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No es el libro que esperábamos, pero aún así se agradece. A muchos nos impresionó El Padre Elías que, entre otras cosas, vino a traer aire fresco a la novela apocalíptica, que no utópica.
Nos gustó saber que Soloviev y Benson habían sembrado fecundamente y dado lugar a nuevas recreaciones de un tema que está lejos de la ciencia ficción aunque, de momento, deba dejarse a la meditación de los textos sagrados, la atención a la realidad y una imaginación que no se desborde innecesariamente.
De alguna manera El Padre Elías se abría a una continuación, aunque difícil se antojaba suponer las situaciones y comportamientos. No llegó esa continuación y sí este libro que nos pone en antecedentes.
El librero de Varsovia narra la historia de David Schäfer, un niño que huye del ghetto de la ciudad y encuentra refugio en casa de un librero, Pawel Tarnowski. Ese niño será después el Padre Elías.
Se descubre así el pasado al se hacía mención en la otra novela y que nos tenía intrigados, porque siempre quisimos saber más sobre su protagonista. Aquí se iluminan muchos aspectos de la psicología del Padre Elías, pero la novela no se reduce a ello sino que, en sí misma, constituye una unidad en la que el autor reflexiona sobre la naturaleza del mal, la posibilidad de la esperanza y el sentido de la historia.
Si en El Padre Elías predominaba la acción en su enfrentamiento contra el maligno aquí el autor nos coloca en el dominio de la conciencia cuando el hombre bueno se siente acorralado y descubre que sólo la caridad vivida hasta el final es capaz de abrir una puerta en el muro del mal.
Descubrimos un heroísmo muy alejado de las puestas en escena espectaculares pero que describe un episodio más de la feroz lucha entre el bien y el mal que se viene librando en la historia y su paradójico desenlace.
Todo ello ambientado no sólo en la terrible persecución contra los judíos llevada a cabo por el III Reich, que Joseph Roth denominó “la filial del infierno en la tierra”, sino también en el acoso de las tentaciones que sufre toda persona.
Michael D. O’Brien, puede, en esta obra, ambientada en una librería, reflexionar sobre el arte pictórico y el escrito, y entrar en los ambientes ambiguos de la estética, en los que se encuentran de frente, casi de frente, los espíritus delicados con los abyectos.
Su talento para diseccionar la amalgama de intereses e intenciones que se extiende por todo lo humano, desde la conciencia hasta las realizaciones plásticas, políticas o históricas, resalta una vez más en esta novela cuya lectura agradecerán los innumerables admiradores de El Padre Elías.
EL LIBRERO DE VARSOVIA
Michael D. O’Brien
Libros Libres
525 páginas