El Arzobispado promueve una campaña en la que invita a enviar felicitaciones navideñas a reclusos
El secretariado de Pastoral Penitenciaria del Arzobispado de Valencia ha iniciado una campaña para enviar felicitaciones de Navidad a presos del Centro Penitenciario de Picassent que, “por diferentes motivos, no reciben ninguna durante esas fechas”, según ha indicado a la agencia AVAN el director del secretariado, el religioso mercedario Javier Palomares.
En la mayoría de los casos, se trata de reclusos inmigrantes sin familiares próximos o de internos que no tienen contacto con su familia, para quienes “la Navidad es un tiempo de soledad especialmente duro, al tratarse de unas fiestas de una índole tan familiar”, ha señalado.
Por ese motivo, el secretariado de Pastoral Penitenciaria ha propuesto, por primera vez, “a los valencianos en general y a los católicos en particular” comprar tarjetas de Navidad y escribir en ellas mensajes de felicitación para que los capellanes de la prisión las hagan llegar a los presos. Las felicitaciones “tendrán que ser anónimas por motivos de seguridad”, ha precisado Palomares.
El secretariado ha planteado también la posibilidad de que las tarjetas de Navidad se envíen a la capellanía de la prisión sin escribir, para que así los presos sin recursos económicos “puedan utilizarlas para felicitar a sus familiares”.
En ambos casos, las tarjetas de Navidad pueden enviarse al secretariado de Pastoral Penitenciaria, sito en la calle Avellanas, 12 de Valencia; así como a las parroquias Nuestra Señora de los Desamparados, situada en el barrio de Nazaret; Nuestra Señora de El Puig, en la plaza Vicente Iborra,1 de Valencia; y San Roque, en la localidad valenciana de Silla. En el caso de localidades o parroquias alejadas de la ciudad de Valencia, "pueden ponerse en contacto con el secretariado diocesano, a través del correo electrónico frayjavierodm@hotmail.com, para estudiar la forma de hacer llegar las felicitaciones".
Igualmente, el secretariado diocesano ha propuesto, a quienes tengan “el deseo y la posibilidad económica”, comprar tarjetas telefónicas para que puedan utilizarlas en Navidad presos que “hemos constatado que no tienen recursos y, por tanto, no se podrán comunicar con sus seres queridos en fechas tan señaladas”.
Se trata de “pequeños detalles y gestos que humanizan y contribuyen a hacer más llevadera la vida de las personas que se encuentras en prisión”, ha explicado Palomares.