Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra política de cookies, aquí Si continuas navegando estás aceptándola
Política de cookies +
El Testigo Fiel
rápido, gratis y seguro
conservar sesión
  • Por sobre todo, los miembros registrados dan forma y sentido a este sitio, para que no sea solamente un portal de servicios sino una verdadera comunidad de formación, reflexión y amistad en la Fe.
  • Además tienes ventajas concretas en cuanto al funcionamiento:
    • Tienes reserva del nombre, de modo que ningún invitado puede quedarse con tu identidad.
    • En los foros, puedes variar diversas opciones de presentación (color de fondo, cantidad de mensajes por página, etc.), así como recibir mail avisándote cuando respondan a cuestiones de tu interés.
    • También puedes llevar un control sobre los mensajes que leíste y los que no, o marcarlos para releer.
    • Puedes utilizar todas las funciones de la Concordancia Bíblica on-line.
registrarme
«Mira que estoy a la puerta y llamo,
si alguno oye mi voz y me abre la puerta,
entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
Santa Ricarda, reina
fecha de inscripción en el santoral: 18 de septiembre
n.: c. 840 - †: c. 895 - país: Francia
otras formas del nombre: Ricardis, Richardis
canonización: culto local
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En Andlau, de la Baja Lotaringia, santa Ricarda, la cual, siendo reina, despreció el poder terreno para servir a Dios en el monasterio fundado por ella misma.

Al cumplir los veintidós años, la joven Ricarda, hija del conde de Alsacia, fue dada en matrimonio a Carlos el Gordo, hijo del rey Luis el Germano. Diecinueve años después, en 881, los esposos se trasladaron a Roma para que el papa Juan VIII los coronase como emperador y emperatriz del Sacro Romano Imperio. Hasta entonces, la pareja había vivido en armonía, pero unos pocos años más tarde, el emperador Carlos, ya fuese por fundadas sospechas o por realizar algún propósito inconfesado, acusó a su esposa de infidelidad y señaló, como cómplice del adulterio a su canciller, Liutwardo, que era obispo de Vercelli y un hombre grandemente estimado, tanto por sus habilidades como por sus virtudes. Los supuestos culpables, Ricarda y Liutwardo, comparecieron ante la asamblea de la corte imperial para desmentir solemnemente las acusaciones; el obispo quedó exonerado por un juramento, y Ricarda apeló al juicio de Dios y pidió someterse a la prueba del fuego o, en su defecto, a la prueba de la batalla. La prueba del fuego fue aceptada, y la emperatriz, descalza y vestida con una túnica de material ligero, fácilmente inflamable, caminó sobre un lecho de brasas sin recibir daño alguno.

A pesar de todo, Liutwardo fue despojado de su puesto de canciller y, como no se consideraba conveniente que Ricarda y su esposo continuasen su vida en común después de la pública exhibición de sus desavenencias conyugales, se la autorizó a separarse de Carlos el Gordo. Durante algún tiempo, se refugió en el convento de monjas de Hohenburg y, de ahí, pasó a la abadía de Andlau, que ella misma había fundado. Ahí vivió en paz hasta su muerte, ocurrida más o menos hacia el año de 895. Durante su existencia en el convento, participó en las actividades y ejercicios de piedad de las monjas, intercedió en favor suyo ante la Santa Sede, se preocupó siempre por los pobres, y escribió versos. En el año de 1049, cuando el Papa León IX se detuvo en Andlau en su viaje a Mainz para asistir a un concilio, mandó que los restos de Ricarda fueran exhumados y colocados en un santuario para exponerlos a la veneración de los fieles. El culto se ha mantenido, y hasta hoy se celebra la fiesta de santa Ricarda en la diócesis de Estrasburgo.

No hay ninguna biografía propiamente dicha sobre santa Ricarda, pero las lecciones del breviario, panegíricos y homilías reunidos en Acta Sanctorum, sept. vol. V, proporcionan buenos datos. Véase también el Allgemeine Deutsche Biographie, vol. XXVIII, pp. 420 y ss. y la Sainte Richarde de M. Corbet (1948).

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedido 3066 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el enlace de la página
puedes agregar un comentario
nombre:
email (opt):
comentario:
Ip: 44.223.39.67
Copia este código antispam en el casillero:
© El Testigo Fiel - 2003-2024 - www.eltestigofiel.org - puede reproducirse libremente, mencionando la fuente.
Sitio realizado por Abel Della Costa - Versión de PHP: 7.2.34