Ni el paso de los siglos, ni el olvido de sus obras en los planes de estudios, ni la descristianización de la sociedad española han restado un ápice de interés a la figura de santa Teresa de Jesús, cuya fiesta se celebra el próximo día 15.
A sólo unos años del quinto centenario de su nacimiento y del cuarto de su canonización, su legado espiritual sigue atrayendo a personas de toda clase y condición. Lo mismo puede escucharse hablar de ella con admiración a una actriz de reconocida afiliación socialista, que al ex embajador ante la Santa Sede, o al director del Centro Nacional de Inteligencia. Y, cómo no, al pueblo de Dios. Un botón de muestra: durante los días previos a la JMJ, la diócesis de Ávila acogió a cerca de 12.000 peregrinos, la mayoría de los cuales habían solicitado ser acogidos allí precisamente por ser cuna de la santa. Terminada la JMJ, miles de peregrinos de todo el mundo que no habían podido ir antes, no quisieron abandonar España sin visitar antes Ávila. De hecho, el Obispado preparó itinerarios por los lugares emblemáticos de la espiritualidad teresiana: el convento de San José, el Carmelo de la Encarnación, la casa-convento donde vivió... Doña Belén Yuste es, junto a Sonnia L. Rivas-Caballero, autora de El arca de las tres llaves. La reforma de santa Teresa de Jesús (ed. Homo Legens), una obra que, desde que se editó en 2008, ha sido presentada 42 veces, por personalidades como los arzobispos de Toledo y Valencia, el obispo de Ávila, el alcalde de esa ciudad, el ex-embajador de España ante la Santa Sede, el embajador de España en Austria, el director del Centro Nacional de Inteligencia, el ex-Presidente del Ateneo de Madrid, escritores, catedráticos e historiadores. Yuste explica que «el inusitado éxito del libro y la escalada de presentaciones en instituciones tan dispares como universidades, embajadas o centros de yoga, se debe a la intemporalidad del mensaje teresiano, a la maestría de santa Teresa para abordar los grandes problemas del ser humano, que se repiten en cualquier época, la suya y la nuestra, lo que tiende un puente entre ella y los lectores».
Don Tomás Álvarez, director de la editorial Monte Carmelo, explica que «Teresa de Jesús es, ante todo, una testigo de Dios, que habla de Él hasta cuando no lo hace directamente, porque escribe desde el corazón, con una espontaneidad que toca incluso a los alejados de la fe». Y aunque muchos quieren ideologizar su figura con tintes feministas, Álvarez aclara que, «en sus obras, Teresa hace una verdadera apología de la mujer, desde la feminidad, no desde el feminismo. Ella quería monjas cultas; por eso, en todas sus fundaciones se cultivaba la poesía. En una época en que las mujeres estaban degradadas, propuso su ideal de vida cristiana femenina, que es estar cerca de Dios, y, por eso, no rebaja la dignidad, ni las posibilidades que tiene la mujer, precisamente porque esa dignidad le viene de Dios».
Visto lo visto, para entender la vida, obra y legado de santa Teresa, sólo Dios basta.
por José Antonio Méndez