La Razón,11/12/09 - Ustedes, vosotros, vos... Todos, en definitiva, tienen ya en la calle la «Nueva gramática de la lengua española». Han sido trece años de trabajo, desde que en 1996 la Real Academia Española retomó el viejo proyecto de redactar una «Gramática»: antes, Emilio Alarcos había editado la suya, a título personal, en 1994, y para encontrar la anterior hay que remontarse a 1931. Han sido también muchas comisiones, viajes a uno y otro lado del Atlántico y horas de estudio. Pero la Real Academia Española, apoyándose en las 22 instituciones «hermanas» que forman la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), ha dado ya a luz a su criatura más esperada.
Serán tres volúmenes, dos de los cuales ya están en la calle editados por Espasa, los que tratan de la morfología y la sintaxis, mientras que el tercero, dedicado a la fonética y la fonología, lo hará en 2010. Las casi 4.000 páginas de este nuevo vademécum de nuestro idioma están aderezadas con 40.000 ejemplos, entre inventados y reales (la obra cita hasta 307 cabeceras de diarios y revistas, entre ellas LA RAZÓN).
Obra ambiciosa
La RAE presentó ayer este «ambicioso» manual que llega allí donde su Diccionario no lo hace, es decir, a la forma en que manejamos nuestro idioma, más allá del conocimiento de nuestro patrimonio léxico. Los directores de casi todas las Reales Academias de los países hispanohablantes arroparon al de la Española, Víctor García de Cortázar, en un acto que sirivió para saber que los voseos de Argentina o Chile no son vulgarismos, que el «mi amol» tan cubano y puertorriqueño no es incorrecto y que si vamos a la zona andina no deberemos extrañarnos si escuchamos frases como: «De la María, su mamá, que vivía en la calle Cochabamba, ha muerto».
El académico Ignacio Bosque, quien fue ayer el ponente de la presentación, definió esta «Gramática» como «una obra ambiciosa que pretende reflejar lo más importante de la lengua, que no todo, ya que es imposible». Para el secretario de la RAE, José Manuel Blecua, «es una obra minuciosa, abarcadora de toda una realidad lingüística en el tiempo y el espacio». Y la realidad que refleja la obra no es «“hispanocentrista”, ni siquiera “madridecentrista”», como advierte el secretario general de la ASALE, Humberto López Morales.
Los volúmenes estrechan así los lazos entre la Península y los países hispanohablantes, pero respetan la diversidad de cada Estado. Blecua rememoró para este periódico que «los primeros ejemplares de 1605 de “El Quijote”, de Cervantes, se subieron a un barco y se llevaron a América. Son unos cien ejemplares que se compraron en el continente. Sabemos que en las fiestas de algunos pueblos de las sierras de Perú aparecían las figuras de Don Quijote y Sancho». Menciona este hecho para subrayar los estrechos vínculos que unen el español de Europa y de América desde el comienzo.
Renovación lingüística
«Hay que recordar que sólo en México hay 100 millones de hispanohablantes y que en Estados Unidos hay unos 60», comenta Blecua, que ha dirigido el volumen de esta obra dedicado a la fonología y la fonética. El secretario de la RAE explica que «en el siglo XX se renovó la lingüística en todo el mundo. Se incrementan las investigaciones, hay un mejor conocimiento de la historia de la lengua y se inicia la fonética experimental». Unos factores, junto a su evolución, y la informática, que han jugado un papel determinante en estos volúmenes, en los que, como recuerda Blecua, «a veces una línea es un libro».
Pero, ¿cuáles son los principales que han afectado al castellano a lo largo de todos estos siglos? «Se ha incorporado léxico científico y técnico. Del italiano en el siglo XVI, del francés, en el XVIII, del Alemán en el XIX y del inglés en el XX. Pero sobre todo, la evolución se puede explicar mejor en las fórmulas de tratamiento: el tú y el usted. Los chicos de hoy casi no saben utilizar el “usted”, algo que es más firme en América, donde es más extraño que se trate de tú». Blecua explica que es un reflejo de los cambios en las relaciones entre padres, hijos e, incluso, abuelos: «Antes, a las personas mayores se las trataba de usted. Parece que se ha desgastado y, por eso, han aparecido otras, como el tío y el macho, entre los jóvenes, que duran poco».
El secretario de la RAE insiste, por eso, en la importancia que tiene la educación para hablar un español correcto: «La enseñanza tiene que crear unos automatismos; enfrentar a los niños con el conocimiento de unos modelos y usos. Una manera de adquirirlos son las editoriales de los periódicos. Son un reflejo de una lengua culta». Por cierto, la Prensa pasa el examen: no sólo está ampliamente citada y usada en la «Gramática» sino que, en palabras de Pedro Luis Barcia, presidente de la Academia Argentina, «el periodismo de las grandes ciudades de América y España tiene un buen nivel de lengua». El tirón de orejas se lo llevan los titulares, «en los que, acuciados a veces por el espacio, se cometen errores, sobre todo de conjugaciones verbales».
La gramática, por eso, prosigue Blecua, se constituye también en un «instrumento para los profesores de español». Y añade: «Ofrece una oportunidad de conocimiento del español para los hispanistas y para los grandes investigadores». En cualquier caso, la premisa de la que parte esta obra puede resumirse en la conclusión del director de la Academia Boliviana, Raúl Rivadeneira: «Hay diferencias notables en la construcción de la lengua entre unos y otros países, pero no dificultan su comunicación».
Las otras «gramáticas»
José Manuel Blecua menciona la primera gramática que publicó la RAE, en 1771, pero, sobre todo, subraya la importancia de una edición posterior, la que acometió Andrés Bello y que se publicó en el año 1847. «Estaba dedicada exclusivamente al hermano hispanoamericano. Es una defensa de la lengua de América y de los usos americanos y se introducen en los análisis de la lengua de la tradición gramatical española. Fue una novedad».