Infocatólica,03/02/2010- El Cardenal Franc Rodé, Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, anunció que dentro de poco este dicasterio dará a conocer dos nuevos documentos, uno de los cuales estará dedicado a la «absoluta necesidad de la oración» para religiosos y consagrados.
En entrevista concedida a Radio Vaticano ayer, 2 de febrero, día en que la Iglesia celebró la Jornada por la Vida Consagrada, el Cardenal Rodé señaló que «hoy en un mundo con tanto movimiento como el nuestro, la oración se convierte ciertamente en algo más difícil. Debemos poner el acento en la absoluta necesidad de la oración en la vida espiritual de un consagrado y de una consagrada.
Esto queremos hacerlo con la realización de un documento que estamos preparando». El segundo documento será preparado también por la Congregación para el Culto Divino y abordará la formación teológica y litúrgica de los religiosos.
Este documento, explica el Cardenal Rodé, "es de gran importancia porque de una parte existe cierta ‘ignorancia’, una cierta falta de conocimiento y de formación litúrgica en los jóvenes religiosos y religiosas, y de otra parte están también las fantasías litúrgicas que no son siempre de buen gusto y no corresponden al deseo y la voluntad de la Iglesia y al espíritu mismo de la Liturgia. Aparecen entonces como necesarios algunos correctivos".
Al hablar o sobre el segundo documento, el Prefecto señala que "en estos últimos tiempos hemos reflexionado sobre la figura del hermano laico en las congregaciones religiosas de hermanos y en las congregaciones mixtas de sacerdotes y hermanos".
"Queremos hacer un documento dedicado específicamente a esta figura del hermano laico, que es una figura autónoma, una figura que tiene un sentido en sí misma, que tiene una identidad propia. Un hermano laico no es –como se piensa con frecuencia y como la gente cree– alguien que no ha podido o no ha querido, por cualquier razón, llegar a ser sacerdote. Se trata de una vocación que tiene una lógica en sí misma, que tiene una misión particular en la Iglesia: y la historia lo prueba ampliamente", explicó.