Cada persona tiene una historia que no debe olvidar. La de Papa Francisco fue una invitación a «recordar nuestra vida», con las caídas y los éxitos; este fue uno de los pasajes de la homilía pronunciada en la capilla de la Casa Santa Marta durante la misa matutina, según indicó la Radio Vaticana, celebrada antes de participar en la apertura de la tercera congregación general del Sínodo extraordinario sobre la familia.
La homilía del Papa partió del pasaje del Evangelio en el que San Pablo recuerda su historia, su pertenencia a un pueblo y cómo incluso lo había perseguido. «Esta costumbre de hacer memoria de nuestra vida no es muy común entre nosotros. Olvidamos las cosas, vivimos el momento y olvidamos la historia. Y cada uno de nosotros tiene una historia: una historia de gracia, una historia de pecado, una historia de camino, muchas cosas…», explicó Francisco.
Según Bergoglio, «nos hace bien rezar con nuestra historia. Pablo lo hace, nos cuenta un pedazo de su historia pero dice: ‘Él me ha elegido ¡Él me ha llamado! ¡Él me ha salvado! Él ha sido mi compañero de camino…’». «Recordar la propia vida –continuó– es dar gloria a Dios. Recordar nuestros pecados, de los que el Señor nos ha salvado, es dar gloria a Dios». Por este motivo, explicó el Pontífice argentino, «Pablo dice que él solo se vanagloria de dos cosas: de sus propios pecados y de la gracia de Dios Crucificado, de su gracia». Él «recordaba sus pecados y se vanagloriaba: ‘He sido pecador, pero Cristo Crucificado me ha salvado’ y se vanagloriaba de Cristo. Esta es la memoria de Pablo. Esta es la memoria a la que somos invitados por el mismo Jesús».
«Cuando Jesús dice a Marta: ‘Te afanas y te agitas por muchas cosas, pero solo una necesitas. María ha elegido la mejor parte’. ¿Es decir? Escuchar al Señor y hacer memoria. No se puede rezar todos los días como si no tuviésemos historia. Cada uno de nosotros tiene la suya. Y con esta historia en el corazón vamos a la oración, como María. Pero muchas veces, nos distraemos como Marta, con los trabajos, con el día, con el hacer las cosas que tenemos que tenemos que hacer, y olvidamos esta historia». Nuestra relación con Dios, insistió el Papa, «no comienza el día del Bautismo, ese día se sella»; comienza «cuando Dios desde la eternidad, nos ha mirado y nos ha elegido. En el corazón de Dios, allí comienza».
«Hacer memoria de nuestra elección, la que Dios hizo sobre nosotros. Recordar nuestro camino de alianza. ¿Esta alianza ha sido respetada o no –se preguntó el Papa? Somos pecadores y recordamos, y hacer memoria de la promesa de Dios que nunca defrauda, que es nuestra esperanza. Esta es la verdadera oración».
Francisco concluyó su homilía con la invitación a rezar con el Salmo 138: «Señor, tú me escrutas y me conoces. Tú sabes cuando me siento y me levanto. Sondeas mis pensamientos desde lejos, sabes cuando me acuesto y me levanto». Esto es rezar, dijo Francisco, rezar es hacer memoria ante Dios de nuestra historia, «porque nuestra historia es la historia del amor hacia nosotros».