Silvia Churruca 13/05/2008
Érase un cirujano, traumatólogo por más señas, que un buen día de noviembre de 2006 recibió una llamada para invitarle a unas conferencias en Roma sobre la Sábana Santa. "La sorpresa me la llevé cuando me propusieron ser yo mismo uno de los conferenciantes para aportar la visión de un médico", explica José Palacios y Carvajal. La fecha del encuentro era el 11 de diciembre y el mes escaso que le separaba de la cita se convirtió para Palacios en "un encierro de estudio muy parecido a cuando se prepara una oposición".
En noviembre, ni siquiera había visto una copia de la reliquia, pero cuando llegó la cita, el traumatólogo había estudiado su historia, los análisis realizados hasta ese momento por investigadores de todas las ramas de la ciencia y había sacado sus propias conclusiones.
Tras la conferencia siguió profundizando en el tema y como resultado surgió el libro La Sábana Santa. Estudio de un cirujano, editado por Espejo de Tinta.
La Universidad Europea de Roma acogió las conferencias. Palacios compartía cartel con Luigi Mattei, escultor que ateniéndose a la impronta de la Sábana Santa había creado una reproducción del cuerpo de Jesús; Bruno Barberis, presidente de la Sociedad Internacional de Sindonología, hablaría de la historia de la reliquia; Avinoam Danin, profesor de Botánica de la Universidad de Jerusalén, explicaría los estudios arqueobotánicos y palinológicos realizados.
"La aportación que se me pedía -narra Palacios- y que yo he intentado ofrecer es un análisis estrictamente médico de los traumatismos que quedan plasmados en el lienzo".
Conclusiones
¿Cuál es su conclusión? "El rastro de sangre y de las heridas coinciden exactamente con el relato bíblico de la tortura de Jesucristo. Además hay alguna novedad, como las monedas que cubrían los ojos y que corresponden con piezas que se acuñaron durante un plazo limitado que coincide con el tiempo de la vida y muerte de Jesús".
La conclusión es tajante: "Para mí no hay duda de que la Sábana Santa envolvió el cuerpo de Jesucristo".
Inevitablemente surge la cuestión sobre si el trabajo puede ser objetivo cuando el autor se confiesa "católico, apostólico, romano y practicante convencido". Él asegura que abordó esta investigación como si se trata de un procedimiento forense. Y realmente el capítulo titulado La pasión en la Sábana Santa bien podría ser el guión de una de esas series criminalísticas tan de moda. Una a una se comentan las heridas, explicando su posible origen y el efecto fisiológico sobre el cuerpo torturado. Para relacionar este examen con la historia de Jesús, recuerda que en su caso se produjeron variaciones sobre los métodos de tormento habituales en aquella época que hacen de su calvario un relato único. "Decir que el cuerpo envuelto en este tejido fue el de Cristo es un hecho científico. Creer en su dinividad es una cuestión de fe".
Como resultado de todo ello, Palacios describe las causas de la muerte del cuerpo envuelto y que agrupa en tres tipos de trastornos: cardiocirculatorios, hidro electrolíticos y respiratorios.
Incógnitas
En el libro se hace un repaso a estudios precedentes que sitúan la Sábana Santa hace 2.00o años, con especial hincapié en las especies botánicas presentes en el tejido, y se da por confirmada su autenticidad. Y a ello contribuyen, a su juicio, algunas de las incógnitas que los investigadores no ha logrado descifrar: "Sabemos que es un negativo fotográfico perfecto, que es imposible que se trate de una falsificación porque no hay tintes o pinturas, sino que se trata de una impronta, una huella cuyo origen, posiblemente relacionado con algún tipo de radiación, no está claro. El analizador VP8 demostró además que se trata de una imagen tridimensional y la holografía posterior lo confirmó. Es decir, queda mucho misterio en torno a ella que la ciencia no es capaz de explicar".
Palacios trabaja ahora en un nuevo misterio del que ya habla en parte en este libro: la resurrección de Jesús. Volverá a ser la obra de un creyente, pero insiste en que el abordaje será científico. El punto de partida en esta ocasión será el estudio de los plazos transcurrido entre la muerte de Jesús, su sepultura y la desaparición del cuerpo basándose en el proceso del rigor mortis.
La polémica del carbono 14
En octubre de 1988 la Santa Sede hacía público el resultado de la prueba del carbono 14 efectuada al lienzo de la Sábana Santa por laboratorios de Zurich y Arizona y que la databan entre 1260 y 1390. Para muchos fue un jarro de agua fría y se llegó a hablar de falsificación. José Palacios y Carvajal narra lo sucedido y añade que estudios posteriores han demostrado que esa datación se realizó con errores de método y que trabajos posteriores, como el del soviético Dimitri Kouznetzov, lo rebatieron y situaron el origen de la reliquia hace 2.000 años. A su juicio, desde el Vaticano no se ha dado suficiente difusión a estos últimos estudios, sobre todo "dada la repercusión y el daño que hizo la información que se ofreció en 1988".
Diario Médico