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El Testigo Fiel
«Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde 2003
San Onofre, eremita
fecha: 12 de junio
†: 400 - país: Egipto
otras formas del nombre: Onofrio, Onuphrio, Humphrey, Onophry, «el piloso»
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En Egipto, san Onofre, anacoreta, que en el vasto desierto llevó vida religiosa por espacio de sesenta años.
Patronazgos: patrono de los tejedores; para pedir marido; protector de la castidad y para pedir una buena muerte; popularmente: protector de las prostitutas y contra los riesgos de abusos sexuales.
Tradiciones, refranes, devociones: (En Sicilia):
Santu Nofriu lu pilusu
iu vi prego di ccà gliusu
vui na grazia m’ati a fari
un maritu m’ati a truvari
(San Onofrio «piloso», yo te pido de rodillas, que me hagas una gracia: me hagas encontrar marido)
Los rezaban las jóvenes solteras, de rodillas, en forma letánica, alternando con padrenuestros y avemarías.
Es llamado popularmente «u' pilusu» (el piloso) por su larga barba y el vello que le cubría todo el cuerpo.

Entre los muchos ermitaños que vivieron en los desiertos de Egipto durante los siglos cuarto y quinto, había un santo varón llamado Onofre. Lo poco que sabemos sobre él procede de un relato, atribuido a cierto abad Pafnucio, sobre las visitas que hizo a los ermitaños de la Tebaida. Al parecer, varios de los ascetas que conocieron a Pafnucio le pidieron que escribiera esa relación de la que circularon varias versiones, sin que por ello se desvirtuara la esencia de la historia.

Pafnucio emprendió la peregrinación con el fin de estudiar la vida ermítica y descubrir si él mismo sentía verdadera inclinación a ella. Con este propósito dejó su monasterio y, durante dieciséis días, recorrió el desierto y tuvo algunos encuentros edificantes y algunas aventuras extrañas; pero en el día décimo séptimo quedó asombrado a la vista de un ser al que se habría tomado por animal, pero era un hombre: ¡Era un hombre anciano, con la cabellera y las barbas tan largas, que le llegaban al suelo! ¡Tenía el cuerpo cubierto por un vello espeso como la piel de una fiera y de sus hombros colgaba un manto de hojas!... La aparición de semejante criatura fue tan espantable, que Pafnucio emprendió la huida. Sin embargo, el extraño ser le llamó para detenerle y le aseguró que también él era un hombre y un siervo de Dios. Con cierto recelo al principio, Pafnucio se acercó al desconocido, pero muy pronto ambos entablaron conversación y se enteró de que aquel extraño ser se llamaba Onofre, que había sido monje en un monasterio donde vivían con él muchos otros hermanos y que, al seguir su inclinación hacia la vida de soledad, se retiró ul desierto, donde había pasado setenta años. En respuesta a las preguntas de Pafnucio, el ermitaño admitió que en innumerables ocasiones había sufrido de hambre y de sed, de los rigores del clima y de la violencia de las tentaciones; sin embargo, Dios le había dado también consuelos innumerables y le había alimentado con los dátiles de una palmera que crecía cerca de su celda. Más adelante, Onofre condujo al peregrino hasta la cueva donde moraba y ahí pasaron el resto del día en amable plática sobre cosas santas. De repente, al caer la tarde, aparecieron ante ellos una torta de pan y un cántaro de agua y, tras de compartir la comida, ambos se sintieron extraordinariamente reconfortados. Durante toda aquella noche Onofre y Pafnucio oraron juntos.

Al despuntar el sol del día siguiente, Pafnucio advirtió alarmado que se había operado un cambio en el ermitaño, quien evidentemente se hallaba a punto de morir. En cuanto se acercó a él para ayudarle, Onofre comenzó a hablar: «Nada temas, hermano Pafnucio, dijo; el Señor, en su infinita misericordia, te envió aquí para que me sepultaras». El viajero sugirió al agonizante ermitaño que él mismo ocuparía la celda del desierto cuando la abandonase, pero Onofre repuso que no era esa la voluntad de Dios. Instantes después suplicó que le encomendasen el alma a las oraciones de los fieles, por quienes prometía interceder y, tras de haber dado la bendición a Pafnucio, se dejó caer en el suelo y entregó el espíritu. El visitante le hizo una mortaja con la mitad de su túnica, depositó el cadáver en el hueco de una roca y lo sepultó con piedras. Tan pronto como terminó su faena, vio cómo se derrumbaba la cueva donde había vivido el santo y cómo desaparecía la palmera que le había alimentado. Con esto comprendió Pafnucio que no debía permanecer por más tiempo en aquel lugar y se alejó al punto.

No habría dificultad en reunir una larga bibliografía sobre san Onofre. En el Acta Sanctorum, junio, vol. II, se encontrará una selección más que suficiente de variantes textuales. También hay otras versiones orientales, sobre todo las escritas en copto y en etíope. Véase sobre todo a W. Till en Koptische Heiligen und Martyrer-legenden (1935), pp. 14-19; W. E. Crum, Discours de Pisenthios en Revue de l'Orient chrétien, vol. X (1916), pp. 38-67. A pesar de que Pisenthios no dice nada nuevo sobre Onofre, su sermón demuestra que ya por el año 600, se celebraba con solemnidad su fiesta. Conviene ver notas críticas en Analecta Bolladiana, vol. XLVII (1929), pp. 138-141. No se da por cierta la tesis de que los nombres de Onfroi, Humfrey y sus derivados, que tanto se popularizaron en Francia e Inglaterra durante la Edad Media, se debiesen al culto a san Onofre, importado a Europa por los cruzados: cf. E. G. Withycombe, Oxford Dictionary of English Christian Names (1950). En la imagen: ícono cretense de mediados del siglo XVII.
En este blog se encontrarán diversas tradiciones populares sicilianas referidas a san Onofrio «piloso».

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_1989
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Comentarios
por Rosy (189.164.232.---) - mar , 12-jun-2012, 05:55:21

Algo me recuerda al templo de Santa Elena de la Cruz donde está un Cristo mas o menos en Guadalajara donde se celebró este domingo 10 de Junio de 2012 la Santa Misda de 12:00

por María Gabriela (i) (186.19.188.---) - mar , 12-jun-2012, 10:56:21

San Onofre, ruega por todos nosotros: quienes desean formar una familia, tambien por los consagrados especialmente quienes optaron por la vida monacal, sacerdotal, por las congregaciones de calusura,te pido me conserves a mi y a hugo en la virtud de la castidad, concedenos una buena muerte te pido especialmente por los que hoy en distintas partes del mundo dejaran esta vida terrena. Por la conversion de tantos que no se han encontrado aun con Jesus, y proteje a tantos niños y jovenes de los abusos que otros cometen con ellos.
San Onofre, feliz día y ruega por nosotros. Amen

por M.S. (i) (190.191.45.---) - mar , 12-jun-2018, 01:47:58

SAN ONOFRE , INTERCEDE POR ESTE MUNDO QUE TAN MAL ESTA EN TODO , ESPECIALMENTE EN LOS CASOS SEXUALES QUE SALEN A LA LUZ , INCLUYENDO EN NUESTRA SANTA IGLESIA. TE PEDIMOS CASTOS CONSAGRADOS Y CONSAGRADAS. PROTEJE A LOS NIOS QUE ESTAN EN RIESGOS DE ABUZOZ Y A LAS PROSTITUTAS , PARA QUE ENCUETREN UN CAMINO DE TRABAJO Y DE OCUPACION ...AMENN

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