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El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
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Documentación: Juan Crisóstomo, obispo
Memoria de san Juan, obispo de Constantinopla y doctor de la Iglesia, antioqueno de nacimiento, que, ordenado presbítero, llegó a ser llamado «Crisóstomo» por su gran elocuencia. Gran pastor y maestro de la fe en la sede constantinopolitana, fue desterrado de la misma por insidias de sus enemigos, y al volver del exilio por decreto del papa san Inocencio I, como consecuencia de los malos tratos recibidos de sus guardianes durante el camino de regreso, entregó su alma a Dios en Cumana, localidad del Ponto, el catorce de septiembre.

Jesús es vida incluso para los que abandonan este mundo

fuente: Opúsculo sobre el consuelo de la muerte (Sermón 1,5-7: PG 56, 297-298)
Se utiliza en: Lunes, XXV semana del Tiempo Ordinario (par)

El mismo Señor que es incapaz de mentir, clama: Yo soy —dice— la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. Bien clara es, hermanos carísimos, la voz divina: el que cree en Cristo y guarda sus mandatos, aunque haya muerto, vivirá. Abriéndose a esta voz el bienaventurado apóstol Pablo y aferrándose a ella con toda la energía de la fe, enseñaba: No quiero, hermanos —dice—, que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis. ¡Oh admirable expresión la del Apóstol! En una sola palabra y ya antes de exponer la doctrina, da por sentada la resurrección. Pues llama «durmientes» a los que murieron, de modo que, al afirmar que duermen, da por segura su resurrección.

Para que no os aflijáis —dice— por los difuntos como los hombres sin esperanza.

Que se aflijan los hombres sin esperanza; alegrémonos, en cambio, nosotros que somos hijos de la esperanza. Y cuál sea nuestra esperanza, lo recuerda el mismo Apóstol diciendo: Si creemos que Cristo ha muerto y resucitado, del mismo modo a los que han muerto en Jesús, Dios los llevará con él. Pues Jesús es para nosotros salvación mientras todavía vivimos en el mundo y, además, vida cuando lo abandonamos. Para mí —dice el Apóstol— la vida es Cristo, y una ganancia el morir. Una ganancia realmente, ya que la muerte prematura nos ahorra las angustias y tribulaciones de una prolongada vida.

Pero tal vez te preguntes: ¿Cómo serán los que resuciten de entre los muertos? Escucha a tu mismo Señor, que dice: Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. Pero ¿a qué evocar el resplandor del sol, cuando es preciso que los fieles se vayan transformando según el modelo de la claridad del mismo Cristo, el Señor? Lo atestigua el apóstol Pablo: Nosotros somos —dice— ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo, él transformará nuestra condición humilde, según el modelo de su condición gloriosa. Se transformará indudablemente esta carne mortal según el modelo de la claridad de Cristo. Lo mortal se vestirá de inmortalidad, pues se siembra lo débil, resucita fuerte. En adelante, la carne no temerá la corrupción, no padecerá hambre, ni sed, ni enfermedad, ni adversidad. Pues una paz inalterable es también garantía de una firme seguridad de la vida. Pero muy distinta es la gloria de la vida celeste, donde se nos proporcionará un indefectible gozo.

Teniendo todo esto presente en su fina sensibilidad, decía el bienaventurado apóstol Pablo: Deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor. Y todavía decía abiertamente enseñando: Mientras vivimos, estamos desterrados lejos del Señor. Caminamos sin verlo, guiados por la fe. ¿Qué es lo que hacemos nosotros, hombres de poca fe, que nos angustiamos y nos deprimimos cuando alguno de nuestros seres queridos parte para el Señor? ¿Qué es lo que hacemos nosotros, que preferimos peregrinar en este mundo, a ser conducidos a la presencia de Cristo?

