Netanyahu escribió una dedicatoria en inglés para el Papa: «A su Santidad, Papa Francisco, gran pastor de nuestra común herencia». Según las clasificaciones de la geopolítica, habría debido ser un encuentro privado entre el “halcón” israelí y la “paloma” vaticana. En realidad fue un encuentro franco y constructivo que giró alrededor de los temas delicados del Medio Oriente.
Con el afecto del carisma personal, el efecto Bergoglio cambia incluso la diplomacia pontificia. La Santa Sede ofrece colaboración y apuesta por lo que une más que por lo que divide. El Pontífice no presentó al líder israelí una serie de pendientes por resolver (como el problema de los lugares santos en la Tierra Santa o la cuestión de las visas), sino que presentó perspectivas y líneas de desarrollo positivas. Una visión de conjunto capaz de calar en el contexto concreto del Medio Oriente y que sostenga las aspiraciones de paz y equidad que caracterizan la geopolítica de Francisco.
En una zona del mundo en la que soplan impetuosos vientos de guerra, el Pontífice recibe señales favorables, por ejemplo, con el acuerdo sobre la energía nuclear en Irán, y predica la convivencia en vista de un bien superior común que vaya más allá de las particularidades y de las antiguas oposiciones. Con el diálogo se pueden abrir las puertas que hasta ahora habían permanecido cerradas; por ello el Papa tiende la mano y este gesto se convierte en una marca de la acción diplomática de la Santa Sede. El encuentro entre el primer ministro israelí y el Pontífice duró alrededor de 25 minutos. En el acostrumbrado intercambio de regalos, Netanyahu regaló a Francisco un libro sobre la Inquisición española escrito por su padre.
“Mi padre hablaba muy bien el español, pero mi español no existe”, comentó. El estadista también regaló a Francisco una “Menorah", el gran candelabro con siete brazos, un recipiente para el aceite y una bandeja . A su vez, Francisco le regaló una estatuilla de bronce que representa a San Pablo.
Durante la despedida, pareció surgir una alusión al preanunciado viaje de Papa Francisco a la Tierra Santa (todavía no hay fechas oficiales) gracias a una frase de la esposa de Netanyahu, Sara, que dijo: “No veo la hora”. La delegación israelí, compuesta por 14 personas, después pasó a la primera logia del Palacio Apostólico en donde el nuevo Secretario de Estado, mons. Pietro Parolin, acogió a Netanyahu. Se mostró en buen estado y aludió a la època en la que, como subsecretario para las Relaciones con los Estados, guiaba la delegación de la Santa Sede en las negociaciones bilaterales con Israel. Cuando recibió a Netanyahu dijo en inglés: “Creo que ya nos hemos visto”.
por Giacomo Galeazzi