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El Testigo Fiel
«Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003
Beatos José Fenollosa Alcayna y Fidel Climent Sanchís, mártires
fecha: 27 de septiembre
†: 1936 - país: España
canonización: B: Juan Pablo II 11 mar 2001
hagiografía: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
Elogio: En Sagunto, en España, beatos mártires José Fenollosa Alcayna, presbítero, y Fidel (Mariano) Climent Sanchís, religioso de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, que derramaron su sangre por Cristo durante la violenta persecución religiosa.

El 27 de septiembre de 1936 fueron martirizados en la ciudad de Sagunto, en la provincia de Valencia, un sacerdote y un religioso, cuyo único crimen era profesar el sacerdocio o la vida religiosa. La Iglesia ha colocado a ambos en los altares al beatificarlos el 11 de marzo de 2001. Éstos son sus datos:

José Fenollosa Alcayna nació en Rafelbuñol el 16 de marzo de 1903 en una modesta familia de labradores de la que recibió una sólida educación cristiana. Ingresó en el colegio de vocaciones eclesiásticas de San José, de Valencia, donde empezó los estudios sacerdotales, pasando luego al Colegio Mayor de la Presentación. Se ordenó sacerdote en 1926 y consiguió posteriormente el doctorado en teología. Primero fue párroco de Espadilla y encargado de Valdobrado, desarrollando una amplia labor apostólica y social; luego pasó de párroco a Gilet; y luego a la capellanía del Asilo de San Eugenio, de Valencia; fue también catedrático del Seminario y vicecanciller de la Curia arzobispal, y por último fue nombrado canónigo de la Colegiata de San Bartolomé, de Valencia. Humilde, sencillo, amable, laborioso, daba un ejemplo constante de buen sacerdote. Llegada la revolución de julio de 1936, pasó a su pueblo natal con sus padres y allí ejercía el ministerio a favor de los fieles que se acercaban a él. Fue arrestado el 23 de agosto y llevado a Massamagrell. Al poco tiempo fue arrestada su hermana María, religiosa -que también moriría mártir y sería beatificada con él-, y fueron encerrados en la misma habitación. Sacados en coche, creyeron llegada la hora del martirio, pero se les devolvió a su casa. Como subsistía el peligro de detención, José se escondió con otros sacerdotes en la bóveda de la iglesia, pero a los ocho días fueron de nuevo arrestados y obligados a realizar trabajos como barrer y regar las calles, etc., aunque se les permitía dormir en casa. Por fin el 27 de septiembre se lo llevaron con otras 17 personas, y en las tapias del cementerio de Sagunto fueron todos ellos fusilados. Él exhortó a sus compañeros a perdonar y murió gritando vivas a Cristo Rey.

Mariano Climent Sanchís nació en Puzol, diócesis de Valencia, el 8 de enero de 1856 en el seno de una familia cristiana. Al quedar huérfano de padre y madre en la infancia, se hizo cargo de él su tía Mariana Sanchís, que lo educó cristianamente. Al estar haciendo el servicio militar hubo de participar en la guerra carlista, y, terminada ésta, decide la entrada en la Orden capuchina. Hecho el noviciado profesó el 14 de junio de 1881 con el nombre de fray Fidel de Puzol y en calidad de hermano lego. En 1884 hizo la profesión perpetua. Era un hombre de profunda fe y piedad, manso, humilde, siempre sonriente, celoso cumplidor de su Regla y de sus obligaciones en el convento, daba un ejemplo de verdadero espíritu franciscano. Cuando en 1936 la revolución cerró su convento, él se refugió con unos parientes en su pueblo. Como tenía ya 82 años y estaba mal de la vista, no salía de la casa. El día 27 de septiembre los del Comité local fueron por él, dijeron que lo llevaban al asilo pero lo condujeron al cortijo «Laval de Jesús» y a la entrada lo mataron. Allí quedó insepulto dos días. Fue enterrado en fosa común del cementerio y sus restos no han podido ser identificados.

fuente: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
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Comentarios
por Maite (88.0.215.---) - mar , 27-sep-2011, 12:50:04

A lo mejor este comentario, no es muy " cristiano"; pero al leer cosas como el martirio, de ese anciano de 82 años, que en el 36; sería como tener hoy más de 100; me vienen a la memoria, los de la " maldita memoria histórica"; porque en las guerras siempre se hacen burradas, siempre hay víctimas inocentes, pero asesinar de esa forma, a un pobre viejito, sólo porque es un fraile, y, hacerlo de forma tan ruín y cobarde; eso, para mí, no merece el perdón de Dios, ya sé que él moriría perdonandoles, que la Iglesia, ora por los perseguidores, pero también en éstos hay categorías, y, éstos, los de este caso, y, otro parecido, son alimañas, hienas, y, qué pinta una hiena en el Reino de los Cielos, el Infierno me parece poco, para ellos, y, siento, si asusto algún almita buena, pero es que las injusticias, y, los crímenes me ponen de los nervios

Y, ahora, los bisnietos, y, nietos de los que hicieron esas burradas, o, sus allegados ideológicos, hablan de memoria histórica, señores, el estiércol mejor taparlo, porque huele mal

por Emilio Selva Tapia (i) (190.184.32.---) - mar , 25-oct-2011, 18:25:45

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J.M.J

Antes que nada mi agradecimiento a Abel, por tan bello apostolado. Este santoral tiene todo lo que un católico que desea formarse, puede encontrar. Santidad a imitar, Amor a la Providencia, Escritura, Apologética, Historia del mundo, etc.

Pues comentando lo que escribe Maite, comento que muchas veces, como humano, pienso igual, sólo recordar este ejemplo, es una minúscula parte de la memoria histórica de los sin voces de aquella época. Si los "cazaban como moscas". Uno, dos, tres....veinte, por horas, por días. Y la realidad, es que la mayoría por no decir todos, murieron perdonando. Difícil, no? Pero imagino que sólo con la gracia de Dios se puede lograr ese perdón. Se me vienen pensamientos, de revancha, de retornar semejante sacrilegio a los escogidos y personas consagradas, pero Dios, escribe recto en renglones torcidos. Eso no va con la caridad ni la enseñanza del Señor.

No tengo madera de santo y repito se me vienen pensamientos vengativos, pero al rato sólo recuerdo las palabras del clavado en la cruz y la memoria de los mártires, que también las siguieron y la conclusión que llego es que lo más sano es perdonar, que es lo que Dios quiere para santidad de nosotros y de su Iglesia. En cuanto a los nietos y biznietos pues lo mismo, allá ellos y su conciencia, pues, no hay manera, que por tradición familiar no conozcan los que sus padres y abuelos hicieron. Dios en su misericordia también les haya perdonado.

Un abrazo y sigamos admirando a tantos mártires, no sólo españoles, sino en todas las latitudes del orbe.

Un abrazo en Xto. el Señor.

Emilio Selva Tapia
A Jesús por María

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