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El Testigo Fiel
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Polícrates de Éfeso: Carta al papa Víctor
Se conoce como práctica «cuartodecima» a la costumbre antiquísima de celebrar la Pascua el día 14 de nisán, es decir, el día de la primer luna llena luego del equinoccio de primavera, independientemente del día de la semana en que cayera; se opone a la práctica de los «dominicales», es decir, de aquellos que sostenían que debía celebrarse la pascua al domingo siguiente a la primer luna llena del equinoccio de primavera, por ser el domingo el "kyriake hemera», el Día del Señor, que es la costumbre que finalmente prevaleció (y es la seguida actualmente), fijada para toda la Iglesia por el concilio de Nicea en el año 325.
Los cuartodecimanos reivindicaban pertenecer a la tradición del apóstol Juan, a través de san Policarpo y grandes nombres de las iglesias de Asia. La práctica de los dominicales, adoptada en muchas iglesias, entre ellas en la romana, fue imponiéndose poco a poco, hasta que a fines del siglo II eran pocas las iglesias -aunque muy antiguas, mayormente del Asia Menor- las que aun reivindicaban la práctica cuartodecimana.
Roma nunca había podido convencer a estas iglesias, ni estas iglesias a Roma, de modo que la práctica no era uniforme. En este contexto el papa Víctor, en un inadecuado golpe de fuerza, pretende excomulgar a los obispos disidentes, y levanta reacciones no sólo entre los cuartodecimanos, sino también en otros (como lo vemos en san Ireneo) que, aunque no eran cuartodecimanos, les parecía que la múltiple práctica no afectaba a la unidad en la fe.
Según parece, el papa Víctor había pedido a los obispos de Asia que celebraran un concilio sobre este tema, y reunidos los obispos, deciden el envío de una misiva a Víctor, de la que se encargo Polícrates de Éfeso, aprobado por los demás.
De esa carta nos queda un fragmento de 8 párrafos citado por Eusebio en el libro V (cap 24,2-8) de su Historia Eclesiástica. De esta misma carta, cita uno de esos fragmentos también en el libro III (cap 31,3), pero no es uno distinto, sino uno de los que está en contexto en el libro V.
La traducción utilizada es la de Argimiro Velasco Delgado, BAC, 2008 (3ª reimpr.)
Fuentes: CPG 1338

1 Los obispos de Asia, en cambio, con Polícrates en cabeza, seguían persistiendo con fuerza en que era necesario guardar la costumbre primitiva que se les había transmitido desde antiguo. Polícrates mismo, en una carta que dirige a Víctor y a la iglesia de Roma , expone la tradición llegada hasta él con estas palabras:

2 «Nosotros, pues, celebramos intacto este día, sin añadir ni quitar nada. Porque también en Asia reposan grandes luminarias, que resucitarán el día de la venida del Señor, cuando venga de los cielos con gloria y en busca de todos los santos: Felipe, uno de los doce apóstoles, que reposa en Hierápolis con dos hijas suyas, que llegaron vírgenes a la vejez, y otra hija que, después de vivir en el Espíritu Santo, descansa en Efeso.

3 »Y además está Juan, el que se recostó sobre el pecho del Señor y que fue sacerdote portador del pétalon, mártir y maestro; éste reposa en Efeso.

4 »Y en Esmirna, Policarpo, obispo y mártir . Y Traseas, obispo asimismo y mártir, que procede de Eumenia y reposa en Esmirna.

5 »¿Y qué falta hace hablar de Sagaris, obispo y mártir, que descansa en Laodicea , así como del bienaventurado Papirio y de Melitón, el eunuco , que en todo vivió en el Espíritu Santo y reposa en Sardes esperando la visita que viene de los cielos el día en que resucitará de entre los muertos?

6 »Todos éstos celebraron como día de Pascua el de la luna decimocuarta, conforme al Evangelio, y no transgredían, sino que seguían la regla de la fe .  Y yo mismo, Polícrates, el menor de todos vosotros, (obro) conforme a la tradición de mis parientes, a algunos de los cuales he seguido de cerca. Siete parientes míos fueron obispos, y yo soy el octavo, y siempre mis parientes celebraron el día cuando el pueblo desterraba el fermento.

7 »Por lo tanto, hermanos, yo, con mis sesenta y cinco años en el Señor, que he conversado con hermanos procedentes de todo el mundo y que he recorrido toda la Sagrada Escritura, no me asusto de los que tratan de impresionarme , pues los que son mayores que yo han dicho: Hay que obedecer a Dios más que a los hombres» .

 

8 Luego añade esto que dice sobre los obispos que estaban con él cuando escribía y eran de su misma opinión: «Podría mencionar a los obispos que están conmigo, que vosotros me pedisteis que invitara y que yo invité. Si escribiera sus nombres, sería demasiado grande su número. Ellos, aun conociendo mi pequeñez, dieron su común asentimiento a mi carta, sabedores de que no en vano llevo mis canas, sino que siempre he vivido en Cristo Jesús».

 

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