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El Testigo Fiel
«Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003
A Dios Espíritu Santo
Ven Soplo divino
Simeón el Nuevo Teólogo


 

Ven, soplo divino.
Ven, luz verdadera.
Ven, vida eterna.
Ven, misterio escondido.
Ven, tesoro sin nombre.
Ven, realidad inefable.
Ven, persona que excede a la inteligencia humana.
Ven, exultación perenne.
Ven, luz que nunca declina.
Ven, verdadera esperanza de la salvación de todos.
Ven, resurrección de los muertos.
Ven, poderoso, que todo haces, cambias y fijas con una sola orden.
Ven, Tú que eres completamente inesperado, intangible, impalpable.
Ven, Tú que siempre permaneces inmóvil,
Tú que habitas sobre los cielos, aunque a veces también te trasladas por completo y vienes a nosotros que yacemos en las profundidades.
Ven, nombre deseadísimo y celebérrimo, de quien nos es imposible conocer qué es, quién es, o cómo es.
Ven, eterna alegría.
Ven, corona incorruptible.
Ven, púrpura de gran Dios y Emperador nuestro.
Ven, cíngulo brillante como el cristal y de joyas adornado.
Ven, refugio inaccesible.
Ven, púrpura real y diestra de la augusta majestad.
Ven, Tú a quien deseó y desea mi alma miserable.
Ven, Sol, al solo; pues estoy sólo, como ves.
Ven, tú que me separaste y quisiste que estuviera solo en la tierra.
Ven, tú que pusiste en mí el deseo, que me hace desearTe, a quien no se puede aspirar.
Ven, soplo y vida mía.
Ven, consuelo de mi despreciable alma.
Ven, alegría, gloria y mi delicia continua. Te doy gracias cuando te haces un espíritu conmigo, sin confusión, sin cambio ni conversión, porque estando Tú, Dios, por encima de todas las cosas, me has hecho todo para todos. Alimento indescriptible, que de ningún modo puedes ser consumido, Tú te derramas incesantemente en los labios de mi alma, y brotas abundamente en la fuente de mi corazón. Con tu vestido fulgurante quemas a los demonios.

Lávame con el baño de las continuas y santas lágrimas que derraman en tu presencia los que te reciben. Te doy gracias porque me has dado un día sin ocaso, y un sol que no se pone: Tú, que no tienes lugar dónde enconderte y que llenas con tu gloria el universo; que nunca te has escondido de nadie, mientras que nosotros siempre nos hemos escondido de Ti, porque no queremos llegar hasta Ti. ¿Dónde te podrías esconder, si no tienes lugar alguno para descansar? O, ¿por qué habrías de esconderte si nadie puede enfrentarse a Ti? Ahora, por tanto, bondadoso Señor, pon tu tienda en mí y habita en mí; no me abandones hasta la muerte y no te separes de mí, tu siervo, para que te encuentre a la hora de la muerte y después de la muerte, y así pueda reinar contigo, Dios, que reinas sobre todo. Permanece en mí, Señor, y no me dejes solo, para que cuando vengan mis enemigos, que continuamente quieren devorar mi alma, te encuentren a Ti dentro de ella. De este modo, huirán completamente, y no podrán vencerme, porque verán que resides en la morada de mi alma humilde y que eres más fuerte que ellos. Verdaderamente, te has acordado de mí, Señor, cuando estaba en el mundo, y me llamaste sin que me diera cuenta, y me sacaste del mundo, y me pusiste delante de la faz de tu gloria. De este modo, establecido en mi interior, siempre inmóvil, custódiame por tu inhabitación en mí, para que diariamente te mire, y así, estando muerto, viviré, y al poseerte, siendo pobre, seré siempre rico. De este modo, seré más rico que muchos reyes, y comiéndote y bebiéndote y revistiéndome de Tí, disfrutaré de estos bienes con delicias inenarrables. Porque Tú eres completamente bueno, y completamente rico, y en Tí se halla todo gozo, y a Tí corresponde la gloria, santa y consustancial Trinidad, a quien, en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, honran, reconocen, adoran y dan culto todos los fieles, ahora y siempre y por los siglos sin fin. Amén.
Buscador simple (o avanzado)
El buscador «simple» permite buscar con rapidez una expresión entre los campos predefinidos de la base de datos. Por ejemplo, en la biblioteca será en título, autor e info, en el santoral en el nombre de santo, en el devocionario, en el título y el texto de la oración, etc. En cada caso, para saber en qué campos busca el buscador simple, basta con desplegar el buscador avanzado, y se mostrarán los campos predefinidos. Pero si quiere hacer una búsqueda simple debe cerrar ese panel que se despliega, porque al abrirlo pasa automáticamente al modo avanzado.
 
Además de elegir en qué campos buscar, hay una diferencia fundamental entre la búsqueda simple y la avanzada, que puede dar resultados completamente distintos: la búsqueda simple busca la expresión literal que se haya puesto en el cuadro, mientras que la búsqueda avanzada descompone la expresión y busca cada una de las palabras (de más de tres letras) que contenga. Por supuesto, esto retorna muchos más resultados que en la primera forma. Por ejemplo, si se busca en la misma base de datos la expresión "Iglesia católica" con el buscador simple, encontrará muchos menos resultados que si se lo busca en el avanzado, porque este último dirá todos los registros donde está la palabra Iglesia, más todos los registros donde está la palabra católica, juntos o separados.
 
Una forma de limitar los resultados es agregarle un signo + adelante de la palabra, por ejemplo "Iglesia +católica", eso significa que buscará los registros donde estén las dos palabras, aunque pueden estar en cualquier orden.
La búsqueda no distingue mayúsculas y minúsculas, y no es sensible a los acentos (en el ejemplo: católica y Catolica dará los mismos resultados).

Las oraciones básicas de la vida cristiana

A Dios Espíritu Santo

Ven Soplo divino

A Dios Hijo, Jesucristo

A Dios Padre

A Dios Uno y Trino

A María Virgen, Madre de Dios

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Al Sagrado Corazón

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