"Por suerte es un amistoso, y que lo sea verdaderamente". De esta manera el Papa Francisco bromeó con los jugadores argentinos e italianos que fueron recibidos hoy a medio día en una audiencia privada.
Los equipos nacionales de Italia y Argentina llegaron ayer martes puntualmente al Vaticano, en donde a las 12 fueron recibidos por el Papa Francisco en una audiencia privada. Alrededor de 200 personas, entre jugadores, dirigentes y funcionarios de ambas federaciones. Hoy disputan un partido amistoso en el Estadio Olímpico de Roma, en honor de Papa Francisco.
Entraron a la Ciudad del Vaticano a bordo de ocho autobuses; después se dirigieron a la Sala Clementina del Palazio Apostólico. En primera fila, los jugadores Leo Messi y Mario Balotelli.
Mientras tanto, poco antes de comenzar la audiencia con los futbolistas, Papa Francisco tuiteó un nuevo mensaje, que se puede también interpretar como una enseñanza "deportiva": "Ser hijos de Dios y hermanos entre nosotros: éste es el corazón de la experiencia cristiana".
"Ustedes, queridos jugadores, son muy populares: la gente los sigue mucho, no solo cuando salen al campo, sino también afuera. ¡Esta es una responsabilidad social!", dijo Francisco. "En el juego, cuando están en el campo, se encuentran la belleza, la gratuidad y el camaradería. Si a un juego le falta esto, pierde fuerza, aunque el equipo gane. No hay sitio para el individualismo, sino que todo es coordinación para el equipo. Tal vez estas tres cosas: belleza, gratuidad, camaradería se encuentran resumidas en un término deportivo que no hay que abandonar nunca: diletante, amateur. Es cierto que la organización nacional e internacional profesionaliza el deporte, y debe ser así, pero esta dimensión inicial de un deportista o de un equipo nunca debe dejar a un lado la vocación inicial de un deportista o de un equipo: ser diletante. Un deportista, aún siendo profesional, cuando cultiva esta dimensión de 'diletante' hace bien a la sociedad, construye el bien común a partir de los valores de la gratuidad, la camaradería y de la belleza". "Y esto -expplicó el Papa- nos lleva a pensar que, antes que campeones, ustedes son hombres, personas humanas, con sus cosas buenas y defectos, con sus corazones y sus ideas, sus aspiraciones y problemas. Y entonces, aunque sean personajes, sigan siendo hombres, en el deporte y en la vida. Hombres, portadores de humanidad".
Al promover la actitud del "diletante" entre los futbolistas, se "cancela definitivamente el peligro de la discriminación", dijo Papa Bergoglio, pues, "cuando los equipos van por este camino -explicó-, el estadio se enriquece humanamente, desaparece la violencia y vuelven a verse las familias en las tribunas".
Al final del encuentro, Papa Francisco dijo a todos los presentes: "Por favor, les pido que recen por mí, para que yo también, en el 'campo' en el que Dios me puso, pueda jugar una partida honesta y valiente por el bien de todos nosotros".