La Congregación para las Iglesias Orientales, haciendo suya la preocupación manifestada en diferentes ocasiones por Papa Francisco, invita a las Iglesias particulares de todo el mundo a expresar en el tiempo de la Cuaresma una especial cercanía espiritual y material hacia los cristianos que viven en la tierra de Jesús y en el Medio Oriente. El 21 de noviembre pasado, en la audiencia concedida a la sesión plenaria del dicasterio oriental, el Santo Padre observó que "Siria, Irak, Egipto y otras áreas de la Tierra Santa" todavía derraman lágrimas. "El Obispo de Roma -añadió- no se dará paz hasta que sigan existiendo hombres y mujeres, de cualquier religión, cuya dignidad se vea afectada, privados de lo necesario para sobrevivir, cuyo futuro haya sido robado, obligados a vivir como prófugos y rfugiados".
La anual Colecta pro Terra Santa, por este motivo, debe ser apoyada con mayor generosidad por parte de los pastores y fieles de toda la comunidad católica. El cardenal Prefecto Leonardo Sandri escribió para todos los obispos la tradicional carta para recordarles la importancia de la iniciativa con el objetivo de que el próximo Viernes Santo, como sugieren los Sumos Pontífices, o en otras circunstancias apropiadas, se subraye el deber de rezar y ayudar concretamente a los hermanos y hermanas, a las comunidades eclesiales de esa tierra. Los obispos recibirán la información sobre los principales proyectos que, además de los subsidios ordinarios para la misión eclesial, el dicasterio y la Custodia Franciscana llevaron a cabo durante 2013 a nivel pastoral, educativo, asistencial y social. Entre ellos, se destaca el aporte para la restauración de la Basílica de la Natividad de Belén, que obtuvo un apoyo notable a nivel ecuménico y de diferentes naciones.
Pero, las "piedras vivas" constituyen la prioridad más importante: el rubro de las escuelas católicas de cualquier tipo y hasta el grado universitario recibe, por lo tanto, el aporte más consistente. Pero no faltan situaciones extraordinarias: los prófugos y los refugiados, en primer lugar, que debido a las guerras y otras formas de violencia siempre tocan a las puertas de las comunidades cristianas. También los sacerdotes, los religiosos y las religiosas que, en compañía de los voluntarios laicos, constituyen el punto de referencia más inmediato y seguro para las poblaciones en dificultades, pues comparten día a día las pruebas, las necesidades y las esperanzas. En el mensaje para la Cuaresma de este año, el Santo Padre pidió que "el Espíritu Santo sostenga nuestros propósitos y refuerce en nosotros la atención y la responsabilidad hacia la miseria humana, para volvernos misericordiosos y agentes de misericordia