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El Testigo Fiel
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Documentación: Bernardo de Claraval, abad
Memoria de san Bernardo, abad y doctor de la Iglesia, el cual, habiendo ingresado junto con treinta compañeros en el nuevo monasterio del Císter, fue después fundador y primer abad del monasterio de Clairvaux, donde dirigió sabiamente, con la vida, la doctrina y el ejemplo, a los monjes por el camino de los mandamientos del Señor. Recorrió una y otra vez Europa para restablecer la paz y la unidad e iluminó a toda la Iglesia con sus escritos y sus sabias exhortaciones, hasta que descansó en el Señor cerca de Langres, en Francia.

Jesús es miel en la boca, melodía en el oído, júbilo en el corazón

fuente: Sermones sobre el Cantar de los cantares (Sermón 15, 4-6: Opera omnia. Edit. Cister, 1957, 1, 84-86)
Se utiliza en: 2 de enero (par) (2/1)

Reconozco este nombre por haberlo leído en Isaías: A sus siervos - dice- les dará otro nombre. El que quiera felicitarse en el país, se felicitará por el Dios veraz. ¡Oh nombre bendito, óleo difundido por doquier! ¿Hasta dónde? Desde el cielo hasta Judea, y desde allí fluye por toda la tierra; y desde todos los confines del orbe la Iglesia canta: Tu nombre es óleo derramado. Y bien derramado ciertamente, puesto que no sólo se difundió por cielos y tierra, sino que alcanzó a los mismos infiernos, de modo que al nombre de Jesús se dobla toda rodilla -en el cielo, en la tierra y en el infierno-, diciendo: Tu nombre es óleo derramado. Ved a Cristo, ved a Jesús: ambos nombres fueron infundidos a los ángeles, ambos difundidos entre los hombres, entre aquellos hombres que, cual bestias, se revolcaban en su propia miseria, salvando así a hombres y animales de acuerdo con la sobreabundante misericordia de Dios. ¡Qué grandeza y qué humildad la de este nombre!

Humilde sí, pero saludable. Si no fuera humilde no se derramaría sobre mí; y si no fuese saludable no me habría rescatado. Soy partícipe de este nombre, y también de su herencia. Soy cristiano, hermano de Cristo soy. Y si soy lo que afirmo, entonces soy heredero de Dios y coheredero con Cristo. Y ¿qué tiene de extraño que el nombre del Esposo sea un nombre derramado, cuando es derramado el mismo Esposo? Pues él se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo. Finalmente dice: Estoy como agua derramada. La plenitud de la divinidad, habitando corporalmente en la tierra, fue derramada para que cuantos estamos revestidos de un cuerpo mortal participáramos de esta plenitud y, saturados de este perfume vital, exclamáramos: Tu nombre es óleo derramado.

Existe indudablemente una cierta analogía entre el óleo y el nombre del Esposo, y no sin motivo el Espíritu Santo subrayó esta interrelación. No sé si a vosotros se os ocurrirá alguna razón más convincente; yo la descubro en la triple función del óleo: luce, alimenta, unge. Fomenta el fuego, nutre el cuerpo, alivia el dolor: luz, alimento, medicina. Lo mismo podemos afirmar del nombre del Esposo: predicado, ilumina; meditado, nutre; invocado, alivia y unge.

¿De dónde piensas que ha surgido sobre la faz de la tierra una tan grande y súbita luz de fe, sino de la predicación del nombre de Jesús? ¿No nos llamó Dios, en el resplandor de este nombre, a su luz admirable, de modo que, iluminados por ellos y viendo la luz en este resplandor, pueda con razón afirmar Pablo: Antes erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor? El mismo Apóstol recibió el encargo de llevar este nombre ante los reyes y los paganos, y ante los hijos de Israel. Y lo llevaba como una antorcha que iluminaba la patria, y pregonaba por doquier: La noche está avanzada, el día se echa encima: dejemos las actividades de las tinieblas y pertrechémonos con las armas de la luz. Conduzcámonos como en pleno día, con dignidad. Y lo mostraba a todos como candil sobre el candelero, anunciando por todas partes a Jesús, y éste crucificado.

¡Cómo brilló esta luz y cómo deslumbró los ojos de todos los presentes cuando, saliendo cual relámpago de la boca de Pedro, fortaleció materialmente los pies y los tobillos de un lisiado e iluminó a muchos ciegos en el espíritu! ¿No es cierto que arrojó ascuas encendidas cuando gritó: En nombre de Jesucristo Nazareno, echa a andar?

Pero el nombre de Jesús no es solamente luz: es también alimento ¿O es que no te sientes reconfortado cada vez que lo recuerdas? ¿Hay algo que como él nutra adecuadamente el espíritu del que lo medita? ¿Hay algo que como él calme el tumulto de los sentidos, dé vigor a las virtudes, fomente las costumbres buenas y honestas y alimente los castos afectos? Al alma le resulta poco apetitoso cualquier alimento si no va sazonado con este óleo; le resulta insípido si no va condimentado con esta sal. Si escribes, no me sabe a nada si no leo allí el nombre de Jesús; si hablas o predicas, no me sabe a nada si no oigo el nombre de Jesús. Jesús es miel en la boca, melodía en el oído, júbilo en el corazón.

