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El Testigo Fiel
«Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
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Orar los Salmos
Salmo 40 (39): Acción de gracias y petición de auxilio
[comentario exegético]

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Buscador simple (o avanzado)
El buscador «simple» permite buscar con rapidez una expresión entre los campos predefinidos de la base de datos. Por ejemplo, en la biblioteca será en título, autor e info, en el santoral en el nombre de santo, en el devocionario, en el título y el texto de la oración, etc. En cada caso, para saber en qué campos busca el buscador simple, basta con desplegar el buscador avanzado, y se mostrarán los campos predefinidos. Pero si quiere hacer una búsqueda simple debe cerrar ese panel que se despliega, porque al abrirlo pasa automáticamente al modo avanzado.
 
Además de elegir en qué campos buscar, hay una diferencia fundamental entre la búsqueda simple y la avanzada, que puede dar resultados completamente distintos: la búsqueda simple busca la expresión literal que se haya puesto en el cuadro, mientras que la búsqueda avanzada descompone la expresión y busca cada una de las palabras (de más de tres letras) que contenga. Por supuesto, esto retorna muchos más resultados que en la primera forma. Por ejemplo, si se busca en la misma base de datos la expresión "Iglesia católica" con el buscador simple, encontrará muchos menos resultados que si se lo busca en el avanzado, porque este último dirá todos los registros donde está la palabra Iglesia, más todos los registros donde está la palabra católica, juntos o separados.
 
Una forma de limitar los resultados es agregarle un signo + adelante de la palabra, por ejemplo "Iglesia +católica", eso significa que buscará los registros donde estén las dos palabras, aunque pueden estar en cualquier orden.
La búsqueda no distingue mayúsculas y minúsculas, y no es sensible a los acentos (en el ejemplo: católica y Catolica dará los mismos resultados).
Salmo de acción de gracias y lamentación individual. Quizás fue compuesto de dos salmos independientes, ya que la sección 14-18 se encuentra como salmo independiente, con el número 70 (69). Sin embargo, para algunos intérpretes la primera parte -acción de gracias por una liberación pasada- sirve de introducción a la lamentación.
[1 Del maestro de coro. De David. Salmo.]

2 Yo esperaba con ansia al Señor;
él se inclinó y escuchó mi grito:

3 me levantó de la fosa fatal,
de la charca fangosa;
afianzó mis pies sobre roca,
y aseguró mis pasos;

4 me puso en la boca un cántico nuevo,
un himno a nuestro Dios.
Muchos, al verlo, quedaron sobrecogidos
y confiaron en el Señor.

5 Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor,
y no acude a los idólatras,
que se extravían con engaños.

6 Cuántas maravillas has hecho,
Señor, Dios mío,
cuántos planes en favor nuestro;
nadie se te puede comparar.
Intento proclamarlas, decirlas,
pero superan todo número.

7 Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
8 entonces yo digo: "Aquí estoy
-como está escrito en mi libro-
para hacer tu voluntad."

9 Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas.

10 He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes.

11 No me he guardado en el pecho tu defensa,
he contado tu fidelidad y tu salvación,
no he negado tu misericordia y tu lealtad
ante la gran asamblea.

12 Tú, Señor, no me cierres tus entrañas,
que tu misericordia y tu lealtad
me guarden siempre,
porque me cercan desgracias sin cuento.

13 Se me echan encima mis culpas,
y no puedo huir;
son más que los pelos de mi cabeza,
y me falta el valor.

14 Señor, dígnate librarme;
Señor, date prisa en socorrerme.
[15 Sufran una derrota ignominiosa
los que me persiguen a muerte;

vuelvan la espalda afrentados
los que traman mi daño;
16 que se retiren avergonzados
los que se ríen de mí.]

