna de Dios.
249. Reconoce que el exceso de estudio es superfluo para el alma.
250. Es un hombre sabio el que examina las cosas de Dios de una manera digna.
251. Sin aprender no puedes amar a Dios; abraza aquello (el aprender) como necesario.
252. El hombre sabio ahorra su tiempo.
253a. Utiliza tu libertad de lenguaje con cautela.
253b. Para el sabio también el dormir es cuestión de temperancia.
254. Te afligirás más por los niños que viven mal que por los que (ya) no viven.
255. No podemos controlar la duración de la vida, pero podemos controlar si vivimos bien.
256. Los niños que no creen, no son niños.
257. El hombre de fe soporta la perdida de los hijos con acción de gracias.
258. No consideres a alguien filósofo si no confías totalmente en él.
259. No permitas que un filósofo sea calumniado.
260. Preocúpate por ser un bienhechor de la comunidad humana.
261. Considera incluso el justo castigo de alguien como abominable.
262. Si deseas vivir felizmente no hagas muchas cosas; porque ocupándote de muchas cosas, las harás mal.
263. No recojas más de lo que has depositado (cf. Platón, Leyes, 913c), porque no podrás vivir autosuficientemente.
264a. Deja tus posesiones para seguir la recta enseñanza (cf. Mt 19,21; Mc 10,21; Lc 18,22).
264b. Serás libre de todas las cosas sirviendo a Dios (cf. Mt 19,21; Mc 10,21; Lc 18,22).
265. Deja de comer deseando (comer) más.
266. Comparte tu comida con todos.
267. Para alimentar al pobre también es bueno ayunar.
268. Que toda bebida te sea placentera.
269. Pero cuídate de la ebriedad como de una locura.
270. El hombre dominado por su estómago es como un animal.
271. Nada bueno procede de la carne (cf. Rm 7,18; Ga 6,8).
272. La dulzura de un placer vergonzoso rápidamente se va, pero el reproche permanece.
273. Verás hombres que, para mantener el resto de sus cuerpos sanos, cortan sus extremidades y las arrojan; ¿no es mejor hacer eso por causa de la temperancia?
274a. Considera el dominio del cuerpo la ciencia más importante.
274b. La posesión de bienes no detendrá el deseo de posesiones.
275. No existe nada que prive a un filósofo de su libertad.
276. Considera los placeres inevitables como necesarios.
277. Todos oran para tener cosas buenas, pero los que verdaderamente participan en la razón divina las adquieren.
278. Como filósofo sé grave más que burlón.
279. Que tu ironía sea rara y oportuna.
280a. La risa inmoderada es un signo de negligencia.
280b. No te permitas más disipación que una sonrisa (cf. Si 21,20).
281. Muéstrate más bien serio que disipado.
282. Que tu vida sea un combate por la rectitud.
283. Es mejor no pecar, pero si pecas es mejor reconocerlo que ignorarlo.
284. Un filósofo no es un fanfarrón.
285. Considera grande la sabiduría porque puedes ayudar a superar la falta de educación de los ignorantes.
286. Considera vergonzoso, como una persona razonable, ser alabado en público.
287. Las almas de los sabios tienen un deseo insaciable de venerar a Dios.
288. Lo que hagas, hazlo bajo la dirección de Dios.
289. Piensa en Dios más continuamente que lo que respiras.
290. Lo que haya que hacer (hazlo) sólo con instrucción, no lo hagas sin instrucción.
291. No ames la carne.
292. Después de Dios ama a un alma buena.
293. Poder soportar la ira de los familiares va de acuerdo con la filosofía.
294. La temperancia es la riqueza del filósofo.
295. No juzgues que algo es bueno si no puedes compartirlo con otros ni dejarlo tú mismo.
296. Nada que no se comparte es bueno.
297a. No consideres un pecado menor que otro.
297b. Considera todo pecado un sacrilegio.
