La Custodia de Tierra Santa ganó el Premio Corazón Amigo 2016. La entrega de premios de la XXVI edición tuvo lugar el pasado 22 de octubre en la sede de San Cristo de los padres Javerianos en Brescia, Italia. El “Nobel de los misioneros” de la Asociación Corazón Amigo Fraternidad Onlus recayó este año sobre tres entidades: la Custodia de Tierra Santa, la Congregación de las Misioneras de la Caridad y Enrico Rigosa de la Operación Mato Grosso.
A la ceremonia asistieron, además de otras autoridades civiles, el padre Carlo Tartari, en representación del obispo de Brescia, monseñor Bruno Foresti, el obispo emérito de Brescia, monseñor Conti y monseñor Voltolini.
El presidente de la Asociación Corazón Amigo, padre Flavio Dalla Vecchia, explicó en la apertura del acto que “el Premio Corazón Amigo tiene como finalidad proporcionar apoyo, y sensibilizar sobre la actividad misionera de la Iglesia y el trabajo de los misioneros”.
Con motivo del décimo aniversario de la Asociación, también se recordó al fundador del Premio, padre Mario Pasin, que en 1990 creó este “Nobel misionero” que se concede cada año.
Recibió el galardón el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton, quién expresó: “Este premio ayuda a seguir adelante con nuestra misión de prestar atención especial a las situaciones de pobreza, de sufrimiento, de dificultad” y explicó que la Custodia está comprometida con las obras de misericordia “a través de la ayuda a las poblaciones afectadas por la guerra, y el compromiso con las escuelas como modo concreto y a largo plazo para construir la paz”.
La Asociación Corazón Amigo Fraternidad Onlus entregó cincuenta mil euros a cada galardonado. Las Misioneras de la Caridad, fundadas por la Madre Teresa, declararon que destinarán el premio al sostenimiento material y espiritual de aquellos que se encuentran en dificultades en algunos países de África Central.
Por su parte Enrico Rigosa, laico perteneciente a la Operación Mato Grosso, utilizará los fondos para atender a los muchos prisioneros de las seis cárceles de Lima, en Perú.
Y la Custodia de Tierra Santa destinará la suma recibida para sostener las obras sociales acordadas.