"¡Hay que escuchar estas llagas!". El primer encuentro de la jornada de Papa Francisco en Asís fue también uno de los más conmovedores. Bergoglio saludó uno por uno a los huéspedes del Instituto Seráfico, niños y chicos con enfermedades y discapacidades. Los abrazó, acarició, los besó a todos. Se inclinó ante todos. Se dejó tocar el rostro por los niños ciegos que lo buscaban, dejó que otros jugaran con su cruz de metal. No hay palabras para describir este abrazo.
Francisco visita Asís acompañado por los ocho cardenales de su "consejo", que hasta ayer trabajaron para la reforma de la Curia romana. Después de haber saludado a los chicos y a quienes los asisten, el Papa escuchó al alcalde de Asís, Claudio Ricci, y las palabras conmovidas de la presidenta del Seráfico, Francesca di Maolo. Fue ella la que dijo al Papa que hoy, sobre todo en tiempos de crisis y de recortes económicos, estos chicos son "piedras de descarte", sin voz, ellos y sus familias a menudo son abandonados, son "invisibles". Francisco había preparado un hermoso discurso, que contenía el texto de una carta de una chica discapacitada de Buenos Aires, pero prefirió no leerlo y respondió a las preguntas de la presidenta, para hablar de la "carne de Cristo", que todos los que se digan cristianos, deben tocar en los pobres y en los que sufren.
"Nosotros estamos entre las llagas de Jesús", dijo el Papa. Estas llagas deben ser escuchadas, reconocidas. "Y me viene a la mente cuando el Señor Jesús, mientras iba por el camino con aquellos dos discípulos tristes. El Señor Jesús al final les hizo ver sus llagas y ellos lo reconocieron. Después el pan, en el que Él estaba. Mi hermano Domenico (el obispo de Asís, Sorrentino, ndr.) me decía que aquí se hace la adoración. También ese pan debe ser escuchado, porque Jesús está presente y escondido tras la sencillez y la mansedumbre de un pan. Y aquí, Jesús está escondido en estos chicos, en estos niños, en estas personas. En el altar adoramos la carne de Jesús, en ellos encontramos las llagas de Jesús. Jesús escondido en la Eucaristía y Jesús escondido en estas llagas… Necesitan ser escuchadas. Tal vez no tanto en los periódicos, como noticia… Eso es algo que dura dos o tres días, después viene otra cosa, otra cosa… Deben ser escuchados por los que se dicen cristianos".
"El cristiano -añadió- adora a Jesús, el cristiano busca a Jesús; el cristiano sabe reconocer las llagas de Jesús. Y hoy todos nosotros, aquí, necesitamos decir: ¡Hay que escuchar estas llagas! Pero hay otra cosa que nos da esperanza. Jesús está presente en la Eucaristía, aquí está la carne de Jesús; Jesús está presente entre ustedes: y la carne de Jesús son las llagas de Jesús en estas personas". "Pero es interesante -explicó Francisco-, Jesús, cuando resucitó era hermosísimo. No tenía en su cuerpo los moretones, las heridas… ¡Nada! ¡Era más hermoso! Solo quiso conservar las llagas y se las llevó al Cielo. Las llagas de Jesús están aquí y en el Cielo ante el Padre. Nosotros cuidamos las llagas de Jesús aquí y Él desde el Cielo, nos muestra sus llagas y nos dice a todos nosotros, a todos nosotros: ¡Te estoy esperando! Que así sea".