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Trabajadores temporeros en Delhi, el tipo de personas que la red buscaba para extraerles un...
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A.G./H.K/NYT
Gurgaon. Con dos millones de habitantes, Gurgaon, muy cerca de Nueva Delhi, es la sexta ciudad más grande del Estado indio de Haryana. El pasado día 24, la policía detuvo a un equipo médico que había realizado ilegalmente 500 transplantes de riñón, obligando a indigentes a donar sus órganos, en algún caso con una compensación económica, que de todos modos era ilegal, ya que la venta de órganos está prohibida en la India.
Naseem Mohammed fue una de las últimas víctimas de esta red de tráfico de órganos. Despertó el mismo día 24 al tiempo en que se realizaba la operación policial, comprobando con sorpresa que un guardia armado en la puerta de su habitación le comunicaba que le habían quitado un riñón.
Como otros involuntarios donantes, Mohammed era un trabajador temporero que buscaba empleo en las calles: le ofrecieron uno, le llevaron a una clínica privada y allí, a punta de pistola, le forzaron a someterse a una operación cuya finalidad desconocía.
A algunas de las víctimas, entre las que se contaban granjeros empobrecidos o conductores de rickshaw, se les convencía previamente mediante el pago de dinero. Los órganos se destinaban a personas ricas que necesitaban un trasplante.
En la operación policial fueron detenidos cuatro doctores, cinco enfermeras y 20 paramédicos, en tres hospitales privados, 10 clínicas y cinco centros de diagnóstico. El portavoz policial, Mohinder Lal, calculó que este equipo pudo haber realizado entre 400 y 500 transplantes de riñón ilegales en los últimos nueve años.
A pesar del éxito de la operación, la opinión pública india ha criticado a la policía por no haber podido detener al doctor que encabezaba la red de trasplantes ilegales, y que escapó gracias a que utilizaba nombres falsos. El último por el que se le conoce es Amit Kumar.
Según la policía, ya fue arrestado en 1994 bajo sospecha de organizar una red ilegal de trasplantes de riñón en Mumbai (Bombay), pero escapó y se trasladó a la próspera ciudad de Gurgaon. En 2000, la policía inspeccionó una de sus clínicas, pero sorprendentemente se le permitió continuar su trabajo, a pesar de las pruebas presentadas contra él mediante un reportaje en televisión.
El diario Times of India apelaba el martes al gobierno para que investigara una posible corrupción policial que explicara esta negligencia, pues además se sospecha que Kumar escapó de nuevo en esta ocasión porque recibió un chivatazo sobre la operación policial. Igualmente se sospecha que varios hospitales de Delhi y ciudades adyacentes estaban en connivencia con esta red para suplir con riñones a sus pacientes adinerados.
Según la policía, esta red disponía de un equipo de observadores en el Estado más pobre de la India, Uttar Pradesh, en busca de riñones susceptibles de ser extraídos. Según algunos folletos confiscados, se ofrecían cantidades que oscilaban entre los 1.000 y los 2.500 dólares. El equipo viajaba en un coche equipado para hacer análisis a los posibles donantes.