Sí, toda nuestra vida no es en realidad más que una peregrinación, pues, al igual que los peregrinos de este mundo, no tenemos morada estable, trabajamos, sudamos, caminamos caminos difíciles, llenos de peligros. Y con todo y estar amenazados por tantos peligros, no sólo no deseamos ser nosotros mismos liberados, sino que nos lamentamos y lloramos como perdidos a los que ya han sido liberados. ¿Qué es lo que Dios nos ha dado por medio de su Unigénito, si todavía tenemos miedo a la causa de la muerte? ¿A qué gloriarnos de haber renacido del agua y del Espíritu, si la partida de este mundo nos contrista? En esto consiste la esencia de la fe cristiana: en esperar, después de la muerte, la verdadera vida; tras la salida, el retorno.

Dando, pues, acogida a las palabras del Apóstol, demos ya confiados gracias a Dios, que nos ha dado la victoria sobre la muerte por Cristo, nuestro Señor, a quien corresponde la gloria y el poder, ahora y por los siglos de los siglos. Amén.

Otras lecturas del mismo autor

La caridad, garantía de la unidad de la Iglesia - [(Homilía antes de partir en exilio: PG 52,427-430)]
La oración es luz del alma - [(Suplemento, Homilía 6 sobre la oración: PG 64,462-466)]
El valor de la sangre de Cristo - [Catequesis (Catequesis 3, 13-19: SC 50, 174-177)]
Moisés y Cristo - [Catequesis (Catequesis 3,24-27: SC 50, 165-167)]
Somos justificados por la gracia - [Comentario sobre el evangelio san Juan (Lib. 4: PG 73, 606-607)]
He combatido bien mi combate - [De las homilías (Homilía 2 sobre las alabanzas de san Pablo: PG 50, 480-484)]
Hemos encontrado al Mesías - [De las homilías sobre el Evangelio de San Juan (homilía 19, 1: PG 59,120-121)]
Tenemos que preocuparnos del bien de los niños - [De las homilías sobre el evangelio de san Mateo (Homilía 59: PG 58, 580.584)]
No puede ocultarse la luz de los cristianos - [De las homilías sobre el libro de los Hechos de los Apóstoles (Homilía 20, 4: PG 60,162-164)]
Muéstranos, Señor, a cuál has elegido - [De las homilías sobre el libro de los Hechos de los apóstoles (Homilía 3,1.2.3: PG 60,33-36.38)]
Cristo nos recomienda la misericordia - [De las homilías sobre la carta a los Romanos (Homilía 15,6: PG 60, 547-548)]
Lo débil de Dios es más fuerte que los hombres - [De las homilías sobre la primera carta a los Corintios (Homilía 4,3.4: PG 61,34-36)]
Ayunamos por nuestros pecados, pues vamos a acercarnos a los sagrados misterios - [Discursos (Discurso 3, contra los judíos: PG 48, 867-868)]
Pablo lo sufrió todo por amor a Cristo - [Homilía 2 sobre las alabanzas de San Pablo (PG 50,477-480)]
Para mi la vida es Cristo, y una ganancia el morir - [Homilía antes de partir en exilio, 1-3 (PG 52,427*-430)]
Cinco caminos de penitencia - [Homilía sobre el diablo tentador (Homilía 2, 6: PG 49, 263-264)]
Un certísimo ejemplo de paciencia - [Homilía sobre el paralítico bajado por el techo (PG 51, 62-63)]
Comportémonos de modo que, arrebatados en la nube, estemos siempre con el Señor - [Homilía sobre las delicias de la vida futura (6: PG 51, 352-353)]
Piensa en qué misterios te es dado participar - [Homilías (Hom. 4 : PG 51, 179-180)]
La fuerza del Espíritu Santo - [Homilías (Homilía 2, 1 en la solemnidad de Pentecostés: PG 50, 463-465)]
Es este un gran misterio - [Homilías (Homilía 3, sobre cómo han de ser los desposados : PG 51, 229-230)]
