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El Testigo Fiel
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Definición de evangelio y sus etapas de formación

pregunta realizada por Annan
16 de enero de 2013

Reconozco que me he tomado unos meses para contestar (la regunta era del 30 de octubre del año pasado), por dos motivos: porque la pregunta en sí es amplísima, y porque el modo en que está formulada me hace pensar que fuera un trabajo de examen, y no me gusta hacer exámenes ajenos, así que ahora que ya no es trabajo de examen, la contesto.

Definición de evangelio

Hay dos realidades emparentadas pero distintas que reciben el nombre de "evangelio":

-por un lado "evangelio" es el anuncio de salvación realizado por el creyente. Puede ser tan simple como lo que en el NT se llama "kerygma" (es decir, "anuncio"): "Jesús murió y resucitó por ti", o puede consistir en una más larga instrucción -bautismal por ejemplo-, en la que se introduce al candidato en los variados aspectos de la práctica de la fe cristiana. Todo eso es "anuncio del Evangelio", es algo fundamentalmente oral.

-Por otro el evangelio es un tipo de escrito propio de los inicios de la fe cristiana, que se nutre de la literatura bíblica anterior, pero que asume carcaterísticas nuevas y propias, al estar centrado en la persona de Jesús anunciado como El Cristo. Este género literario se cultivó solamente en los inicios de la fe cristiana, y en realidad en un período concreto: la segunda generación de creyentes.

La primera generación tenía el anuncio "fresco", era para pocos, y pensaban que el mundo acabaría inmediatamente. Pero de pronto algunos comenzaron a morir sin haber visto el regreso en gloria de Jesús, por otra parte la fe se comenzó a expandir y ya no se podía contar con que el receptor era un judío que conocía su fe, y otros cambios que fueron empezando a ocurrir a partir del año 50, hasta la gran ruptura del cristianismo con el judaísmo en el año 80.

Posiblemente entre el 60 y el 90 se ubica la redacción de los cuatro evangelios canónicos quizás con la intención de dotar a los misioneros de "manuales de argumentación" más completos que las colecciones de frases de Jesús que ya circulaban entre las comunidades cristianas.

San Lucas y san Juan explican muy bien el propósito de sus respectivos evangelios:

Lucas: "Para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido"  (Lc 1,4); es decir que da por supuesto un creyente ya formado, que ha recibido enseñanzas, y que las quiere profundizar y afianzar.

Por su parte Juan dirá: "estas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Hijo de Dios, y creyendo, tengáis vida en su nombre"; es decir que, nuevamente, profundiza en la figura de Jesús desde un punto de vista específico: Jesús como Hijo de Dios, no le interesan, por ejemplo, los aspectos cotidianos de su vida, que deja palmariamente de lado.

A pesar de que los otros dos no sintetizan tan claramente su propósito, se nota que se trata de la misma clase de escritos, es decir, escritos de profundización en la figura de Jesús como el Salvador, el Cristo.

Por tanto lo primero que hay que descartar de los evangelios es que se trate de biografías: no se ha conservado ninguna biografía de Jesús en el sentido en que nosotros entendemos esa palabra. El que quiera conocer la "vida de" Jesús, tendrá que reconstruirla a través de los evangelios, pero con la clara conciencia de que ellos no son vidas de Jesús, y que por tanto han presentado los datos con un propósito religioso señalado: hacer del relato un anuncio de salvación.

Pasada la generación de los cuatro evangelistas del NT siguieron surgiendo "evangelios", sin embargo notamos que en general se desvían hacia un concepto biografista, y nacen más para satisfacer (muchas veces con datos ficticios) curiosidades en torno a la figura humana de Jesús, o para dar apoyo a tesis teológicas concretas (evangelios gnósticos, docetas, etc).

En todos los evangelios, tanto en los cuatro canónicos como en los apócrifos, puede haber material histórico válido acerca de Jesús, ya que todos recogen tradiciones orales anteriores, sin embargo ese material debe usarse con precaución para no dar por argumentado lo que a lo mejor está simplemente deducido por nosotros.