298. Así como deseas ser alabado por tus éxitos, también espera ser culpado por tus pecados.
299. Desdeña los reproches de aquellos cuyas alabanzas desprecias.
300. Acumular riquezas es inhumano, pero también aceptarlas es contrario a la filosofía.
301. Si soportas tanto por el alma como soportas por el cuerpo, serás sabio.
302. Nada de lo que existe es perjudicial para el sabio.
303. En todo lo que hagas llama a Dios como testigo.
304. Dios confirma las buenas acciones de los hombres.
305. Un demonio malvado guía las malas acciones.
306. No puedes obligar a un sabio a hacer lo que no quiere, (como tampoco puedes obligar) a Dios.
307. Un hombre sabio muestra Dios a los hombres.
308. Dios se siente más orgulloso de todas sus obras que un sabio.
309. Nadie es más libre ante Dios que el hombre sabio.
310. Todas las posesiones de Dios, también lo son del sabio.
311. Un hombre sabio participa en el reino de Dios.
312. Un hombre malvado no aceptará la providencia de Dios.
313. Un alma malvada huye de Dios.
314. Todo lo mezquino es enemigo de Dios.
315. Considera tu inteligencia como la esencia de la humanidad.
316. Donde esté tu inteligencia, estará tu felicidad.
317. No busques la felicidad en la carne.
318. Lo que no daña al alma, tampoco (daña) al hombre.
319. Después de Dios, honra al hombre filósofo, como un servidor de Dios.
320. Es verdaderamente magnífico fatigarse por la carpa de tu alma, pero es bienaventurado poder ponerla a un lado suavemente cuando debes.
321. No seas la causa de tu propia muerte, pero no te irrites con el que quiere quitarte tu cuerpo.
322. El que por su maldad priva violentamente a un sabio de su cuerpo le hace un beneficio, porque lo libra de sus ataduras.
323. El temor de la muerte aflige a un hombre de alma sin experincia.
324. Sería mejor que las armas homicidas no existieran, pero como existen, no pienses que son para ti.
325. Especialmente en lo relacionado con la fe, ningún fingimiento permanece oculto por mucho tiempo.
326a. Como sea tu carácter, también será tu vida.
326b. Un carácter piadoso produce una vida feliz.
327. El que desea el mal a otro, es el primero en sufrir el mal.
328. Que un hombre desagradecido no te impida hacer el bien.
329. Si cuando te piden das algo de buen grado, no juzgues eso más digno que quien lo recibe.
330. Utilizas mucho mejor los bienes compartiéndolos gustosamente con el necesitado.
331. Convence a un hermano que carece de juicio a no obrar por ignorancia y así preservarse si obra de modo irremediable.
332. Esfuérzate por vencer a todo hombre en prudencia (También se puede traducir por: benevolencia, cordura, buen juicio).