17 Alégrense y gocen contigo
todos los que te buscan;
digan siempre: "Grande es el Señor"
los que desean tu salvación.

18 Yo soy pobre y desgraciado,
pero el Señor se cuida de mí;
tú eres mi auxilio y mi liberación:
Dios mío, no tardes.
2-4 El comienzo es una secuencia en cuatro escenas rápidas. Un hombre se debate en el lodo de una ciénaga, que amenaza tragárselo aprovechando sus esfuerzos; grita. Alguien lo saca y coloca sus pies en roca firme. Al sentir la solidez bajo los pies, rompe a cantar de gozo y agradecimiento. Un grupo que asistía expresa su confianza en el liberador.
40.2 La forma enfática traduce la expectación, casi la impaciencia del aguardar.
40.3 El lenguaje nos trae la figura de Jeremías en el aljibe fangoso: Jr 38,6.13.
40.4 "Poner en la boca" es fórmula de alcance profético: Dt 18,18; Jr 1,9; 5,14.
40.5 De la experiencia concreta se remonta a una reflexión general en forma de bienaventuranza. "Idolatrías": otros lo interpretan como hombres arrogantes. Prefiero la antítesis vigorosa, recordando Hab 2,18.
6ab Este verso sirve de enlace: prolonga el tema de la confianza, pasa de la tercera a la segunda persona, prepara el tema siguiente. Las proezas las realiza a favor de un pueblo, no por el gusto de exhibir su poder. Es "incomparable": véase Is 40,18; 44,7; Sal 89,7.
6c Comienza el tema central de la expresión verbal, en el siguiente proceso: intento precario de contar - texto escrito - texto interiorizado - proclamación pública. El fracaso es una etapa constituyente.

7-9 Es importante apreciar paralelismos y correlaciones. En esquema: sacrificios / holocaustos, oídos / escrito, vengo / quiero. El primero es un merismo que abarca el culto. El segundo sugiere un encargo oral y uno escrito. El tercero es correlativo del anterior y se articula en dos piezas complementarias: el acto de presentarse y la disponibilidad para ejecutarlo.
7 Los sacrificios se relativizan (Eclo 34,18-35,26). "Cavar los oídos" es metáfora única. La imagen parece fijarse en la hondura corporal que abre el oído hacia el interior del hombre: compárese con Is 50,4s. 40,8a La respuesta es el acto de presentarse o comparecer: compárese con Is 6,8; 50,5.
8b-9 Lo que más interesa del texto es la asimilación del encargo y por implicación del tema. Lo que estaba en un "escrito", pasa a estar "en las entrañas"; el texto de la proclamación está amorosamente asimilado Compárese con Ez 3,3.

10-11 La proclamación se enuncia en cuatro verbos y seis sustantivos. El insistir en formas negativas, el apelar al testimonio de Dios, hacen sospechar algún riesgo en el encargo, como si algo grave indujera al silencio. El verbo positivo, "evangelizar", significa en la vida civil anunciar una buena noticia. Es típico del profeta del destierro, que también tropezaba con resistencia y hostilidad: Is 40,9; 41,27; 52,7; y 60,6; 61,1; Sal 96,2. El "derecho" recurre también en Is 41,2-10; 42,6.21; 45,19; 51,1.5.7. Los otros sustantivos, con posesivo "tu", pertenecen a una tradición ancha, también presente en el salterio. Ahora imaginemos que ha comenzado la predicación, que provoca resistencia, oposición, persecución; el orante invoca el auxilio de quien le encomendó la tarea. Es lo que sigue en 12-18.

12-13 Petición primera con motivación. No esperábamos una confesión de delitos: el orante no se presenta como víctima inocente. La expresión es hiperbólica.

14-18 Con ligeras variantes este texto figura independiente como salmo 70. Caben tres explicaciones, a) Es original la forma autónma, Sal 70; b) el puesto original es el Sal 40, de donde se desgajó como súplica breve, c) Es pieza de repertorio disponible para usos diversos. El texto bíblico actual nos invita a leerlo como parte integrante del salmo.

14-15 Forman la segunda petición, según módulos convencionales.

16-17 Las reacciones están elaboradas en un juego de oposiciones que podemos esquematizar así: los que buscan mi vida / los que te buscan a Ti; los que quieren mi desgracia / los que quieren mi salvación; los que se ríen de mí (lit: dicen ¡Ja, ja!) / los que dicen: ¡Grande es el Señor! El drama se resuelve en un acto teologal.

