La Iglesia «tiene necesidad de vosotros, de vuestra colaboración y, antes de nada, de vuestra comunión, conmigo y entre vosotros. La Iglesia necesita vuestro valor para anunciar el evangelio en toda ocasión, oportuna e inoportunamente, y para dar testimonio de la verdad. La Iglesia necesita vuestras oraciones, para apacentar bien la grey de Cristo, la oración –no lo olvidemos–que, con el anuncio de la Palabra, es el primer deber del Obispo. La Iglesia necesita vuestra compasión». Necesita «hombres de paz», a fin de que imploremos «la paz y la reconciliación para los pueblos que en estos tiempos sufren la prueba de la violencia, de la exclusión y de la guerra».
El día en que ha creado diecinueve cardenales —los primeros del pontificado— el Papa Francisco volvió a manifestar preocupación por las tragedias que siguen atormentando poblaciones enteras en el mundo y pidió nuevamente oraciones. A los nuevos miembros del Colegio cardenalicio, recordando la misión que Cristo confió a sus discípulos —«caminar siguiéndole a Él» por la «vía de la cruz»— indicó la necesidad de la Iglesia en estos tiempos marcados por dolor y sufrimiento.
En la alocución pronunciada esta mañana, sábado 22 de febrero, en el consistorio ordinario público que tuvo lugar en la basílica de San Pedro, el Pontífice recordó que Jesús «no ha venido a enseñar una filosofía, una ideología» sino «una vía». Y a los apóstoles propuso recorrerla junto a Él, seguirle.
Hoy, hizo notar el Papa, tenemos una ventaja respecto a los discípulos porque sabemos «que Jesús ha vencido». Por lo tanto «no deberíamos tener miedo de la cruz». Incluso si somos pecadores y «expuestos a la tentación de pensar según el modo de los hombres y no de Dios». Y cuando se piensa de modo mundano la consecuencia —alertó el Pontífice— es que «prevalece la mentalidad del mundo, surgen las rivalidades, las envidias, los bandos».
Luego el Papa expresó cercanía a las comunidades y a todos los cristianos que sufren discriminaciones y persecuciones. «Debemos luchar contra cualquier discriminación», exhortó. «Dejémonos convocar» por Jesús, repitió por último, «en medio del Pueblo fiel, del santo Pueblo fiel de Dios,de la Santa Madre Iglesia.»