El bautismo no es “un simple rito, un acto formal de la Iglesia para dar el nombre al niño y la niña”, si bien puede surgir la pregunta sobre su necesidad, es “un acto que toca la profundidad de nuestra existencia”. El Papa Francisco inicia el año nuevo con un nuevo ciclo de catequesis en la audiencia general de los miércoles en la plaza de San Pedro, y, después del Credo de la Iglesia católica de las últimas semanas antes de Navidad, afronta el tema de los sacramentos, empezando por el bautismo. El próximo domingo, en la Capilla Sixtina, el Papa argentino bautizará algunos niños durante la fiesta del bautismo del Señor.
“Puede nacer en nosotros una pregunta: ¿es de verdad necesario el bautismo para vivir como cristianos y seguir a Jesús?”, ha preguntado Jorge Mario Bergoglio en la plaza de San Pedro, iluminada por un sol invernal, a los miles de fieles. “¿No es en el fondo un simple rito, un acto formal de la Iglesia para dar el nombre a un niño o una niña? Es una pregunta que nos puede surgir...y por eso –ha continuado el Papa citando la carta a los Romanos-- es iluminador lo que escribe el apóstol Pablo: '¿No sabéis que los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos estado bautizados en su muerte?' A través del bautismo hemos sido sepultados junto a él en la muerte de modo que, como Cristo resucitó entre los muertos por medio de la gloria del Padre, también nosotros podemos caminar en una nueva vida'. ¡Por lo tanto no es una formalidad! Es un acto que toca profundamente nuestra existencia. No es lo mismo un niño bautizado que un niño no bautizado: ¡no es lo mismo! No es lo mismo una persona bautizada que una persona no bautizada”.
Más tarde el Papa Francisco ha vuelto sobre un tema muy importante para él, la fecha del bautismo. “He preguntado esto dos o tres veces aquí en la plaza: quienes sepan la fecha de su bautizo, que levanten la mano...¿pocos eh? ¡Pero es importante!”. Bergoglio ha continuado dando “un consejo, un deber a hacer” a los fieles: “En casa buscad, preguntad la fecha de vuestro bautizo y así sabréis bien cual ha sido el día tan bonito del bautismo”. El “riesgo de no saberlo”, de hecho, es considerar esa fecha “sólo como un evento que ha sucedido en el pasado –y ni siquiera por voluntad nuestra, sino de nuestros padres-- por lo que no tiene ninguna incidencia en el presente”. Al final, el Papa ha preguntado una última vez a los fieles: “¿Una persona puede bautizarse a sí mismo?”. Respuesta negativa, de los fieles y del Pontífice, porque “siempre en la Historia uno bautiza a otro”, es “una cadena de gracia”, “un acto de hermandad, de afiliación a la Iglesia”.
Antes de un febrero que se prevé lleno de empeños (Consistorio, secretaria del Sínodo, reunión con el Consejo de los cardenales y con los cardenales responsables del estudio de los problemas organizativos y económicos de la Santa Sede), el Papa Bergoglio ha querido presidir una audiencia general como simple pastor. Como cada miércoles, antes de la audiencia ha dado una vuelta a la plaza de San Pedro para saludar a los fieles, acompañándose en la jeep cubierta por un amigo sacerdote que ha reconocido desde lejos.
Al final de la catequesis, ha transcurrido más de una hora saludando a los fieles, besando a los niños, parándose con enfermos y parejas de matrimonios. Presente un sacerdote de 96 años, don Alessandro De Sanctis, que ha conocido durante su vida a siete Pontífices. Entre las personas que acompañaban a algunos inválidos, estaba Francesca Immacolata Chaouqui, miembro de la comisión referente sobre la organización de la estructura económico-administrativa de la Santa Sede.
El cardenal Angelo Bagnasco ha llevado a la plaza de San Pedro a algunos sacerdotes genoveses y a un grupo de jugadores de la Sampdoria (“Sed buenos, ¿eh? Dad ejemplo a los jóvenes”, les ha dicho Bergoglio). El Papa ha dado las gracias a los artistas del Golden Circus de Liana Orfei, después de un breve espectáculo en San Pedro, invitándoles “durante su viaje de ciudad en ciudad, a sentirse mensajeros de alegría y hermandad, en una sociedad que lo necesita tanto”. Antes de la audiencia general, Bergoglio había recibido el nuevo secretario de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), monseñor Nunzio Galantino.