Etapas de formación

-Hay una etapa preevangélica que está constituida por la transmisión oral de las enseñanzas de Jesús y de su significación e impacto en las comunidades de creyentes. Quizás hubo en esta etapa, que va desde la Pascua (hacia el año 28) hasta aproximadamente el 60, algunos escritos, sobre todo de colecciones de enseñanzas, pero no hay ninguna obra orgánica en torno a la figura de Jesús. Los únicos escritos cristianos que conocemos de tan temprano período son algunas cartas de Pablo (Tesalonicenses, Corintios, Gálatas, Romanos...), y vemos que prácticamente no se detiene en la figura humana de Jesús, y no relaciona el curso de su vida con el hecho salvífico: el centro y horizonte de la reflexión paulina está en la Pascua, y en la vida del creyente, pero no en la vida de Jesús. Dicho de otro modo, si sólo tuviéramos los escritos de Pablo, apenas sabríamos de Jesús que fue judío, que murió (sin que sepamos en qué circunstancias) y que resucitó y vive.

-La segunda etapa es la de las formación de las tradiciones sinópticas, es decir, de las que están tras nuestros tres primeros evangelios. Posiblemente abarca la década del 60: se escriben anécdotas recordadas sobre Jesús, con el molde puesto en su figura como un nuevo Moisés o un nuevo Elías, y por tanto imitando, de alguna manera, el modo de narrar del AT, o haciendo explícitas relecturas de textos del AT aplicados a Jesús. No hay preocupación por la coherencia biográfica de lo narrado, sino por la consistencia teológica y religiosa. Se toman mucha libertad en la localización de las escenas, y en las circunstancias concretas de lo narrado, posiblemente porque la propia tradición oral acerca de Jesús sólo había conservado el núcleo de la enseñanza y no las circunstancias de la misma.

-En una tercera etapa comienzan a ponerse por escrito, para una comunidad determinada, primero, y luego para compartir con otras comunidades. Esto quizás ocurre del 65 al 75 para los sinópticos, que pueden retenerse más o menos en estas fechas (que son solo esquemáticas): Marcos (65), Mateo (70) Lucas (75). Paralelamente se está desenvolviendo la vida de una comunidad un poco más apartada, la comunidad que llamamos Joánica, y que dará lugar, hacia el 80, a la edición del evangelio de Juan.

Estas fechas, que son -insisto- esquemáticas, giran en torno a acontecimientos decisivos: en el 70 la destrucción del templo de Jerusalén, y en el 80 la expulsión definitiva de los cristianos del seno del judaísmo.

Pudo haber para cada evangeio más de una edición, y por tanto pudo haber retoques posteriores, dentro del siglo I, en particular en los finales de Marcos y de Juan.

Bibliografía:

Una obra muy sencilla del P. Luis Rivas, llamada "Qué es un evangelio" puede orientar en torno al concepto literario y teológico de evangelio.

"101 Preguntas (y respuestas) sobre la Biblia", de Raymond Brown trata muchos aspectos de la formación de los evangelios

"Para que tengáis vida", también de R. Brown, explora el concepto joánico de evangelio, y el sentido global de la obra de Juan.

Hay varios Cuadernos Bíblicos Verbo Divino que introducen a los evangelios, como conjunto y uno por uno. Las obras de esa colección suelen ser recomendables.

Hasta aquí lo más sencillo, luego un poco más complejo: para el concepto histórico de Jesús y lo que podemos saber y no saber sobre él y su entorno, con trampolín en los evangelios, la obra fundamental es "Un judío marginal" de Meier.

Las tres obras del papa Ratzinger sobre Jesús abordan los problemas históricos, aunque siempre en el horizonte de una teología de su figura, así que no se solapa con lo anterior, sino que más bien lo supone.

Sobre la oralidad en la tradición de Jesús, la obra que creo fundamental porque abre nuevos caminos, es la muy reciente "Jesús recordado", de Dunn.

Sobre el magisterio en torno a estos temas, viene muy bien tener presente el documento de la Pontificia Comisión Bíblica, si bien puntual y referido a un problema en la enseñanza de la historia de los evangelios, la instrucción «Sancta Mater Ecclesia» (sobre la verdad histórica de los Evangelios), donde plantea con claridad las tres etapas de surgimiento de los evangelios, y la necesidad de un método propio para cada etapa; aunque en aquel momento (1967) el estudio de las tradiciones orales no estaba aun valorizado (y recién está comenzando a estarlo ahora).

Muchas de estas obras (no todas, lamentablemente) se encuentran en la biblioteca de ETF

 

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