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El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
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Los Salmos


Salmos 9 y 10 (9A.B): Acción de gracias
Buscador simple (o avanzado)
El buscador «simple» permite buscar con rapidez una expresión entre los campos predefinidos de la base de datos. Por ejemplo, en la biblioteca será en título, autor e info, en el santoral en el nombre de santo, en el devocionario, en el título y el texto de la oración, etc. En cada caso, para saber en qué campos busca el buscador simple, basta con desplegar el buscador avanzado, y se mostrarán los campos predefinidos. Pero si quiere hacer una búsqueda simple debe cerrar ese panel que se despliega, porque al abrirlo pasa automáticamente al modo avanzado.

Además de elegir en qué campos buscar, hay una diferencia fundamental entre la búsqueda simple y la avanzada, que puede dar resultados completamente distintos: la búsqueda simple busca la expresión literal que se haya puesto en el cuadro, mientras que la búsqueda avanzada descompone la expresión y busca cada una de las palabras (de más de tres letras) que contenga. Por supuesto, esto retorna muchos más resultados que en la primera forma. Por ejemplo, si se busca en la misma base de datos la expresión "Iglesia católica" con el buscador simple, encontrará muchos menos resultados que si se lo busca en el avanzado, porque este último dirá todos los registros donde está la palabra Iglesia, más todos los registros donde está la palabra católica, juntos o separados.

Una forma de limitar los resultados es agregarle un signo + adelante de la palabra, por ejemplo "Iglesia +católica", eso significa que buscará los registros donde estén las dos palabras, aunque pueden estar en cualquier orden.
La búsqueda admite el uso de comillas normales para buscar palabras y expresiones literales.
La búsqueda no distingue mayúsculas y minúsculas, y no es sensible a los acentos (en el ejemplo: católica y Catolica dará los mismos resultados).
en la liturgia: Salmo 9 (A+B)
se utiliza en:
- lunes de la primera semana: Oficio de lecturas
- martes de la primera semana: Oficio de lecturas
[1 Del maestro de coro. Para oboes y arpa. Salmo. De David.]

2 Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
proclamando todas tus maravillas;
3 me alegro y exulto contigo,
y toco en honor de tu nombre, oh Altísimo.

4 Porque mis enemigos retrocedieron,
cayeron y perecieron ante tu rostro.
5 Defendiste mi causa y mi derecho,
sentado en tu trono como juez justo.

6 Reprendiste a los pueblos, destruiste al impío
y borraste para siempre su apellido.
7 El enemigo acabó en ruina perpetua,
arrasaste sus ciudades y se perdió su nombre.

8 Dios está sentado por siempre
en el trono que ha colocado para juzgar.
9 Él juzgará el orbe con justicia
y regirá las naciones con rectitud.

10 Él será refugio del oprimido,
su refugio en los momentos de peligro.
11 Confiarán en ti los que conocen tu nombre,
porque no abandonas a los que te buscan.

12 Tañed en honor del Señor, que reside en Sión;
narrad sus hazañas a los pueblos;
13 él venga la sangre, él recuerda
y no olvida los gritos de los humildes.

14 Piedad, Señor; mira como me afligen mis enemigos;
levántame del umbral de la muerte,
15 para que pueda proclamar tus alabanzas
y gozar de tu salvación en las puertas de Sión.

16 Los pueblos se han hundido en la fosa que hicieron,
su pie quedó prendido en la red que escondieron.
17 El Señor apareció para hacer justicia,
y se enredó el malvado en sus propias acciones.

18 Vuelvan al abismo los malvados,
los pueblos que olvidan a Dios.
19 Él no olvida jamás al pobre,
ni la esperanza del humilde perecerá.

20 Levántate, Señor, que el hombre no triunfe:
sean juzgados los gentiles en tu presencia.
21 Señor, infúndeles terror,
y aprendan los pueblos que no son más que hombres.

22 (1)¿Por qué te quedas lejos, Señor,
y te escondes en el momento del aprieto?
23 (2)La soberbia del impío oprime al infeliz
y lo enreda en las intrigas que ha tramado.

24 (3)El malvado se gloría de su ambición,
el codicioso blasfema y desprecia al Señor.
25 (4) El malvado dice con insolencia:
"No hay Dios que me pida cuentas."

26 (5) La intriga vicia siempre su conducta,
aleja de su mente tus juicios
y desafía a sus rivales.
27 (6) Piensa: "No vacilaré,
nunca jamás seré desgraciado."

28 (7) Su boca está llena de maldiciones,
de engaños y de fraudes;
su lengua encubre maldad y opresión;
29 (8) en el zaguán se sienta al acecho
para matar a escondidas al inocente.

30 (9) Sus ojos espían al pobre;
acecha en su escondrijo como león en su guarida,
31 (10) acecha al desgraciado para robarle,
arrastrándolo a sus redes;

se agacha y se encoge
y con violencia cae sobre el indefenso.
32 (11) Piensa: "Dios lo olvida,
se tapa la cara para no enterarse."

33 (12) Levántate, Señor, extiende tu mano,
no te olvides de los humildes;
34 (13) ¿por qué ha de despreciar a Dios el malvado,
pensando que no le pedirá cuentas?

35 (14) Pero tú ves las penas y los trabajos,
tú miras y los tomas en tus manos.
A ti se encomienda el pobre,
tú socorres al huérfano.

36 (15) Rómpele el brazo al malvado,
pídele cuentas de su maldad, y que desaparezca.
37 (16) El Señor reinará eternamente
y los gentiles desaparecerán de su tierra.

38 (17) Señor, tú escuchas los deseos de los humildes,
les prestas oído y los animas;
tú defiendes al huérfano y al desvalido:
39 (18) que el hombre hecho de tierra
no vuelva a sembrar su terror.

Para el rezo cristiano

Comentario exegético

De los Santos Padres

Catequesis de Juan Pablo II

Catequesis de Benedicto XVI

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