«En relación con Jerusalén, Papa Francisco está siguendo la línea de Pablo VI: acompañar el diálogo interreligioso y la acción diplomática internacional». El cardenal Renato Raffaele Martino, diplomático vaticano de larga trayectoria y presidente emérito del Pontificio Consejo Justicia y Paz, analiza para Vatican Insider las raíces geopolíticas del llamado que lanzó el domingo pasado el Pontífice durante el Ángelus: rezar por la paz en Jerusalén y por la convivencia en esta tierra, tan querida por todos los fieles judíos, cristianos y musulmanes.
¿Francisco tiene una prioridad por la Tierra Santa en su agenda internacional?
Sí. El Papa llama de forma muy eficaz la atención del mundo en relación con Jerusalén y el Medio Oriente. En un nivel más técnico y específico lo ha hecho el Secretario de Estado, Pietro Parolin, en su apreciado discurso a la ONU. También la beatificación de Pablo VI, primer Pontífice que viajó a la cuna del cristianismo, representa un sugno de atención hacia esa zona del mundo que para la Santa Sede tiene una importancia fundamental. La Santa Sede advierte a las naciones de la tentación de interpretar en clave política o ideológica el conflicto en curso, retardando o haciendo menos eficaces tanto el compromiso diplomático como el socorro humanitario de la población civil.
¿Cuánto puede influir efectivamente la voz del Vaticano en el Medio Oriente?
Durante los 16 años en los que representé a la Santa Sede en Nueva York pude confirmar el peso que tienen las posturas papales en las cuestiones del Medio Oriente. Los demás países reconocen la influencia y la importancia de la Santa Sede en un escenario delicadísimo del que dependen equilibrios y posibilidades de convivencia pacífica en todo el mundo. El ejemplo de Francisco también ayuda a que se recobre el sentido de la vocación de la ONU: mantener la paz y la seguridad. La Santa Sede solicita una toma de posición, por parte de la comunidad internacional, en relación con el porpio destino común y con la urgencia de una solución pacífica de la crisis, afirmando la paz y el estado de derecho, además de la ayuda humanitaria a la población civil del Medio Oriente.
¿La Santa Sede es vista por las cancillerías como “super partes” [sobre los intereses de las partes]?
Sí, porque repudia tanto los actos terroristas de unos como las represalias de los otros, pues ambos constituyen una violación del derecho y de los principios de justicia más básicos. En su compromiso diplomático, la Santa Sede apuesta por hacer seguir un plan de acción equilibrado a nivel jurídico y político y que se preocupe por el destino de la población civil. La acción diplomática vaticana apuesta por cancelar la radicalización de las contraposiciones ideológicas, con la consciencia del papel ejercido por los movimientos fundamentalistas islámicos, como Hamas y Hezbollah, y de las reacciones de Israel.