Los guardias civiles que perseguían en teoría a dos cacos de poca monta, que fijaron como objetivos de sus golpes iglesias cerradas al culto después de haber fracasado en 2014 en sus asaltos a explotaciones agrícolas (fueron detenidos), no se imaginaban ni por asomo que iban a capturar a un ladrón de arte sacro de talla aún no se sabe si mundial. Lo cierto es que la investigación sobre el robo de dos templos de la comarca de la Bureba -Caborredondo y Revillagodos- denunciados en verano llevó a la Benemérita [apodo habitual de la Guardia Civil, n.d.e.] hasta un chalé de la urbanización de Los Tomillares, en Castrillo del Val. Su propietario, P.N.E., de 45 años, lo había convertido en un verdadero santuario, todos sus rincones rebosantes de tallas de santos, cruces, cuadros religiosos, peanas o libros antiguos. Hasta 200 piezas hallaron los agentes del Grupo de Patrimonio de la Policía Judicial en la vivienda unifamiliar situada junto a la N-120 y en su piso de la capital, en la calle Averroes. Este hombre entró en prisión provisional tras comparecer ante el juez a principios de diciembre, pero fue puesto en libertad bajo fianza a finales del año pasado.
En la operación han sido detenidos A.H.E., de 24 años, y N.J.B., de 23, como los autores materiales de los robos de las iglesias de Caborredondo y Revillagodos y de un asalto a una tercera, la de Villamorico, en la comarca de Oca, que no ha sido denunciado hasta ahora, si bien fue perpetrado en septiembre. Pero el ideólogo de estos golpes, quien los encargaba, no es otro que P.N.E., burgalés de «buena posición económica, apasionado de las antigüedades, restaurador y asociado a varias páginas web de compra venta de obras de arte». De hecho a la Guardia Civil le ha sorprendido su «insólita actividad comercial» en este ámbito.
Y es que la Diócesis ha podido identificar una escasa proporción de las más de 200 piezas halladas en sus domicilios, las sustraídas en las parroquias de los municipios mencionados. Por ello la Guardia Civil considera que pueden proceder de otros robos cometidos en otras partes de España, algunos que pueden datar incluso del siglo pasado. Unidades de Policía Judicial de todo el país han recibido ya toda la información para tratar de establecer la procedencia del resto de obras incautadas.
La operación Sanctuarium comenzó en agosto, cuando fue denunciado el robo de varias imágenes religiosas, crucifijos, altares, elementos procesionales y retablos en las iglesias de Caborredondo y Revillagodos, explicó el capitán de la Policía Judicial, José Manuel Garrido. Hasta ese momento los asaltos a templos de la provincia se habían limitado a la sustracción de campanas por el valor económico del metal, por lo que la Guardia Civil trabajó desde el inicio con la hipótesis de que los autores pertenecieran a un grupo organizado que trabajara por encargo. Aunque no eran demasiado profesionales, pues en los asaltos «provocaban cuantiosos daños», explicó el sargento Carlos Lacalle, responsable de Patrimonio.
La colaboración ciudadana ofreció en el mes de noviembre a los investigadores información relevante que les condujo hasta los autores materiales, con antecedentes por robo en explotaciones agrícolas. Supieron que habían merodeado por las poblaciones de la Bureba en los días de los hechos y pusieron el foco sobre ellos. Les sometieron a seguimientos y vigilancias discretas hasta que se percataron de que mantenían una relación con el receptor, P.N.E., que no tiene antecedentes.
A los expertos del Museo de Burgos y de Patrimonio del Arzobispado, que colaboraron en los registros, les queda ahora un amplio trabajo para inventariar, tasar y acreditar el origen ilícito de las piezas -algunas de las cuales han sido manipuladas- que aún no han sido identificadas.
A partir de hoy la Benemérita inicia una labor de reconocimientos con párrocos, sacristanes y alcaldes para reconocer las obras. Quienes sospechen que entre las piezas decomisadas figura alguna de su propiedad puede ponerse en contacto con la Guardia Civil en el teléfono 947 244 144, extensión 444.
Es posible, además, que pasen unas semanas y se esclarezcan otros robos en iglesias, ya que en 2015 se denunciaron asaltos a otros tres templos, Villalmóndar, Quintanilla del Monte en Rioja y Villalmanzo.
En total han sido recuperadas 17 tallas santorales; 12 tallas de la Virgen; 6 de Jesús o del Sagrado Corazón; 7 cruces o crucifijos de grandes dimensiones; 31 cuadros; 17 porciones de retablo; 6 columnas; 6 peanas; un sagrario; 4 varas portavelas metálicas, 64 libros antiguos, 4 figuras de bronce y 2 iconos bizantinos. Su valor aún no ha sido calculado, a falta de la peritación completa de las piezas. El coleccionista carecía de facturas que acreditaran la procedencia legal de las obras.
Tomado del "Diario de Burgos"