Gaceta, 30/06/07 - Ha pasado el plazo. Tendría que haber llegado la respuesta del superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), el obispo cismático Bernard Fellay, al Vaticano, antes del 30 de junio, pero oficialmente nada se ha sabido. Si bien, fuentes cercanas a la Santa Sede aseguran que el sucesor de Marcel Lefebvre sí que ha escrito al cardenal Castrillón, explicando en su misiva que no acepta las cinco condiciones para volver a la plena comunión con Roma. Los cinco puntos, resultado del encuentro del pasado 4 de junio entre el cardenal colombiano y el obispo Bernard Fellay eran el primer paso que llevaría a la cancelación de la excomunión. En el fondo se trataba de reconocer no sólo el Concilio Vaticano II, sino la autoridad del Papa y por lo tanto que la verdadera Iglesia católica es la que está en comunión con el Vicario de Cristo.
La Santa Sede ha preferido el silencio, no desmentir ni confirmar la respuesta de los seguidores de Lefebvre, que sin duda ha causado profunda amargura y dolor al Papa, y continuar el paciente diálogo tendiendo la mano y sin poner ningún ultimátum.
El lefebvriano Fellay ha encontrado, en la reunión del capítulo general, pareceres contra Roma, y el resultado ha sido esa respuesta negativa, esa mala noticia llegada de Ecône (Suiza), la sede central de la FSSPX fundada por Marcel Lefebvre. El más contrario a volver al redil sigue siendo el obispo americano Williamson, que insiste en la abolición del misal del Pablo VI, sin tener en cuenta que Benedicto XVI, con el Motu Proprio Summorum Pontificum cura, ha autorizado sin límites el rito tradicional, la llamada misa tridentina o de San Pío V en latín, y ha recuperado algunos elementos tradicionales.
Al igual que el Vaticano no echó las campanas al vuelo cuando sacerdotes lefebvrianos volvieron al redil, ni cuando los miembros de la Fraternidad de Brasil retornaron a Roma, tampoco ahora publican la respuesta que rechaza la propuesta que, en nombre del Santo Padre, les hizo el presidente de la pontificia comisión Ecclesia Dei, instituida por Juan Pablo II el 2 de julio de 1988, tras el gesto cismático de las ordenaciones ilegítimas de cuatro obispos realizadas por el Arzobispo Marcel Lefebvre en Ecône. Roma sabe esperar.
Mientras que dos de los cuatro obispos ordenados por Lefebvre el 30 de junio de 1988 (Fellay y Tissier) aceptan cierto diálogo, Williamson y el español Galarreta pretenden que la Santa Sede anule el Vaticano II antes de dialogar.
Paloma Gómez Borrero