Forum Libertas, 19/09/08
Adentrarse a las raíces de la Alta Edad Media, con rigor y seriedad, no es fácil. El joven historiador Manuel Alejandro Rodríguez de la Peña lo ha realizado de manera meritoria en este extenso tratado. El número de páginas, casi novecientas, no debe asustar al lector, pues desde un principio el texto le enganchará.
No podría entenderse la Cristiandad sin el papel de las primeras monarquías cristianas y, a la vez, no podrían entenderse estas monarquías como meras formas de poder abstraídas de toda concepción de una identidad y misión. Esta es la originalidad de este estudio, intentar dignificar la figura de esos reyes que tan lejos nos quedan ya, pero que sin ellos no se hubiera forjado la Civilización occidental.
Así, “se comprueba fácilmente que mientras que los reyes sabios del Alto Medioevo fueron discípulos de los clérigos y monjes, volcándose en el estudio del Trivium y la Sacra Scientia, en cambio los reyes letrados de la Plena Edad Media se aficionaron a las disciplinas profanas de Quadrivium y no estuvieron tan sujetos a la tutela intelectual del clero”.
Estos reyes aunque actualmente tienen una imagen de bárbaros, se rigieron por el “Ideal sapiential”, esto es la imagen visual de la Sabiduría hipostática en la Tradición.
El autor concluye que “la representación figurativa o literaria de una Sabiduría hipostática, se configuró en la Antigüedad Tardía a partir de fuentes paganas y bíblicas en una tradición genuinamente cristiana, una tradición que tuvo su continuidad en la Edad Media, momento en el que alcanzaría su mayor esplendor, hasta enlazar con la iconografía mariana bajomedieval de la Virgen como Trono de Sabiduría”.
Pero será con Carlomagno donde se producirá una explosión de este Ideal sapiencial: “Y es que fue (Carlomagno) el arquetipo bíblico de la Realeza davídica, antes que el de la realeza imperial constantiniana, el que inspiró el Ideal Sapiential propugnado por Alcuino de York”.
El modelo basado en una concepción patriarcal y patrimonial, fue sustituido –durante el reinado de Carlomagno- por uno eclesiológico: el Imperium Christianum.
El desarrollo de estos planteamientos exigían una alta erudición y el autor se muestra al nivel más alto. Por eso, recomendamos este texto que sirve el conocimiento de la fundamentación histórica y teológica de nuestras raíces cristianas.
Los reyes sabios
Manuel Alejandro Rodríguez de la Peña
Actas, Madrid,
2008, 893 pp.