Solidaridad con el pueblo sirio "sin tener en consideración la pertenencia religiosa o política". Llamado a todos los hombres de buena voluntad a "seguir rezando incesantemente por las intenciones de paz en el Medio Oriente y seguir haciendo todo lo posible para encontrar una solución factible al conflicto". Es la mirada con la que los obispos latinos de la región árabe vuelven a hablar sobre la guerra sangrienta de Siria. De hecho, el comunicado final de la 50a Asamblea del CELRA (la Conferencia episcopal de las Iglesias de rito latino en el Medio Oriente) está dedicado por completo a esta dramática herida que sacude a todo el Oriente Medio.
En el texto, que fue difundido esta mañana, los religiosos agradecen al Papa Francisco "por su conmovedor llamado a una jornada de ayuno y oración universal por la paz en Siria". Y renuevan su convicción de que "el actual conflicto no se resolverá con un incremento de violencia y tampoco ofreciendo armas a las partes en conflicto, sino a través del diálogo y la negociación bajo tutela internacional".
Es interesante notar que al expresar la propia cercanía hacia el pueblo sirio y a sus más de 100 mil muertos, los obispos del CELRA indican inmediatamente que no se trata de una solidaridad que se limite a las comunidades cristianas, sino que se extiende más allá de cualquier "pertenencia religiosa o política". Un índice claro de que en estos momentos se advierte el viento de una posible sectarización en el conflicto. "Esta situación -indica el texto- exige una decisión rápida para poner fin a un conflicto que dura desde hace más de dos años y medio".
El comunicado recuerda que, a través de Cáritas, sus Iglesias en el Líbano, en Jordania y en Irak están comprometidas en la asistencia humanitaria a los refugiados y expresa el agradecimiento de los obispos tanto a los voluntarios comprometidos en el campo como a los benefactores que los apoyan en este compromiso.
Palabras que recuerdan la gravedad de la situación en Siria. Y justamente hace pocas horas llegó la noticia de que durante la noche cayeron dos morteros en el arzobispado greco-maronita de Aleppo. "No hay víctimas, pero solo porque los golpes explotaron de noche -declaró a la agencia Fides el obispo Jean-Clément Jeanbart. La ciudad está estrangulada y la situación empeora día con día. Como ciudadanos, nos sentimos atrapados y no sabemos cuál será nuestro destino. La mercancía escasea o tiene precios elevadísimos, la gente tiene problemas para sobrevivir cotidianamente. Sin embargo -añadió el religioso- nosotros los cristianos de Siria tenemos una misión, la del diálogo, la de la paz, la de la reconciliación, la de mantener encendida una luz de fe, de esperanza y de caridad. Y queremos ser fieles a esta misión".
por Giorgio Bernardelli