“Deseo mucho encontrarme con ustedes –dice Francisco en el videomensaje-– para ofrecer al mundo un nuevo signo de armonía, “un mosaico de rostros diferentes, de tantas razas, lenguas, pueblos y culturas, pero todos unidos en el nombre de Jesús, que es el Rostro de la Misericordia”.
El pontífice señaló que “todo va a estar marcado por el signo de la misericordia, en este Año jubilar, y por la memoria agradecida y devota de san Juan Pablo II, que fue el artífice de la Jornada Mundial de la Juventud, y fue el guía del pueblo polaco en su reciente camino histórico hacia la libertad”, dijo Francisco.
En el mensaje el Santo Padre dirige finalmente unas palabras a los “queridos hijos e hijas de la nación polaca”, a los que asegura sentir que es “un gran don del Señor el estar entre ustedes”. Porque, explica Francisco, son un pueblo que en su historia atravesó tantas pruebas, algunas muy duras, y salió adelante con la fuerza de la fe, sostenido por la mano materna de la Virgen María.
Al respecto, el Pontífice se muestra convencido de que la peregrinación al Santuario de Częstochowa será para él “una inmersión en esta fe probada, que me hará mucho bien”.
Francisco concluye su mensaje agradeciendo a los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, fieles laicos y especialmente a las familias. “La salud moral y espiritual de una nación –subrayó el Papa- se ve por sus familias; por eso, san Juan Pablo II se interesaba especialmente por los novios, los jóvenes esposos y por las familias. Continúen por este camino”. “Nos vemos en Polonia”, concluyó.