Piensa, oh hombre, de cuántos y cuáles dones hoy has sido enriquecido - [Homilías (Homilía 3, sobre la limosna: PG 51, 263-265)]
El altar celestial, figura del altar eclesial - [Homilías (Homilía sobre el serafín 6, 3: PG 56, 138-139)]
Al adornar el templo, no desprecies al hermano necesitado - [Homilías sobre el evangelio de san Mateo (Homilía 50, 3-4: PG 58, 508-509)]
Partícipes de la pasión de Cristo - [Homilías sobre el evangelio de San Mateo (Homilía 65,2-4: PG 58,619-622)]
Sal de la tierra y luz del mundo - [Homilías sobre el evangelio de san Mateo 15, 6.7]
Si somos ovejas, vencemos; si nos convertimos en lobos, somos vencidos - [Homilías sobre el evangelio de san Mateo 33,1.2]
Siendo como era Dios y Señor, no rehusó asumir la condición de esclavo - [Homilías sobre la carta a los Hebreos (Homilía 2, 3: PG 63, 23. 24-25) ]
Os hace falta constancia para cumplir la voluntad de Dios y alcanzar la promesa - [Homilías sobre la carta a los Hebreos (Homilía 21, 2-3: PG 63, 150-152)]
Para aprender a correr rectamente, fijémonos en Cristo - [Homilías sobre la carta a los Hebreos (Homilía 28, 2: PG 63, 195)]
Jesús, para consagrar al pueblo con su propia sangre, murió fuera de las murallas - [Homilías sobre la carta a los Hebreos (Homilía 33, 3-4: PG 63, 229-230)]
¿Qué es lo que Dios no ha hecho por nosotros? - [Homilías sobre la carta a los Romanos (Hom. 14, 8: PG 60, 534-535)]
Somos, no simplemente herederos, sino coherederos con Cristo - [Homilías sobre la carta a los Romanos (Homilía 14, 3: PG 60, 527-528)]
Lo que parecía molesto, es lo que ha salvado a todo el mundo - [Homilías sobre la carta a los Romanos (Homilía 15, 2: PG 60, 542-543)]
El error es múltiple; la virtud, una - [Homilías sobre la carta a los Romanos (Homilía 3, 1: PG 60, 411-412)]
La Iglesia se compara al cuerpo humano - [Homilías sobre la primera carta a los Corintios (Homilía 1-2: PG 61, 250-251)]
Qué significa comer la cena del Señor - [Homilías sobre la primera carta a los Corintios (Homilía 11, 19: PG 51, 257-258)]
La mesa mística - [Homilías sobre la primera carta a los Corintios (Homilía 4-5: PG 51, 259-260)]
Enseñamos una sabiduría divina, misteriosa - [Homilías sobre la primera carta a los Corintios (Homilía 7, 1-2: PG 61, 55-56)]
Adhirámonos a Cristo, pues si estamos separados, perecemos - [Homilías sobre la primera carta a los Corintios (Homilía 8, 4: PG 61, 72-73)]
Que toda nuestra oración esté impregnada de acción de gracias - [Homilías sobre la primera carta a Timoteo (Hom. 6, 1-2: PG 62, 529-531)]
Al que no había pecado, Dios lo hizo expiar nuestros pecados - [Homilías sobre la segunda carta a los Corintios (Homilía 11, 3-4: PG 61, 478-480)]
Sentimos el corazón ensanchado - [Homilías sobre la segunda carta a los Corintios (Homilía 13 1-2: PG 61, 491-492)]
En toda esta lucha me siento rebosando de alegría - [Homilías sobre la segunda carta a los Corintios (Homilía 14, 1-2: PG 61, 497-499)]
Eficacia de la oración - [Homilías sobre la segunda carta a los Corintios (Homilía 2, 4-5: PG 61, 397-399) ]
Cristo atestigua la resurrección futura, y, con él, los apóstoles, los mártires y la madre de los Macabeos - [Sermones (Sermón 2, 4-5 sobre la consolación de la muerte : PG 56, 301-302)]
Adán y Cristo, Eva y María - [Sobre el cementerio y la cruz, 2 (PG 49,396)]
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