333. No tendrás comprensión hasta que sepas que no la tienes.
334. Practica el autocontrol (cf. 98).
335. Los miembros del cuerpo son un lastre para quien no los usa.
336. Es mejor servir a otros que ser servido por alguien.
337. No debe enojarse aquel a quien Dios no libera del cuerpo.
338. Considera peligroso no sólo defender una enseñanza nueva, sino también escucharla (cf. 296).
339. Cualquiera que da regalos con reproches ultraja.
340. Quien atienda a los huérfanos será un padre de muchos hijos y amado por Dios.
341. El que sirva por la gloria, sirve por un salario (cf. Mt 6,1-4).
342. Si has dado algo para ser conocido, no lo diste por la humanidad, sino para tu propio placer.
343. No exacerbes la ira de la multitud.
344. Aprende lo que debe hacer quien desea ser feliz.
345. Es mejor morir de hambre que dañar el alma con la intemperancia del estómago.
346. Considera que tu cuerpo lleva la impronta del alma; consérvalo entonces puro.
347. Lo que el alma busque inhabitando en el cuerpo, le acompañará como un testigo cuando vaya al juicio.
348. Los demonios impuros se disputarán la posesión del alma impura.
349. Los demonios malvados no impiden al alma fiel y buena (seguir) el camino de Dios.
350. No hables sobre Dios con todos.
351. No es seguro para los extraviados por una creencia escuchar sobre Dios.
352. Decir la verdad sobre Dios es un riesgo no pequeño.
353. No digas nada sobre Dios que no hayas aprendido de Dios.
354. Nada impío digas sobre Dios.
355. Honra una palabra verdadera sobre Dios como a Dios mismo.
356. No digas una palabra sobre Dios si no estás manchado con obras impías.
357. Una palabra verdadera sobre Dios es la palabra de Dios.
358. Cuando estés convencido que amas a Dios, entonces habla sobre Dios a quienes puedas persuadir.
359. Que tus obras de amor a Dios precedan toda palabra sobre Dios.
360. No cultives el hablar sobre Dios a la multitud.
361. Habla menos sobre Dios que sobre tu alma.
362. Es más deseable permitir una palabra casual sobre el alma que sobre Dios.
363a. Podrás dominar el cuerpo de un hombre que ama a Dios, pero no te adueñarás de su inteligencia.
363b. Como un león tiene poder sobre el cuerpo de un sabio, así también el tirano (controlará sólo) su cuerpo.
364. Cuando el tirano amenaza, recuerda sobre todo a quién perteneces.
365. Considera un traidor de Dios a quien habla una palabra sobre Dios a quienes no tienen derecho de escucharla.
366. Hablando sobre Dios el silencio es más precioso que las explicaciones temerarias.
367. El que dice mentiras sobre Dios calumnia a Dios.
368. Un hombre que no tiene nada verdadero para decir sobre Dios es abandonado por Dios.
369. El que no venera a Dios no puede conocerlo.
370. No puede adorar a Dios el que es injusto con los hombres.
371. El amor a la humanidad es el fundamento del culto a Dios.
372. El que se preocupa de todos los hombres y reza por ellos debe ser considerado como verdaderamente de Dios.
373. Realmente es propio de Dios salvar a los que ha elegido.
374. Pero es de hombres piadosos orar para que Dios dé la salvación.
375. Cuando tu oración está bajo la dependencia de Dios, entonces considera que tienes poder de parte de Dios.
376a. Un hombre digno de Dios es un dios entre los hombres.
376b. Verdaderamente Dios es el más grande, y un hijo de Dios lo más cerca mejor.
377. Es mejor no tener nada que tener muchas posesiones y no compartirlas.
378. Si cuando puedes no das al necesitado, no recibirás de Dios cuando necesites.
379. Compartir alimento con el necesitado con toda el alma es un regalo pequeño, pero por la buena disposición es grande ante Dios (cf. Mc 12,30; Dt 6,5 LXX).
380. Quien cree en un Dios que no se preocupa por nada, es como uno que no cree, menos que un ateo.
381. Honra mejor a Dios el que conforma su mente a Dios, hasta donde puede.
382. Dios realmente no necesita nada, pero se alegra en quienes comparten con los necesitados.
383. Que las palabras de los creyentes sean pocas, pero muchas las obras.
384. Un creyente deseoso de aprender es un obrero de la verdad.
385. Confórmate a las circunstancias para ser feliz.
386. A nadie temerás, si a nadie dañas.
387. Un tirano no puede quitar la felicidad.
388. Haz espontáneamente lo que debes hacer.
389a. No hagas nunca lo que no debes hacer.
389b. Afirma todo menos que eres sabio.
