Madrid, 18/07/08 ( La Razón) - Madrid- Son hermanos, y durante años, a pesar de sus azarosas vidas, han compartido también sus planteamientos ideológicos con su apoyo a la Teología de la Liberación. Leonardo, el más conocido, acabó colgando el hábito franciscano para casarse. Antes, una decisión de la Congregación para la Doctrina de la Fe le apartó de la docencia en las facultades de teología católica. Ahora se autodefine como un «teólogo peregrino» aunque parece más preocupado por la eco-teología.
Por contra, su hermano Clodovis Boff, a pesar de que sus planteamientos doctrinales le apartaron de su cátedra en la Universidad Católica de Río de Janeiro, nunca rompió con la Iglesia ni abandonó su congregación, los Siervos de María. Su hermano Leonardo dice de él que en los ochenta «pasaba la mitad del año entre las comunidades de base, ofreciendo cursos populares, bajando y subiendo los ríos para visitar los pueblos de la selva y dedicaba la otra mitad del año a la enseñanza y a la producción teórica en la Universidad de Río».
Sin embargo ahora, según afirma el vaticanista de «L?Espresso», Sandro Magister, «los caminos de los dos hermanos se han separado y se enfrentan precisamente en lo que antes les unía: la Teología de la Liberación». Magister recoge la polémica surgida entre ambos a raíz de la publicación, hace casi un año, de un artículo de Clodovis en la «Revista Eclesiástica Brasileña» -casualmente dirigida por Leonardo de 1972 a 1986-, en el que rompe con esta corriente teológica. Un artículo que llevó a una respuesta de Leonardo en la que se muestra, en cierta forma, traicionado por su hermano.
En la primera parte de su artículo Clodovis Boff hace una crítica de los fundamentos sobre los que se asienta la Teología de la Liberación. No a la «ideal», sino a que la que «existe realmente». En su juicio, el error «fatal» en que incurre consiste en colocar al pobre como «primer principio operativo de la teología», sustituyendo así a Dios y a Jesucristo. Las graves consecuencias que estos planteamientos tienen para la vida de la Iglesia son, según Clodovis, que «la ?pastoral de la liberación? se vuelve un brazo entre tantos del ?movimiento popular?. La Iglesia se hace semejante a una ONG y así se vacía también físicamente: pierde empleados, militantes y fieles», explica. Tras esta crítica, Clodovis muestra su adhesión al documento final que el episcopado sudamericano aprobó en Aparecida.
Sin embargo, su hermano Leonardo califica la opinión de Clodovis como «equivocada, teológicamente errónea y pastoralmente dañosa» y niega que la Teología de la Liberación sustituya a Dios y a Cristo por el pobre. Leonardo muestra su temor de que las críticas den a las autoridades eclesiásticas «las armas para condenarla nuevamente y, quien sabe, prohibirla definitivamente», ya que provienen «de uno de sus más conocidos expositores». Y aunque concede a su hermano la intención de no refutar en bloque la Teología sino volverla a sus orígenes, reconoce que «es una intención que para mi equivale a decir: hermano mío, yo te apuñalo en el corazón pero quédate tranquilo, es para tu salvación».