Eikos VII
Eikos
A nosotros creados por él,
el Creador nos ha mostrado una obra nueva de creación,
desarrollándose en un seno íntegro, y conservándolo inmaculado,
a fin de que al contemplar este milagro
cantemos a la Virgen, diciendo:
Ave, flor de la incorrupción,
Ave, corona de la castidad,
Ave, resplandor de la resurrección,
Ave, imagen de la vida de los ángeles,
Ave, árbol de frutos de luz que alimentan a los fieles,
Ave, árbol de follaje bondadoso en donde muchos se abrigan,
Ave, tú, cuyas entrañas han llevado al liberador de los cautivos,
Ave, tú que has generado al guía de los extraviados,
Ave, tú que obtienes misericordia del Juez de equidad,
Ave, remisión de muchos pecados,
Ave, vestidura de fortaleza para aquellos que estaban desnudos,
Ave, amor vencedor de todos los deseos,
Ave, Esposa inmaculada.
Antífona
Al contemplar el nacimiento milagroso,
desatemos nuestros pensamientos del mundo,
elevémoslos hacia el cielo,
pues para esto el Dios Supremo
ha aparecido sobre la tierra como un humilde hombre.
Ha sido para atraer hacía las alturas a los que le cantan:
¡Aleluya, aleluya, aleluya!