
“Los sueños que se sueñan juntos”
El obispo evocó los orígenes de la Repam en el Vicariato de Puyo y su consolidación en Brasil en 2014: “Los sueños que se sueñan juntos son más fácil de hacerlos realidad”. En esa línea recordó los cuatro sueños de la exhortación Querida Amazonía del Papa Francisco, que son guía para la defensa del planeta.
“Quizá después de la creación del ser humano es el regalo más importante que Dios creó”, manifestó Mons. Cob, poniendo de relieve la importancia que tiene el agua. Añadió: “No hay otra alternativa, no hay otro hogar común que este planeta que tenemos que cuidar juntos”.
Recordó que la Amazonía es un referente mundial para el equilibrio del planeta, aunque “mucha gente no se da cuenta de lo que supone cuidar esa biodiversidad”.
“El hombre no puede vivir sin la Tierra”
El presidente de la Repam señaló que la encíclica del Papa Francisco sigue siendo valiosa: “Laudato Si’ nos ha dado las claves y es el marco inspirador de nuestra red”. Explicó que la vida social y ambiental son inseparables: “La Tierra no puede vivir sin el hombre y el hombre no puede vivir sin la Tierra”.
“La escucha no es lo mismo que oír. Oímos muchos ruidos en el mundo. Se habla mucho y se escucha poco”, dijo, y llamó a hacer silencio y reflexión para percibir “esta tierra que nos grita, que sufre y que quiere que nosotros la sanemos de sus heridas”.
Mons. Cob resaltó que junto a la Repam han surgido otras redes eclesiales en distintas regiones como la Rechag y la Remam: “La Iglesia se preocupa de la vida. Lo que Dios quiere, la vida que Dios creó, hay que defenderla”. Reafirmó la misión eclesial de ser testigos: “Hoy necesita la Iglesia testigos que demos testimonio de nuestra fe y de nuestra esperanza ante un mundo desesperanzado”.
Defender los ríos
La autoridad eclesial pidió custodiar los ríos y la selva amazónica: “Defendamos nuestros ríos de las amenazas como la contaminación, la deforestación y la extracción minera y petrolera”. Citando a San Francisco de Asís, exclamó: “Alabado seas, mi Señor, por la hermana agua”.
Mons. Cob cerró su intervención confiando la misión a la protección mariana: “Que la Virgen María, reina de la Amazonía, nos ayude como madre a caminar con firmeza y ternura”.