El Codex Calixtinus define el León del siglo XII como una «ciudad regia y palaciega, llena de todas las felicidades». Así era definida en los siglos de pleno apogeo del Camino Francés. El denominado Camino Francés, ruta por excelencia para llegar a Compostela, arranca en Roncesvalles (Navarra) y llega hasta Santiago, recorriendo 750 kilómetros. De ellos, más de la mitad discurren por territorio castellano y leonés. León es, de este modo, paso obligado del Camino de Santiago, y ciudad receptora de turismo nacional e internacional.
Como hoy, el peregrino se encontraba con una ciudad próspera, de intensa actividad comercial, y en la que se disponía de buena asistencia en los 17 hospitales que se pueden documentar al final de la Edad Media. De ellos, los más famosos eran el de San Marcos, el de San Froilán (creado por el Cabildo de San Isidoro) y el de San Marcelo, que cambió después su nombre por San Antonio.
En León, son varias las zonas declaradas Conjunto Histórico. La ciudad cuenta con nueve Bienes de Interés Cultural entre sus monumentos, y de ellos destacan la catedral, ejemplo del gótico clásico de estilo francés en España, y la basílica de San Isidoro, una de las iglesias románicas más importantes de España, y tumba en la que yacen los reyes medievales de León. También son ejemplos de estos Bienes el monasterio de San Marcos, primer ejemplo de la arquitectura plateresca y renacentista española, y la Casa Botines, de estilo modernista realizada por el arquitecto catalán Antonio Gaudí.
Lugares con mucha Historia
La catedral de la Virgen de la Regla es un templo dedicado a Santa María, y se comenzó a construir en el siglo XIII, sobre la antigua catedral románica, que a su vez fue construida sobre los terrenos del Palacio Real. Estos terrenos fueron cedidos por Ordoño II y se asentaban sobre las termas romanas.
Para constuirla, se tuvo como fuente de inspiración la catedral francesa de Reims, aunque con la peculiaridad de que las torres aparecen separadas de la nave central mediante arbotantes. Su planta es de tres naves, con bóveda de crucería. Los trabajos de erección se desarrollaron a lo largo de siglos, gracias a la labor de arquitectos como el Maestro Simón, el Maestro Enrique y Juan Pérez (los dos últimos, empleados por entonces también en la catedral de Burgos), y, más contemporáneamente, otros como Matías Laviña o Juan Madrazo, muchos de los cuales llevaron a cabo la intensa restauración decimonónica que salvó el templo de la ruina.
La basílica de San Isidoro destaca por ser uno de los ejemplos de arte románico más importantes de España. En él confluyen arquitectura, escultura y pintura. De hecho, el Panteón real es llamado, por sus pinturas, la Capilla Sixtina del Arte Románico. Su construcción fue impulsada por los reyes Fernando I y su esposa doña Sancha. En sus orígenes, fue un monasterio dedicado a San Juan Bautista, y se dice que, en sus cimientos, se asentaba un templo romano. Con la muerte de san Isidoro, obispo de Sevilla, y con el traslado de sus restos a León, se cambió la titularidad del edificio que albergó las primeras Cortes de la Historia: las Cortes de León.
La catedral de León: Cristal y fe, de Máximo Gómez Rascón; y Real Colegiata de San Isidoro: Historia, Arquitectura y Arte, de Constantino Robles y Fernando Llamazares, de la Colección Patrimonio, de Edilesa, son títulos actualizados en los que se puede encontrar información sobre las fases históricas de estos monumentos, atendiendo a su arquitectura, esculturas, imaginería, cuadros, artes suntuarias y museos.
Rosa Puga Davila
Imágen: Pantocrátor. Panteón de reyes de la basílica