Los más variados y a veces descabellados comentarios suscitó la presencia de un ave posada en la chimenea por la que saldría el humo, blanco o negro, que indicaría el resultado de la votación del Colegio Cardenalicio.
Quienes no saben distinguir las especies de aves, suponían que era una paloma y hacían alusión al Espíritu Santo que en esos momentos estaría inspirando la elección papal.
Otros comentarios se referían a que un día lluvioso y frío como en esos momentos se vivía en la Ciudad Eterna, invitaba a un ave a buscar la tibieza que emanaba de una chimenea.
En realidad el ave aposentada en la chimenea de la fumata era una gaviota de la especie Larus argentatus. Larus es el nombre genérico de las gaviotas, y argentatus hace referencia a su color blanco, color que en heráldica se llama plata (argentum), lo mismo que el nombre del país de donde proviene el nuevo papa: Argentina, cuyo nombre se deriva del Río de la Plata, el río más ancho del mundo, sobre el que se recuesta la ciudad de Buenos Aires, llamada por ello “La Reina del Plata”, que hasta este momento era gobernada eclesiásticamente por el nuevo pontífice.
¿Casualidad? ¿Coincidencia?, sin duda un detalle muy particular.+