Otras lecturas del mismo autor

Con él estaré en la tribulación - [(Sermón 17 sobre el salmo 90: Tú que habitas, 4, 6: Opera omnia, edición cisterciense, 4 [1966], 489-491)]
El orden del amor distribuyó en nuestra casa tres ministerios - [(Sermón 3 en la Asuncion de la bienaventurada Virgen María, 4. 5: PL 183, 423. 424)]
La castidad sin la caridad no tiene valor - [Carta 42 a Enrique, arzobispo de Sens [o Tratado sobre las costumbres y el ministerio de los obispos], 3,8 (PL 182,816-817)]
Piensa en María e invócala en todos los momentos - [De las homilías sobre las excelencias de la Virgen María (Homilía 2, 17, 1-33: SCh 390, 1993, 168-170)]
Vivimos en la esperanza - [De los sermones (Sermón 7 sobre el salmo 90, 1.3.5.6.12: Opera omnia, edit Cister. t. 4, 1966, 412-416. 421)]
Esperamos la celestial consolación - [De los sermones sobre la Ascensión del Señor (Sermón 5 - Opera omnia Edit Cister. t. 5, 149 150)]
Todo el mundo espera la respuesta de María - [Homilía sobre las excelencias de la Virgen Madre 4,8-9]
Preparada por el Altísimo, designada anticipadamente por los padres antiguos - [Homilías sobre las excelencias de la Virgen Madre (Homilía 2, 1-2.4: Opera omnia ed. Cister, 4, 1966, 21-23)]
Que te guarden en tus caminos - [Sermón 12 sobre el salmo 90: 3,6-8 (Opera Omnia, ed. cisterc, 4 [1966], 458-462)]
Hay que buscar la sabiduría - [Sermón 15 sobre diversas materias (PL 184, 577 579)]
Vendrá a nosotros la Palabra de Dios - [Sermón en el Adviento del Señor 5,1-3]
La Madre estaba junto a la cruz - [Sermón en el domingo de la infraoctava de la Asunción, 14-15]
En la plenitud de los tiempos vino la plenitud de la divinidad - [Sermón en la Epifanía del Señor 1,1-2]
Conviene meditar los misterios de salvación - [Sermón sobre el acueducto (Opera Ominia, ed. cirsterciense, 5 [1968], 282-283)]
Si creció el pecado, más desbordante fue la gracia - [Sermón sobre el Cantar de los Cantares 61,3-5]
Amo porque amo, amo por amar - [Sermón sobre el libro del Cantar de los cantares (Sermón 83,4-6: Opera omnia, edición cisterciense, 2 [1958], 300-302)]
Yo pienso designios de paz - [Sermones (Sermón 2, 1-2 en el día de Pentecostés: Opera omnia, Edit. Cist. t. 5, 1968, 165-166)]
Adorna tu morada, Sión, porque el Señor te prefiere a ti - [Sermones (Sermón 2, 1. 2. 3 en la dedicación de la Iglesia: Opera omnia, Edic. Cister. t. 5, 375-377)]
Apresurémonos hacia los hermanos que nos esperan - [Sermones (Sermón 2. Opera Omnia, ed. cisterc, 5 [1968], 364-368)]
La ciencia de los santos consiste en sufrir aquí temporalmente y deleitarse eternamente. - [Sermones (Sermón 21, 1-3: Opera omnia, Edit Cister t. 6, 1, 1970, 168-170)]
Me pondré de centinela para escuchar lo que me dice - [Sermones (Sermón 5, 1-4: Opera omnia, Edit Cist. 6, 1, 1970, 98-103)]
Apresurémonos al encuentro de los que nos esperan - [Sermones (Sermón 5, 2-3.6 en la fiesta de Todos los Santos : Opera omnia, Edit. Cister. t. 5, 1968, 362-363.365)]
Sobre los grados de la contemplación - [Sermones (Sermón 5, 4-5: Opera omnia, Edit Cist. 6, 1, 1970, 103-104)]
Preciosa la sabiduría que nos da a conocer a Dios - [Sermones (Sermón 7, en la Epifanía: Opera omnia, ed. Cister 1970, 671, 26-27)]
No llores, Jerusalén, porque está para llegar tu salvación - [Sermones sobre el Adviento (Sermón 10-11: Opera omnia, Edit. Cister t. 6, 1, 1970, 19-20)]
Me casaré contigo en misericordia y en fidelidad - [Sermones sobre el Cantar de los Cantares (Sermón 27, 4. 6-7: Opera omnia, Edit. Cister. t. 1, 1957, 185-187)]
Habitaré y caminaré con ellos - [Sermones sobre el Cantar de los cantares (Sermón 27, 7. 9 Opera omnia, Edit. Cister. 1957, 1, 186-188)]
Él es el pastor, él es pasto, él es la redención - [Sermones sobre el Cantar de los cantares (Sermón 31, 8-10: Opera omnia. Edit Cisterc. 1957, 1, 224-226)]
Primicia de la sabiduría es el temor del Señor - [Sermones sobre el Cantar de los cantares (Sermón 37,5-7: Opera omnia, Edit. Cister. t. 2, 1958, 12-14)]
Para tener un corazón sensible a la miseria ajena, es necesario que primero reconozcas la tuya propia - [Tratado sobre los grados de la humildad y la soberbia (Tratado III, 6: Opera omnia, Edit. Cisterc. 3, 1963, 20-21)]
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