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El Testigo Fiel
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San Marón, eremita
fecha: 9 de febrero
fecha en el calendario anterior: 14 de febrero
†: c. 423 - país: Siria
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En un monte cercano a Apamea, en Siria, san Marón, eremita, muerto tras una vida de áspera penitencia e intensa piedad. Se fundó después, sobre su sepulcro, un célebre monasterio, en torno al cual fue configurándose la comunidad cristiana a la que dio nombre.

San Marón eligió una morada solitaria no lejos de la ciudad de Cirrus en Siria, y allí, por espíritu de mortificación, vivía casi siempre a la intemperie. Cierto es que tenía una pequeña cabaña cubierta con pieles de cabra para guarecerse en caso de necesidad, pero rara vez la utilizaba. Encontró las ruinas de un templo pagano, lo dedicó al verdadero Dios, y lo convirtió en casa de oración. San Juan Crisóstomo, que lo estimaba mucho, le escribía desde Cucusus, donde estaba desterrado, y se encomendaba a sus oraciones, rogándole le diera noticias suyas con la mayor frecuencia posible. San Marón había tenido por maestro a san Zebino, cuya asiduidad en la oración era tal, que se dice que pasaba días y noches enteras orando, sin experimentar cansancio. Generalmente rezaba de pie, aunque cuando ya era muy anciano, tenía que sostenerse con un báculo. A los que iban a consultarle, respondía con la mayor brevedad posible; tan deseoso estaba de pasar todo su tiempo en conversación con Dios.

San Marón imitó a su maestro en la constancia en la oración, pero trataba a sus visitantes de modo diferente. No sólo los recibía con suma bondad, sino que los invitaba a que se quedaran con él, aunque muy pocos estaban dispuestos a pasar toda la noche en pie, rezando. Dios recompensó sus trabajos con gracias abundantísimas y con el don de curar enfermedades tanto corporales como espirituales. No es sorprendente por tanto, que su fama como consejero espiritual se extendiera por todas partes. Esto le atrajo grandes multitudes, Formó a muchos santos ermitaños y fundó monasterios; sabemos que, cuando menos, tres grandes conventos llevaron su nombre. Teodoreto, obispo de Cirrus, dice que los numerosos monjes que poblaron su diócesis fueron formados por las instrucciones del santo. San Marón fue llamado al premio después de una corta enfermedad, la cual dice Teodoreto, reveló a todos la gran debilidad a que estaba reducido su cuerpo. Los pueblos vecinos se disputaron sus restos. Finalmente obtuvieron el cuerpo los habitantes de un centro relativamente populoso y construyeron sobre su tumba una espaciosa iglesia con un monasterio anexo, cerca de la fuente de Orontes, no lejos de Apamea.

Es opinión común que los maronitas, cuya mayoría vive ahora en el Líbano y tienen una larga y honrosa historia entre los católicos de rito oriental, tomaron su nombre de este monasterio, Bait-Marun. Veneran a San Marón como a su patriarca, y lo nombran en el canon de la misa, de acuerdo con su rito. También veneran a San Juan Maro, de quien se dice que fue su obispo en las postrimerías del siglo siete, pero aun su misma existencia es dudosa.

Casi todo lo que se sabe acerca de San Marón se deriva del Philoteus de Teodoreto y de San Juan Crisóstomo. Sobre los orígenes de los maronitas, véase S. Vailhé en Echos d´Orient para 1901, 1902 y 1906; y P. Dib en DTC., vol. X, cc. l ss.

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedida 1011 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_518
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Comentarios
por Rosy (i) (187.142.163.---) - sáb , 10-feb-2018, 03:20:35

Querido Abel me encantó la vida de San Marón . Veamos En Siria, san Marón eremita eligió una morada solitaria no lejos de la ciudad de cirus en siria y alí, por espíritu de mortificación vivía casi siempre a la interperie. Cierto es que tenía una pequeña cabaña cubierta con pieles de cabra y guarecerse en caso de necesidad , pocas veces la utilizaba.

A los que iban a consultarle, respondía con la mayor brevedad posible tan deseoso estaba de pasar todo su tiempo en comunicación con dios Oh Dios mio yo te amo and I ned you jojoj

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