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El Testigo Fiel
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Hace tiempo asistí a una eucaristía del Camino Neocatecumenal. Comprobé que la eucaristía presentaba diferencias con la Misa, digamos ordinaria. Lo que más llamó mi atención fue la forma de recibir los fieles la sagrada comunión. También me sorprende que, en una misma parroquia, tengan lugar celebraciones de la eucaristía con esas diferencias. ¿Qué opina la Iglesia sobre esas eucaristías que presentan diferencias con respecto a las que participan el resto de los fieles?

pregunta realizada por César
22 de enero de 2018

La diversidad de ritos dentro de una misma comunión de fe es algo que existe en la Iglesia desde sus inicios. Es verdad que eso siempre produce un poco de perplejidad en los fieles: ¿cómo puede ser que si el Misterio es uno, lo celebremos de distintas maneras, y todas sean válidas?

Pero la perplejidad puede ser también ocasión para meditar en que la nuestra no es una religión DE ritos. Los diversos ritos celebran la única eficacia del único misterio, y no se acomodan a la unidad de Dios sino a la multiplicidad de los hombres.

A diferencia del antiguo orden religioso (antiguo me refiero a antes de la encarnación del Verbo), nosotros no tenemos que mover a Dios con nuestro rito: Dios ya se movió, ya es Dios-con-Nosotros. Lo que tenemos que hacer con los ritos es movilizar a los hombres para que descubran esa presencia de Dios y la celebren, y les transforme la vida.

Por eso, pese a algunas reticencias en algunas épocas, la Iglesia siempre aceptó y acepta las diferencias rituales, incluso muy profundas. Aun cuando, por ejemplo, en tiempos del Concilio de Trento se unificaron todos los dispersos ritos occidentales en un único Rito Romano, aun así siguió existiendo el Rito Ambrosiano y el Mozárabe (eso dentro de Occidente).

La Iglesia vela por la santidad del rito, y porque el Misterio esté adecuadamente expresado en cada uno, por eso cada rito requiere una autorización, pero no significa esto que pretenda unificarlos todos en uno único; eso nunca lo ha hecho, ni lo hará. 

En la actualidad tenemos en Occidente, además del rito romano ordinario, los tradicionales mozárabe y ambrosiano, el extraordinario, y esta forma peculiar que utilizan los neocatecumenales, que está aprobada por la Iglesia. No sé si se podría llamar a esta forma un "rito", en el sentido en que la variación respecto del rito ordinario es mucho menor que en los otros casos, pero no tiene nada de inadmisible que se celebre de maneras distintas en una misma parroquia.

Todo esto sin tomar en cuenta las profundas variantes rituales que tenemos con los católicos de Oriente.

Cualquier católico puede participar en cualquier rito católico, sean cuales sean las diferencias rituales, y es una riqueza que lo haga.

Comentarios
por Jatna (i) (200.42.209.---) - vie , 13-dic-2019, 15:13:13

En este caso la noción de la "diversidad de ritos" no aplica, ya que no existe en la Iglesia, en sus más de 20 ritos legítimos, un "rito neocatecumenal". El Camino Neocatecumenal, en sus estatutos aprobados, dice que celebrará según el Roto Latino del Misal Romano, y el mismo Papa Benedicto XVI ha enfatizado esto al aprobar los estatutos.

por Bermejo (213.97.19.---) - jue , 10-dic-2020, 08:37:46

De hecho, no creo que la forma de celebrar del camino neocatecumenal sean meros cambios o variaciones poco significativos, sino que introducen cambios en muchos aspectos, en un claro intento de "desmarcarse" de la tradición. La forma de celebrar, la disposición de los celebrantes y sus posturas, la forma de comulgar y hasta los propios cantos con letras y músicas distintos (de hecho tienen su propio cancionero), hacen que su celebración sea distinta.

En mi caso concreto, con bastantes allegados en el camino, he llegado a ver incluso que este movimiento ha solicitado (y se le ha concedido) construir su propia iglesia particular y privada en el patio de la parroquia a la que están adscritos para no compartirla con los fieles. Esto, naturalmente, ha generado con el tiempo una división, una fractura, hasta el punto de que dentro de la parroquia ya hay dos parroquias: la parroquia misma y el camino neocatecumental. En este caso, no sé yo hasta qué punto es "católico" permitir esta división que está generando fricciones, pues los fieles ven que, si se tiene dinero, se puede hacer lo que se quiera dentro de la Iglesia.

