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El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
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Documentación: Basilio Magno, obispo y doctor de la Iglesia
Memoria de san Basilio Magno y san Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia. Basilio, obispo de Cesarea de Capadocia, apodado «Magno» por su doctrina y sabiduría, enseñó a los monjes la meditación de la Escritura, el trabajo en la obediencia y la caridad fraterna, ordenando su vida según las reglas que él mismo redactó. Con sus egregios escritos educó a los fieles y brilló por su trabajo pastoral en favor de los pobres y de los enfermos. Falleció el día uno de enero del año 379. Gregorio, amigo suyo, fue obispo de Sancina, en Constantinopla, y finalmente de Nacianzo. Defendió con vehemencia la divinidad del Verbo, y mereció por ello ser llamado «Teólogo». Murió el 25 de enero del año 390. La Iglesia se alegra de celebrar conjuntamente la memoria de tan grandes doctores.

Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos

fuente: Tratado sobre el bautismo (atribuido: Lib 1, 1-2: PG 31,1514-1515)
Se utiliza en: Sábado, XXVII semana del Tiempo Ordinario (par)

Nuestro Señor Jesucristo, Hijo unigénito del Dios vivo, cuando, después de haber resucitado de entre los muertos, hubo recibido la promesa de Dios Padre, que le decía por boca del profeta David: Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy; pídemelo: te daré en herencia las naciones, en posesión, los confines de la tierra, y hubo reclutado discípulos, lo primero que hace es revelarles con estas palabras el poder recibido del Padre: Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. E inmediatamente después les confió una misión diciendo: Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.

Habiendo, pues, el Señor ordenado primero: Haced discípulos de todos los pueblos, y agregado después: Bautizándolos, etc., vosotros, omitiendo el primer mandato, nos habéis apremiado a que os demos razón del segundo; y nosotros, convencidos de actuar contra el precepto del Apóstol, si no os respondemos inmediatamente -puesto que él nos dice: Estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere-, os hemos transmitido la doctrina del bautismo según el evangelio del Señor, bautismo mucho más excelente que el de san Juan. Pero lo hemos hecho de forma que sólo hemos recogido una pequeña parte del inmenso material que, sobre el bautismo, hallamos en las sagradas Escrituras.

Sin embargo, hemos creído necesario recurrir al orden mismo transmitido por el Señor, para que de esta suerte también vosotros, adoctrinados primeramente sobre el alcance y el significado de esta expresión: Haced discípulos, y recibida después la doctrina sobre el gloriosísimo bautismo, lleguéis prósperamente a la perfección, aprendiendo a guardar todo lo que el Señor mandó a sus discípulos, como está escrito. Aquí, pues, le hemos oído decir: Haced discípulos, pero ahora es necesario hacer mención de lo que sobre este mandato se ha dicho en otros lugares; de esta forma, habiendo descubierto primero una sentencia grata a Dios, y observando luego el apto y necesario orden, no nos apartaremos de la inteligencia de este precepto, según nuestro propósito de agradar a Dios.

El Señor tiene por costumbre explicar claramente lo que en un primer momento se había enseñado como de pasada, acudiendo a argumentos aducidos en otro contexto. Un ejemplo: Amontonad tesoros en el cielo. Aquí se limita a una afirmación escueta; cómo haya que hacerlo concretamente, lo declara en otro lugar, cuando dice: Vended vuestros bienes, y dad limosna; haced talegas que no se echen a perder, un tesoro inagotable en el cielo.

Por tanto -y esto lo sabemos por el mismo Señor-, discípulo es aquel que se acerca al Señor con ánimo de seguirlo, esto es, para escuchar sus palabras, crea en él y le obedezca como a Señor, como a rey, como a médico, como a maestro de la verdad, por la esperanza de la vida eterna; con tal que persevere en todo esto, como está escrito: Dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: «Si os mantenéis en mi palabra seréis de verdad discípulos míos, conoceréis la verdad y la verdad os hará libres».

Otras lecturas del mismo autor

Actúa con valentía, cual experto timonel - [Cartas (Carta 161, 1-2 al obispo Anfiloquio : PG 32, 630-631)]
El Espíritu Santo, que lo ha creado todo, es Dios - [Cartas (Carta 8, 11: PG 32, 263-266)]
El hombre ha de gloriarse solamente en el Señor - [Homilía sobre la humildad 20,3]
Sembrad justicia, y cosecharéis misericordia - [Homilías (Hom. 3 sobre la caridad, 6: PG 31, 266-267.275)]
El que se gloríe, que se gloríe en el Señor - [Homilías (Homilía sobre la humildad 20, 3: PG 31, 530-531)]
Es una sola la muerte en favor del mundo y una sola la resurrección de entre los muertos - [Libro sobre el Espíritu Santo (Capítulo 15, 35: PG 32, 127-130)]
Una sola muerte y una sola resurrección - [Libro sobre el Espíritu Santo 15,35]
El Espíritu, dador de vida - [Libro sobre el Espíritu Santo 15,35-36]
La acción del Espíritu Santo - [Libro sobre el Espíritu Santo 9,22-23]
El Señor vivifica su cuerpo en el Espíritu - [Sobre el Espíritu Santo 26, 61.64]
Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí - [Tratado sobre el bautismo (atribuido: Lib 1, 2.3: PG 31,1515-1519)]
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