18 En el último verso retorna el orante con un enfático "yo". Se cierra el cuadrilátero: Tú - los malvados - tus fieles - yo.

La carta a los Hebreos recoge y comenta la parte central del salmo, según la versión griega de los LXX. En vez de "me cavaste oídos", dice "me aparejaste un cuerpo"; traduce "rollo" por "título". De este modo opone el autor a los sacrificios antiguos la entrega del Mesías. De aquí arranca el uso de los antiguos de poner todo el salmo en boca de Cristo y después en boca de la Iglesia. [L. Alonso Schökel]

[n][Los versículos entre corchetes no se leen en la liturgia, posiblemente por su tono imprecatorio. Sin embargo -nótese la curiosidad- sí se leen cuando forman parte del salmo 69, que se recita en la Hora Intermedia los miércoles de la IIIª semana del salterio.][/n]
Los versículos entre [] no se leen en la liturgia
en la liturgia: Salmo 39
se utiliza en:
- lunes de la segunda semana: Hora Intermedia

Para el rezo cristiano

Comentario exegético

Este salmo es famoso por los versos 7-11, citados y comentados en la carta a los Hebreos. Esos versos están encajados entre dos piezas difíciles de acoplar: acción de gracias y súplica: en ese orden; si fuera el orden contrario...

La primera parte (2-4 ó 2-6) es bastante tradicional en el esquema y original en la redacción. Los versos 5-6 podrían ser el texto del canto. La tercera parte (12-18) es bastante convencional, excepto en el orden, y tiene correspondencias con la primera parte. ¿Cómo se coordinan? a) Si se trata de la misma liberación, el orden tradicional está invertido, b) Si se trata de dos casos, la liberación pasada y experimentada (2-6) conforta la súplica en la nueva tribulación. Esto no es raro en el salterio.

La segunda parte se encuentra entre las dos. Empalma con la primera en un proceso lógico: tus proezas me desbordan - quiero contarlas y no doy abasto - tampoco puedo contentarme con sacrificios - porque tú me asignas otra tarea. La segunda parte empalma con la tercera por cinco repeticiones, de las cuales tres son sustanciales: yo canto tu fidelidad y lealtad (11b) / que tu fidelidad y lealtad me guarden (12b); yo amo tu voluntad (9a) /tú ten voluntad de librarme (14a); yo no cohibo los labios (10b) / tú no cohibas la compasión (12a).

En la parte segunda nos interesan dos cuestiones. Primera, la oposición de sacrificios o culto a otras actividades. Tema corriente, también en el salterio (50-51), que aquí aparece marcado por la oposición: "tú no quieres sacrificios / yo quiero cumplir tu voluntad". No enuncia un principio general, sino una misión personal. Y ¿cuál es dicha misión?

Es la segunda cuestión, a) Hay quien identifica "voluntad" divina con la torá, y ésta con el cuerpo entero de la ley de la alianza. Sería un ideal de observancia: véanse Sal 1,2; 37,31; 78,1.5 etc. Esta explicación no satisface: porque torá es muchas veces una instrucción particular; porque el orante habla de una cláusula personal; porque el complejo de la ley incluye culto y sacrificios, aquí relegados, b) La voluntad específica de Dios, el contenido de la instrucción será "evangelizar", proclamar las virtudes y acciones del Señor. Eso sí, no proclamará una pieza aprendida de memoria, sino que la tiene asimilada "en las entrañas". Será "un canto nuevo", de algo vivido. Esta hipótesis explica la concentración del salmo en términos de hablar y las coincidencias con Jr. Ahora bien, la nueva tarea puede ser arriesgada, dolorosa. Por eso suplica. La tarea del Dios conocido y reconocido será librarlo de nuevo. Así cuantos aman la "salvación" corearán la alabanza. [L. Alonso Schökel: Biblia del peregrino]

De los Santos Padres

Catequesis de Juan Pablo II

Catequesis de Benedicto XVI

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