Y es que una cosa es que su movimiento y costumbres estén aprobadas por la Iglesia y otra muy distinto que se pretenda construir una isla cerrada en torno a la cual solo se admiten a los propios, desmarcándose y distanciándose del resto. Poco a poco esto ha generado una especie de "endogamia" religiosa, hasta tal punto que varios de los hijos de los miembros del camino amigos míos han tenido serios problemas porque sus parejas no son ni quieren formar parte del camino, con las consiguientes tensiones familiares producidas por las también fuertes tensiones dentro de un movimiento que no permite estas relaciones. Esto ha costado que alguna familia haya sido expulsada del movimiento con todo el dolor de tener que soportar que sus antiguos correligionarios ahora les nieguen el saludo "por mandato" de la comunidad.

Lo siento, pero yo no apruebo este separatismo religioso, y menos en una religión que tiene el título de "Universal". Sin embargo, esto no quiere decir que no tenga relación con ellos o que desapruebe su movimiento. Pero sí creo que la Iglesia debería fijarse un poco más en algo que claramente se le está yendo de las manos y que bien creo que un día terminará por desgajarse del todo de la Iglesia Católica, si es que las cosas siguen por este camino.

Una cosa es la diversidad como fruto de unas raíces, una cultura, una forma de vida nueva y distinta. Esto está bien, es sano y hasta enriquecedor. Pero otra cosa muy distinta es una distinción de clase, una separación de facto, un no querer mezclarse con el resto "porque no están en el camino correcto". Esto es lo que hay que corregir antes de que sea demasiado tarde. Lo de las diferencias en la misa (y en la vida) son pequeños hitos, sutiles diferencias que, poco a poco, van marcando el cristal, van rayándolo para que luego parta mejor.

Puedo decir que yo mismo he sido marcado como "persona non grata" por parte de esta comunidad religiosa por el simple hecho de haber discrepado en público con un sacerdote que dirige la comunidad de fieles neocatecumenales sobre un aspecto que, además, no tiene que ver con la religión ni con el movimiento, pues se trataba de un tema académico. Sin embargo, el mismo día en que esto ocurrió, circularon mensajes de Whats App en los que se instaba a los fieles a apartarse de mí. Automáticamente, como si de una secta se tratase, todos mis contactos del camino neocatecumenal fueron bloqueándome, saliéndose de mis grupos de redes sociales, abandonando uno a uno cada una de ellas en fila india. ¿Casualidad? Por supuesto que no. Más bien mandato... de hecho lo sé porque leí los mensajes en los que me consideraban una persona enemiga del movimiento. Hasta amigos de toda la vida, sacerdotes y religiosas incluso, se niegan incluso a hablarme. Y todo porque he tenido un encuentro (nada violento, por cierto) con su líder.

En fin, daría mucho para hablar de esto. Pero, en cualquier caso, aunque lo que digo lo apoyo con el convencimiento personal de vivir alrededor de este movimiento desde la niñez y de haber comprobado por mí mismo ciertos casos muy dolorosos, así como ver cómo ha ido evolucionando en su estrategia, esto que digo no deja de ser una opinión personal.

por Abel (84.127.37.---) - jue , 10-dic-2020, 21:20:37

Creo que el problema de fondo no es de ritos, sino de la tendencia que tenemos todos de creer que "nuestra" verdad, nuestra forma de experimentar la verdad, es la más válida, o la única válida... de allí al espíritu sectario hay poco trecho.
Sería de desear que Roma estuviera más atenta a estas derivas sectarias. Quizás lo está, pero es que no es fácil intervenir y corregir sin que se convierta a su vez el intervencionismo en un espíritu que mate al Espíritu.

por Bermejo (213.97.19.---) - vie , 11-dic-2020, 08:49:09

Ciertamente, pero también es verdad que la Iglesia no solo puede y tiene que intervenir con su "maquinaria" legal en diversas situaciones concretas, sino que también debe actuar como lo que es: Madre. Si se fija usted, aspectos tan erróneamente extendidos como son algunos que hemos tratado aquí, como la comunión en la mano, el ponerse de pie después en la bendición de las ofrendas, etc., no son ni siquiera mencionados en la mayoría de ocasiones desde Roma y desde nuestras diócesis. Es como si se tuviera miedo a decir ciertas cosas, no sea que muchos se escandalicen.

Pues bien, como madre, la Iglesia y los obispos tienen el deber de corregir los aspectos que van desviándose poco a poco de la línea católica. Porque si no se hace cuando esos errores comienzan a aparecer, ya será muy difícil corregirlos cuando se han convertido en costumbre. Así, con respecto a la comunión en la mano o en la boca, por ejemplo, podemos ver hoy en día que casi hay un "microcisma" en el seno de la Iglesia: los que comulgan en la mano contra los que comulgan en la boca. Y no es extraño ver y escuchar constantemente a unos diciendo que los otros son unos sacrílegos y a los otros diciendo a los unos que son unos ignorantes. Y mientras tanto, la Iglesia permanece callada.

