La escribió «Bartolomeo, por gracia de Dios Arzobispo de Constantinopla, nueva Roma, y Patriarca ecuménico. Es la encíclica con la que oficialmente se anuncia y se convoca el Sínodo panortodoxo, que será del 18 al 27 de junio en Creta.
«La vía para imponer la verdad frente a la mentira —escribe el Patriarca— también ha sido en esta circunstancia la que la Iglesia ha seguido desde el principio durante todo el curso de su historia, y esto no era otra cosa que la sinodalidad. El discernimiento entre la verdad y la mentira, entre la ortodoxia y la herejía, no siempre es fácil. También los herejes creían y creen seguir la verdad y siempre habrá quienes tilden de ‘herejes’ a los que no están de acuerdo con sus puntos de vista. La Iglesia Ortodoxa en este caso reconoce una única autenticidad: el Sínodo de sus obispos canónicos».
«Sin decisión sinodal —continúa Bartolomeo—, el discernimiento entre la ortodoxia y la herejía no es posible. Todos los dogmas de la Iglesia y sus sacros cánones llevan el sigilo de la sinodalidad. La Ortodoxia es la Iglesia de la sinodalidad. La Iglesia Ortodoxa siempre ha resaltado este principio eclesiológico y lo ha aplicado fielmente a nivel local. Esto ha valido durante muchos siglos incluso a nivel ecuménico y panortodoxo, aunque interrumpido durante largo tiempo a causa de circunstancias históricas».
No hay que excluir que el Patriarca de Constantinopla haya pensado, con estas palabras, aclarar las cosas frente a algunas facciones extremistas que, desde dentro de la ortodoxia, tildan de «herejes» a los católicos y a los demás cristianos. Pero también es posible que la insistencia sobre la sinodalidad, además de ser una indicación programática para el futuro, represente una respuesta al documento del Sínodo de la Iglesia ortodoxa rusa, que en enero de 2014 puso los puntos sobre las íes a propósito del primado papal, afirmando que durante el primer milenio este primado de Roma era «honorífico» y «de orden humano», una especie de coordinación. Con la encíclica actual, Bartolomeo parecerá decir, simplificando demasiado su pensamiento, que, en cuanto a sinodalidad, Constantinopla no necesita las lecciones de Moscú.
«El principal objetivo y la importancia de este Sínodo Panortodoxo —escribe el Patriarca ecuménico en su encíclica— es demostrar que la Iglesia Ortodoxa es la Iglesia una, santa, católica y apostólica, unida en los Misterios y, naturalmente, en la Divina Eucaristía y en la fe Ortodoxa, pero también en la sinodalidad. Por este motivo, se ha preparado durante un largo periodo de tiempo, mediante una serie de comisiones preparatorias y conferencias pre-sinodales, para que los documentos de sus decisiones se reflejen al unísono, y su motivo, para que se exprese ‘con una sola voz y con un solo corazón’».
Los temas de los que se ocupará el «Santo y Gran Sínodo», son principalmente los que se relacionan con «problemas de la estructura y de la vida exterior de la Iglesia Ortodoxa, que requieren un inmediato ajuste, como los temas relacionados con las relaciones de la Ortodoxia y el resto del mundo cristiano y la misión de la Iglesia en nuestra época».
Bartolomeo admite que el mundo «espera escuchar la voz de la Iglesia Ortodoxa sobre muchos problemas difíciles, que afectan al hombre de hoy». Pero explica que antes «es necesario» que la Iglesia Ortodoxa ajuste «las cosas en su propia casa». En este sentido, espera el Patriarca, el primer Sínodo Panortodoxo después de muchos siglos «constituye el primer y decisivo paso del que se espera que, a través de la gracia de Dios, no mucho después sigan otros».
«Los tiempos son críticos —concluye Bartolomeo—, y la unidad de la Iglesia debe constituir el ejemplo de unidad de la humanidad, lacerada por las divisiones y los conflictos. El éxito del Santo y Gran Sínodo es una labor de todos los miembros de la Iglesia, que están llamados también a demostrar su interés por él».
La encíclica lleva la firma de Bartolomeo y las de los doce metropolitano de las Iglesias de la diáspora que son elegidos cada año, a rotación, en el Sínodo permanente de la Iglesia de Constantinopla.