390. La causa de las buenas obras atribúyesela a Dios.
391. Ningún hombre sabio mira abajo, hacia la tierra o hacia las mesas.
392. El filósofo debe ser libre no sólo de nombre sino también de verdad (Literalmente: “de alma”).
393. Abstente de mentir, pues el que engaña también es engañado.
394. Saber quién es Dios; saber el significado de que Él está en ti.
395. Un hombre bueno es una hermosa obra de Dios.
396. Miserables son quienes dan a la palabra una mala reputación.
397. No destruye el alma la muerte sino la mala vida.
398. Cuando sepas por qué existes, te conocerás a ti mismo.
399. No se puede vivir según Dios sin obrar moderadamente, honradamente y rectamente.
400. La vida de un hombre incrédulo es una vergüenza.
401. Nunca compartas, ni involuntariamente, la palabra de Dios con aquellos de naturaleza mala.
402. La fe guía el alma de la tierra hacia Dios.
403. No llegarás a conocer la grandeza de un alma sabia sino sólo en la grandeza de Dios.
404. Lo que Dios da, nadie puede quitarlo.
405. Lo que el mundo ofrece no puede guardarse seguro.
406. El conocimiento de Dios es una sabiduría divina.
407. Un alma impura no debe osar hablar sobre Dios.
408. Examina las obras de un hombre antes que las palabras.
409. No creas todo lo que oigas.
410. Es fácil hacer suposiciones sobre Dios, pero decir la verdad sólo es posible para el justo.
411. No atormentes a tu cuerpo con tu alma, ni atormentes tu alma con los placeres del cuerpo.
412. Acostúmbrate a suministrar a las necesidades de tu cuerpo con moderación, y a las del alma piadosamente.
413. Alimenta a tu alma con la palabra divina, pero a tu cuerpo con alimentos simples.
414. Acostumbra a tu alma a alegrarse con todo lo bueno para gozarse.
415a. El alma que se alegra con las cosas pequeñas es deshonrada ante Dios.
415b. El alma del sabio escucha a Dios.
416. A través de Dios el alma del sabio sintoniza con Dios.
417. El alma del sabio siempre percibe a Dios.
418. El alma del sabio siempre está unida a Dios.
419. El corazón de quien ama a Dios está seguro en las manos de Dios (cf. Sb 3,1).
420. Por la palabra de Dios el alma se eleva hacia Dios.
421. El sabio acompaña a Dios, y Dios al alma del sabio.
422. El que gobierna se alegra en lo que gobierna, y Dios se goza en el sabio.
423. El que gobierna es inseparable de lo que gobierna, también Dios vigila y cuida al sabio.
424. El hombre sabio es gobernado por Dios, por esto también es bienaventurado.
425. El alma del sabio es examinada por Dios a través del cuerpo.
426. No es la lengua del sabio lo que es valorado por Dios, sino su prudencia.
427. Aunque silencioso el hombre sabio honra a Dios, sabiendo ante quién está, en silencio.
428. No es confiable quien no controla el estómago y sus órganos inferiores.
429. El hombre intemperante deshonra a Dios.
430. El conocimiento de Dios hace un hombre lacónico.
431. La ignorancia (Otra versión posible: “la inexperiencia...”) produce muchas palabras sobre Dios.
432. El hombre que contempla a Dios no alardea con mucha jactancia.
433. El hombre elegido hace realmente todo según Dios, pero no afirma ser (elegido).
434. El hombre fiel está siempre temeroso, hasta que llega a Dios.
435. El hombre que se sacia con una comida opípara y siempre duerme acompañado de noche no puede escapar de la sociedad (con sus pasiones).
436a. El destino no hace un creyente.
436b. El destino no gobierna la gracia de Dios, porque sino también (gobernaría) a Dios.
437. Un hombre fiel recibe negativamente los impulsos del cuerpo.
438. Un hombre fiel es alimentado por la temperancia.
439. Conoce las palabras y las obras de Dios, y hónralo como corresponde.
440. Considera que nada de lo que es malo es propio de Dios.
441. Un alma fiel es pura, sabia y profeta de la verdad de Dios.
442. No amarás a Dios si no tienes en ti lo que es propio de Dios (cf. Mt 22,37; Mc 12,30; Lc 10,27; Dt 6,5 LXX).
443. Conoce que como es querido así (quiere).
444. No amando a Dios no estarás ante Dios.
445. Acostúmbrate a mirar siempre hacia Dios.
446. Contemplando a Dios te contemplas a ti mismo.
447. Contemplando a Dios harás que tu inteligencia se conforme a Dios.
448. La adoración está en ti, no la insultes con los deseos del cuerpo.
449. Mantén sin mancha tu cuerpo, como la vestimenta del alma dada por Dios, como también mantienes sin mancha la túnica, la vestimenta de la carne.
450. La mente del sabio es un espejo de Dios.
451. No permitas a un alma intemperante hablar de sobre Dios.

 

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