Sabemos que la falta de formación es la gran piedra de toque de nuestra confesión (por eso admiro su página web). Y si lo sabemos nosotros, ¿no lo van a saber nuestros obispos?, ¿no nuestra jerarquía? En mi parroquia concreto, y en las de mi ciudad, jamás veo que se mencione nada el respecto, que se imparta un curso bíblico o de Eucaristía, que se den lecciones de liturgia, etc, etc. De hecho, casi ni siquiera veo que haya actividades extralitúrgicas, como ciclos de conferencias, charlas o demás. Uno tiene que irse a la sede metropolitana para poder tener cierta variedad de opciones para formarse e informarse acerca de la cultura católica. ¿Qué nos queda? Nos queda internet, pero como usted sabrá mejor que yo, son pocos los que salen a la búsqueda de apagar esa sed porque muchos ni siquiera sienten ya que tienen sed de aprender más de su fe. Hemos llegado a un punto (no en todo lugar, por supuesto y gracias a Dios) en el que nuestra fe se ha convertido en una mera costumbre, en un cumplimiento más que una vivencia.

Hay un libro titulado "Católicos light. Un libro para católicos valientes" en el que desarrollo esto y mucho más. Es un tema que me ocupa y preocupa especialmente. Y no porque sea pesimista, sino porque veo que el hombre de hoy tiene tiempo para todo en la vida, menos para Dios. Y esto (volviendo al hilo) es algo cuya corrección está en manos de nuestra jerarquía. Sin necesidad de practicar ese intervencionismo que usted menciona, puede anunciar y denunciar: anunciar el Evangelio, como ya lo hace, y denunciar todo aquello que, dentro y fuera de la Iglesia, es un obstáculo para mantener viva la llama de la fe. Y entre otras cosas, grandes obstáculos son estos de los que venimos hablando: la falta de formación, el "funcionariado" que muchos sacerdotes practican, reduciendo su actividad a la simple administración de sacramentos (ojo, repito aquí que hablo de muchos, no de todos, pues me consta que la mayoría se deja la piel y lo hace bastante bien), y la poca o nula actividad de nuestras diócesis a la hora de corregir errores extendidos que nos separan. Y es una pena que estas cosas de las que usted habla, corrigiendo y contestando preguntas de muchos fieles preocupados por su fe, no lo haga a nivel mundial la propia Iglesia para acabar con los "microcismas" y para hacer de nuestra Iglesia lo que en verdad es: una familia universal que camina junta y que celebra unida, con variedad y diversidad, pero no con antagonismos y ramificaciones que se separen del tronco.

Perdón por la largura. Saludos.

por Bermejo (213.97.19.---) - vie , 11-dic-2020, 08:57:33

Perdón, para evitar confusión.

Cuando me refería al principio de mi último escrito a esos "aspectos erróneamente entendidos" y decía después "como la comunión en la mano", me refería no a que comulgar en la mano sea erróneo, sino al hecho de que existen discrepancias al respecto, es decir, que unos piensan que los otros lo hacen mal y viceversa, cuando ambas formas están admitidas y son válidas. Es decir, que el error al que me refería es el de creer que comulgar en la mano es inválido.

por Abel (84.127.37.---) - vie , 11-dic-2020, 11:53:55

Sí, lo entendí del contexto, pero haces bien en aclararlo.
Con el asunto de la pandemia, en mi parroquia se optó (en consonancia con la enseñanza de nuestro obispo) por la comunión en la mano para todos, explicando que no se trata de nada "ideológico" sino sencillamente de una prevención más dentro de las que ya se toman.
Pues hay gente de misa diaria de nuestra feligresía que ha "huído" a la parroquia vecina, donde no se toman ninguna medida de nada (ni mascarilla), pero comulgan en la boca. Los días que esa parroquia no tiene misa, un par de personas vienen a misa a la nuestra... ¡pero no comulgan! Yo no entiendo cómo se puede poner el recibir al Señor por debajo de un criterio completamente humano, y que depende en último término del espíritu con el que se recibe.
Ahora, respecto a lo que la Iglesia enseña o no, es verdad que muchas veces los obispos callan por no hacer olas de algunos temas, y deberían hablar, pero también es cierto que los canales por los que hablan no siempre son oídos; nos toca también a nosotros difundir la mirada de la Iglesia sobre las cosas. A Papa Francisco le plantearon días pasados unos exalumnos por qué no hablaba más claro respecto de algunos temas, y él dijo algo muy cierto: "En general allí [se refiere a Argentina] no se sabe lo que digo habitualmente..., se sabe lo que dicen que digo..." La Iglesia no va a venir a tocarte la puerta a decirte: se puede comulgar de las dos maneras y las dos son válidas, y en este momento mejor con la mano. Eso ya lo hacen los documentos litúrgicos, y lo último ya lo han dicho los obispos locales, lo demás toca un poco de humildad en quienes recibimos la enseñanza (no machacar solo con nuestros criterios personales), y perspicacia para difundirlo.

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